
Cuando cambia la temporada, también lo hace nuestra manera de maquillarnos. Las redes sociales, las pasarelas y las firmas de belleza han dejado clarísimo que las tendencias de maquillaje actuales apuestan por la creatividad y la piel real: nada de máscaras pesadas ni looks imposibles de recrear en casa. La idea es jugar, probar texturas nuevas y adaptar cada moda a tu estilo, sin parecer disfrazada.
Este año conviven el glow controlado, las pieles frescas tipo “glass skin”, los labios potentes en tonos cereza o berry, los delineados protagonistas y los toques metalizados y helados en ojos y pómulos. Además, TikTok ha democratizado aún más el maquillaje: muchas de las tendencias que ves en pasarela nacen antes en vídeos de 30 segundos que se vuelven virales en cuestión de horas. Vamos a repasar, con calma, todas las corrientes que vienen fuerte para que sepas qué probar (y cómo llevarlo sin perder tu esencia).
Tendencias clave de piel: glow moderado, “skin simplicity” y fresh skin
La piel es el punto de partida de casi todos los looks. Se acabó la base ultra cubriente a diario: ahora se lleva una piel jugosa pero controlada, con brillo estratégico y textura real. Nada de efecto plástico.
Una de las corrientes más fuertes es el glow moderado o glow controlado. Venimos de unos años en los que nos pasamos con el iluminador, el rubor y los productos brillantes: caras casi mojadas, mejillas que competían con Heidi y puntos de luz por todas partes. La nueva versión apuesta por seguir radiantes, pero con cabeza: iluminación en zonas concretas (pómulo alto, puente de la nariz, arco de la ceja y lagrimal) y fórmulas con efecto satinado, no metalizado extremo, para que el rostro se vea saludable, no grasiento.
Dentro de esta misma línea aparece el concepto de “skin simplicity”: se maquilla menos, pero mejor. Las bases ultraligeras tipo skin tint o fórmulas de cobertura media y acabado natural se combinan con corrector solo donde hace falta. La piel respira, se ven las pecas y la textura, pero visualmente todo está más pulido. Las pasarelas de Nueva York y Copenhague han dejado claro que lo que se busca es una piel real, trabajada con mimo, no un lienzo plano y sobrecargado.
Este enfoque se mezcla con el famosísimo fresh skin look o glazed/glass skin: cutis muy hidratado, ligeramente brillante, casi como si acabaras de salir de un tratamiento facial. Para conseguirlo, se insiste en la rutina de cuidado (sérums, cremas ligeras, productos con ácido hialurónico) y luego se aplican bases luminosas o mezclas de base con iluminador líquido. Sigue triunfando, pero con menos sensación de “donut glaseado” extremo y más equilibrio entre jugosidad y duración.
Otra variante que arrasa es la piel satinada, un híbrido entre lo mate aterciopelado y lo glow intenso. El resultado es un rostro con aspecto hidratado, sin brillos evidentes en la zona T, pero tampoco completamente empolvado. Es la respuesta al cansancio del mate total y al brillo excesivo: un punto intermedio muy favorecedor y fácil de llevar en el día a día.
Rubor y bronceador: lifting blush, blonzer y coloretes luminosos
Si hay un producto que se lleva la corona esta temporada es el colorete en todas sus versiones. Las mejillas dejan de ser un detalle secundario para convertirse en el centro del look, con técnicas pensadas para esculpir, rejuvenecer y dar buena cara al instante.
Una de las técnicas estrella es el rubor lifting o blush efecto lifting. En lugar de aplicar el colorete solo en la manzana de la mejilla, se coloca en el pómulo alto y se estira hacia la sien. Esta forma de difuminar crea un efecto óptico de rostro elevado, estiliza y refresca la expresión. Se ha visto en pasarelas como Milán y es perfecta para corregir el exceso de rubor redondo y muy centrado que endurecía los rasgos, especialmente en pieles claras.
También se afianza con fuerza el colorete efecto puesta de sol, que combina tonos rosados, anaranjados y rojizos con un toque de iluminador para imitar los colores del atardecer. Se difumina hacia las sienes y, en algunos casos, se lleva ligeramente hacia la nariz para un aire besado por el sol. Esta técnica es ideal para quienes buscan un acabado romántico, cálido y muy veraniego.
Junto a estos estilos aparece el colorete efecto quemado por el sol, en tonos rojos o terracota, aplicado sobre pómulos, nariz y un poco en la frente. La idea es simular ese rubor que deja un día al aire libre: no un bronceado perfecto, sino un toque sonrojado que da vida a la piel. Combinado con bases ligeras y sin exceso de contorno, rejuvenece muchísimo.
