Las relaciones de pareja en el verano

Llega el verano y con él, el buen tiempo y las vacaciones. Para muchos se abre un momento más que ideal para encontrar pareja, pero para otros, es un periodo en que las relaciones con nuestra actual pareja pueden cambiar. Buscamos nuevos instantes de ocio que compartir, pasamos más tiempo juntos y es posible también que puedan surgir los primeros problemas. Las diferencias. El verano abre múltiples posibilidades en el mundo emocional y de las relaciones, de ahí que merezca la pena ahondar en estos aspectos.

Seguramente, lo primero que te venga a la cabeza ante la llegada del buen tiempo sea aquello de “amores de verano”. Todas hemos pasado por esa intensa etapa en que se viven los primeros enamoramientos, las primeras separaciones y las primeras lágrimas. Un aprendizaje emocional que nos ha enseñado a madurar. Pero el verano no son  únicamente esos meses en que se abren nuevas posibilidades de encontrar pareja. Son momentos en que toca negociar las vacaciones para coincidir con las de nuestro compañero. Son días en que, tal vez, decidamos emprender un viaje con amigas o en solitario, y nuestra pareja no lo vea con buenos ojos. Pueden aparecer discusiones, y problemas que seguramente no te son desconocidos. Veámoslo pues.

Verano: nuevas situaciones en la relación de pareja

Los psicólogos nos advierten:  las vacaciones de verano son los periodos más habituales en que surgen las rupturas y los problemas de pareja. La verdad es que puede parecernos contradictorio dadas las habituales ansias que solemos tener por compartir tiempo y actividades con nuestra pareja; sin embargo, son varios los aspectos que pueden desencadenar estas situaciones negativas:

  • Las falsas expectativas: llegan las vacaciones y nos ilusionamos ante la idea de poder compartir tiempo, actividades e instantes de ocio en pareja. No solo establecemos una serie de expectativas, sino que, de algún modo, llegamos incluso a planear “la felicidad”. “Cuando vayamos al apartamento de la playa lo vamos a pasar genial”. “Irnos de vacaciones a ese lugar con nuestros amigos es la mejor idea que podíamos tener, va a ser fabuloso”. “Ya verás como durante estas vacaciones arreglamos las cosas y todo va mejor”. Estos son sencillos ejemplos de los razonamientos que podemos llegar a hacer. Expectativas que no siempre se cumplen y que pueden desembocar en la desilusión.
  • El desgaste: el verano es una oportunidad excelente para compartir más tiempo. Pero a veces, son precisamente estas horas vividas en común lo que puede derivar en el desgaste, el conflicto y asfixia, llegando a empeorar una relación con dificultades previas. El problema no es en absoluto el tiempo que se comparte, sino la forma en que lo ocupamos. En ocasiones no dejamos espacio a la espontaneidad, a dejar que las cosas se sucedan por sí mismas. Solemos cometer en ocasiones el error de programarlo todo: ir de compras, la piscina, la playa, quedada con otras parejas, la discoteca, la excursión a la montaña… Hasta que al final, llega el cansancio, las discusiones y las diferencias. Es una realidad más acusada en parejas que llegan a sus vacaciones con problemas previos.

Obviamente no siempre va a ser así. Pero hemos de tener en cuenta que es un tiempo donde es habitual que se den este tipo de situaciones que deberemos saber gestionar. Es un momento en que hay que tomar decisiones conjuntas, compartir tareas relacionadas con el hogar, con los hijos si los tenemos, e incluso pasar más tiempo con la familia política, etc. Lo que en un principio se establece como un tiempo de “descanso y bienestar”, puede llegara a convertirse en algo más serio y problemático.

Tiempo de descanso, tiempo de construcción

En el caso de no tener pareja, el verano es un momento muy atractivo para conocer gente nueva. Para establecer posibles relaciones.  La intensidad de esa atracción, el compromiso y el día a día, decidirán si dicho encuentro puede madurar en una auténtica pareja con la asentar unas bases sólidas más allá del verano.

Si por otro lado, llegamos a estas vacaciones con nuestra pareja ya establecida, vale la pena tener en cuenta unos sencillos aspectos con los cuales disfrutar adecuadamente de este tiempo, sin que surjan posibles conflictos entre ambos. Veamos qué debemos tener en cuenta:

  • Aprender a gestionar el tiempo, pero sin estresarnos: establecer a grandes rasgos qué proyectos son los que podríamos realizar, siempre es adecuado. Pero no nos empeñemos en “tenerlo todo atado”. Permite cierto espacio para la espontaneidad así como para la individualidad. Vamos a pasar unas vacaciones en pareja, pero ello no quita el que tengamos derecho también a disponer de nuestro propio tiempo. Nuestro propio espacio. ¿Qué tal si durante un día o dos hacemos una escapada con nuestras amigas? Ellos también tienen la oportunidad de disfrutar junto a su grupo de amigos, y no por ello deben surgir problemas o romper así el compromiso. Debemos permitir espacios propios de relax, así como instantes de complicidad entre ambos, ahí donde hacer cosas juntos. Divertirnos juntos.
  • Tiempo para compartir: un consejo muy necesario a tener en cuenta, es que no debemos ver nuestras vacaciones como “ese tiempo indispensable para ayudarnos a mantener a flote nuestra relación”. Según los expertos en relaciones de pareja, no es el momento de hablar de amor o de desamor. El verano debe tener simplemente como finalidad el relajarnos, el compartir actividades y experiencias, empatizar, disfrutar y fortalecer nuestras relaciones de pareja. En ocasiones “el forzarnos” a tener que mejorar nuestra relación, acaba ocasionando lo contrario. Las fisuras y las diferencias. Simplemente, debemos dejar espacio a la espontaneidad, al ocio, a romper rutinas, a encontrarnos de nuevo con esa persona que queremos con total tranquilidad. Sin presiones.

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Soy psicóloga y escritora, me gusta hilar el conocimiento con el arte y las múltiples posibilidades de la imaginación; me inicié en los estudios sobre el comportamiento humano por mi necesidad de ahondar en esa eterna necesidad por saber y comprender, por descubrir qué motiva lo que somos y qué misterios nos encierran. La búsqueda nunca tiene fin… Mi vida no sería la misma sin la escritura, me define y me motiva: dispongo de premios literarios y de varios libros publicados: “Los lobos de Serieva”, “El cuaderno azul de El Cairo” y una obra para el público juvenil, “Hada Oscura”. Colaboro en varios blogs en los que disfruto aportando ideas y aprendiendo a su vez de las personas, espacios como “La mente es maravillosa” o “Mejor con salud”, me permiten seguir en este apasionante camino por entender lo que somos, es una aventura que sin duda, no encontrará final en esta puerta siempre entornada por las dudas y los misterios.

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