Mención aparte merece el blonzer, la fusión entre bronceador y colorete. Se trabaja con tonos tostados, rojizos o melocotón ligeramente cálidos y se coloca donde darías el rubor, pero extendiéndolo un poco más hacia el perímetro del rostro. Así, con un solo producto, aportas color, calidez y algo de definición a las facciones sin necesidad de un contorno marcado.
Las texturas que reinan son las fórmulas en crema, líquido o bálsamo con acabado jugoso. Los “blush combos” que mezclan colorete e iluminador líquido (como las tendencias jelly donut o blush luminoso) son virales: dejan las mejillas casi húmedas, muy luminosas y con un efecto de piel joven. En cuanto a tonos, se imponen los melocotón que quitan años, los rojizos terracota que imitan el sol, los rosas suaves con subtono malva y los tonos baya suaves que van a juego con los labios.
Maquillaje de ojos: futurista, cálido, helado y muy creativo
La mirada es el terreno donde más se nota la influencia de redes sociales como TikTok, Pinterest o Douyin. Aquí conviven varias tendencias aparentemente opuestas, pero todas con algo en común: buscan potenciar el ojo sin complicaciones extremas.
Por un lado, llegan con mucha fuerza los acabados metalizados y futuristas. Sombras en tonos plata, dorado frío, champagne nacarado o colores metalizados (azules, verdes, cobrizos) se aplican en el párpado móvil, a veces como un simple topper brillante y otras como protagonistas absolutas. Los delineadores metálicos también ganan terreno, dando un toque de luz al ras de las pestañas o en forma de doble eyeliner gráfico.
En contraste, siguen mandando las sombras monocromáticas cálidas en tonos especiados: terracotas, canelas, cobres, cafés suaves… Se aplican en un solo tono, bien difuminado, para crear profundidad sin complicarse con mil colores. Este tipo de maquillaje latte o “mocha mousse” para ojos es muy favorecedor, va bien con todos los subtonos de piel y funciona tanto para el día como para la noche.
Dentro de los marrones, destaca la tendencia de sombras espresso: chocolate, café intenso o tonos café con leche profundos que se pueden usar en ahumados completos (párpado superior e inferior) o como delineado difuminado. Es una opción perfecta para quienes quieren marcar la mirada sin recurrir siempre al negro; suaviza el ojo y encaja bien en maquillajes de medio contraste.
Otra tendencia que arrasa son los icy eyes u ojos helados. Se trata de párpados cubiertos con sombras escarchadas en tonos blancos, plateados o azulados muy brillantes, con destellos casi de hielo. Esta estética acompaña especialmente en los meses de frío y conecta con la moda de la “cara helada”: iluminador frío en pómulos, punta de la nariz y arco de cupido, simulando un efecto invernal o de muñeca de cristal.
El maquillaje azul se mantiene como uno de los grandes protagonistas, con sombras en tonos celeste, azul bebé o aguamarina para la primavera-verano. Son colores que rejuvenecen la mirada, aportan mucha luminosidad y se pueden llevar tanto en versión suave (un toque de azul en el párpado con el resto del rostro neutro) como en versiones más intensas y gráficas. Pinterest ha registrado un aumento importante de búsquedas relacionadas con sombras azules y estética aguamarina.
Desde Asia llega con fuerza el maquillaje Douyin, que combina ojos con mucho brillo, purpurina fina, pestañas agrupadas tipo muñeca y puntos de luz estratégicos en lagrimal y párpado inferior. Se ve mucho en vídeos virales y empieza a saltar a alfombras rojas y editoriales, adaptado a un estilo un poco más suave.
Delineados y eyeliners: gráficos, noventeros y lifting
Si te gusta enmarcar los ojos, estás de suerte: los delineadores viven un renacimiento absoluto, tanto en versión minimalista como en diseños muy creativos.
Una de las corrientes más visibles es la de los ojos de diseño o delineado gráfico. Gracias a los eyeliners líquidos de alta precisión, se dibujan líneas finas aladas, delineados invertidos, formas geométricas, dobles rabillos o trazos flotantes en la cuenca. El negro sigue siendo el rey, pero también se utilizan tonos metálicos o de color para dar un toque más fantasía.
Vuelve con fuerza el eyeliner noventero o grunge, inspirado en los años 90. Se realiza con lápiz tipo kohl bien pegado a la línea de las pestañas superiores y se rellena la línea de agua inferior, incluso un poco por fuera, para lograr un negro muy profundo. Puedes dejarlo intenso o difuminarlo ligeramente para ese efecto “un poco emborronado” tan característico. Es perfecto para la noche, especialmente combinado con máscaras de pestañas de volumen.
Se mantienen también los foxy eyes y el eyeliner efecto lifting, donde el delineado se alarga hacia la sien y la línea inferior se trabaja de forma ascendente para dar sensación de ojo rasgado. Esta tendencia favorece a muchísimos tipos de rostro porque eleva visualmente la mirada sin necesidad de sombra muy cargada.
En paralelo, se ve un regreso del delineado grueso y marcado tipo década de 2010, sobre todo en looks nostálgicos que combinan base más mate, contorno preciso y labios definidos. No es para todos los días, pero vuelve a aparecer en alfombras rojas y editoriales como guiño a esa época de máximo contorneo e intensidad.
Pestañas y cejas: color, volumen y ceja viva
Las pestañas y las cejas dejan de ser un simple complemento y se convierten en protagonistas muy estudiadas, aunque con acabado natural aparente.
En pestañas, una moda muy divertida son las máscaras de colores. Tonos morado, azul, rojo, rosa o incluso combinaciones de varios colores se aplican sobre todo en primavera-verano. Se pueden llevar solas, con un eyeliner negro felino como contraste, o sobre una capa de rímel negro ya seco, pintando solo las puntas para un toque de color más discreto pero muy chic.
Por supuesto, sigue mandando la máscara de volumen y longitud en negro clásico, con cepillos que abren en abanico y cargan bien desde la raíz para un efecto pestañas de muñeca. En tendencias como Douyin makeup se agrupan algunos mechones para un look más “spiky” y juguetón.
En cejas, se impone el concepto de ceja viva: natural, peinada y ligeramente estructurada. Nada de cejas ultra finas ni laminados exagerados. Se peinan los pelitos hacia arriba, se fija con gel transparente o con algo de color y solo se rellenan los huecos imprescindibles. El objetivo es enmarcar la mirada sin que la ceja robe todo el protagonismo.
Convive con esta idea el efecto remolino o brow swirl, una tendencia más artística donde se dibuja un movimiento curvo o en espiral con los propios pelos de la ceja, mezclando naturalidad con pinceladas creativas. Es una propuesta más atrevida y de editorial, ideal para sesiones de fotos, contenido en redes o looks de fiesta especiales.
Labios: satinados, glossy, berry y cereza oscuro
Los labios viven un momento especialmente interesante: se buscan texturas cómodas e hidratantes, acabados jugosos y tonos que van desde el nude sofisticado hasta el rojo cereza profundo, pasando por berries y marrones mocha.
Uno de los cambios más claros es que el mate ultra seco pierde fuerza frente a los acabados satinados y brillantes. Labiales con efecto “labio hidratado”, barras satinadas y glosses con ácido hialurónico ganan terreno porque suavizan visualmente el contorno y rejuvenecen. Los labios brillantes, en particular, siguen reinando: el efecto gloss jugoso se ve tanto en redes como en pasarela, y la Generación Z lo ha abrazado con entusiasmo.
Entre los colores, destacan los labios berry o en tonos baya (frutos rojos, mora, ciruela, cereza intensa). Son una alternativa más suave y sofisticada al rojo clásico: igual de favorecedores pero un pelín menos llamativos. Se pueden llevar en versión intensa o más difuminada tipo tinte, y combinan genial con mejillas a juego para un efecto buena cara inmediato.
Relacionado con esto, triunfan los labios cereza oscuro, una versión más profunda del rojo tradicional. En plataformas como Pinterest, las búsquedas de rojo cereza se han disparado, y no es casualidad: este tono, combinado con piel luminosa y ojos relativamente suaves, crea un look elegante y algo dramático sin necesidad de mucho más.
No desaparecen los labios rojos clásicos, que siguen siendo un básico eterno. Funcionan igual de bien con un ojo ahumado intenso que con un rostro apenas maquillado y pestañas marcadas. El truco actual está en ajustar el subtono (más frío, más cálido, más oscuro) al contraste natural de cada persona para que armonice con el resto de rasgos.
Otra moda que se consolida es el efecto labios degradados u “ombré lips”. En lugar de delinear con un lápiz y rellenar con un solo color, se usan dos tonos de la misma familia cromática: uno más oscuro en el contorno y otro algo más claro o vivo en el centro. Se difuminan bien para evitar cortes marcados y se consigue volumen óptico sin recurrir a técnicas demasiado artificiales. Esta idea se inspira tanto en tendencias de TikTok como en looks coreanos y latinos de hace años.
También triunfan los labios de dos tonos más contrastados, jugando con un contorno oscuro (marrón, borgoña, ciruela) y un centro más claro o con brillo. Incluso hay quien se anima a llevar un color en el labio superior y otro diferente en el inferior para un efecto muy editorial. Es una tendencia más llamativa, pero ideal para quienes quieren que la boca sea el punto focal del maquillaje.
Colores icónicos: mocha mousse, cloud dancer y tonos nostálgicos
Las paletas cromáticas que dominan el maquillaje actual están muy influenciadas por los colores tendencia marcados por institutos como Pantone y por la nostalgia de décadas pasadas.
Uno de los grandes protagonistas recientes ha sido el mocha mousse, un marrón suave tipo “té con leche” que funciona en ojos, mejillas y labios. Es un tono extremadamente versátil porque entra dentro de los neutros terrosos y favorece prácticamente a todos los tonos de piel. El total look mocha mousse (sombra, colorete y labial en la misma gama) es perfecto para quienes aman el maquillaje natural y elegante.
Mirando hacia adelante, el blanco roto cloud dancer toma el relevo como color fetiche, sobre todo en forma de iluminadores y sombras perladas. Este tono se utiliza para crear reflejos multidimensionales, efectos futuristas y toques de luz muy limpios. Es un blanco cálido, nada tiza, que se integra bien con la piel y encaja en estéticas tanto minimalistas como festivas.
Junto a estos colores más nuevos, resurgen los tonos ochenteros, noventeros y dosmiles: morados intensos para ojos y mejillas, azules pastel o eléctricos, plateados escarchados, marrones chocolate profundos, nudes marronosos de los 90… La clave actual está en adaptar estos tonos nostálgicos a técnicas más modernas, con piel fresca y menos sobrecarga de producto.
Maquillaje de contraste medio y estilos “recatados”
Una tendencia más técnica, pero muy interesante, es la del maquillaje de contraste medio. En lugar de reforzar al máximo el contraste natural de las facciones (piel muy clara con cejas y pelo muy oscuros, por ejemplo) o de eliminarlo del todo, se ajusta el nivel de intensidad de ojos, cejas y labios para suavizar el conjunto sin perder personalidad.
En la práctica, esto significa elegir tonos que armonicen con la piel y el cabello, sin irse ni a los extremos súper claros ni a los excesivamente oscuros. Los ojos ahumados se trabajan con marrones medios o ciruelas suaves en lugar de negro absoluto, los labios rojos se matizan hacia berries o cereza apagado y las cejas se rellenan un poco por debajo de la intensidad máxima. El resultado es un rostro más equilibrado y menos duro.
Relacionado con esta búsqueda de armonía nace el maquillaje recatado o demure makeup. Es un estilo sobrio, contenido, que se centra en texturas suaves y colores naturales. La piel se ve fresca y luminosa, las cejas están cuidadas y definidas pero sin exagerar, y los labios se visten con tintes casi imperceptibles, como si fueran el tono natural pero un poco mejorado.
Este tipo de maquillaje encaja muy bien en contextos profesionales o para quienes prefieren un look discreto, pero también se puede convertir en una base perfecta para añadir un solo elemento llamativo (un labio cereza oscuro, una sombra azul suave o una máscara de pestañas de color) sin que el conjunto pierda elegancia.
Influencias de TikTok y tendencias virales adaptadas al día a día
Hoy en día es imposible hablar de maquillaje sin mencionar el papel de TikTok y otras redes sociales como Instagram o Douyin. Muchas de las tendencias que terminan consolidándose nacen en vídeos cortos que muestran técnicas fáciles, productos virales o combinaciones de color inesperadas.
Entre las corrientes más comentadas están el latte makeup (gamas marrones cálidas en todo el rostro), el strawberry makeup (mejillas y labios en tono fresa sobre piel muy fresca), el jelly donut blush (colorete e iluminador líquido para mejillas hiper jugosas), el fairy dust eyeshadow (sombras brillantes semitransparentes a modo de polvo de hada) o los looks monocromáticos inspirados en frutas y bebidas (pumpkin spice, strawberry girl, etc.).
La clave para que estas tendencias funcionen fuera de la pantalla es adaptarlas a tu tipo de piel, a tus rasgos y a la ocasión. No es lo mismo recrear un look para subir una foto que para aguantar una jornada de trabajo. Por eso, muchas marcas y maquilladores recomiendan tomar la idea general (por ejemplo, “piel muy hidratada con rubor protagonista” o “ojo azul suave con labios nude”) y traducirla a productos y acabados que te resulten cómodos y favorecedores.
Lo más interesante de esta era de tendencias rápidas es que invita a experimentar sin tanta rigidez: puedes probar un día pestañas de colores, otro un delineado gráfico sutil, otro un labio berry jugoso… y quedarte solo con lo que te haga sentir bien. No se trata de seguir al pie de la letra cada moda, sino de construir tu propio lenguaje de maquillaje a partir de todas estas propuestas.
Todo este abanico de tendencias —desde las pieles fresh y el glow controlado hasta los labios berry, los icy eyes o el maquillaje de contraste medio— confirma que el maquillaje actual va mucho más allá de tapar imperfecciones: es una herramienta para jugar con tu imagen, reforzar tu autoestima y expresar quién eres, ya sea con un look recatado para diario o con un eyeliner metálico futurista para esa noche especial.
