Las mejores series de Netflix que tienes que ver al menos una vez

  • Netflix combina grandes fenómenos globales con producciones locales que han impulsado su expansión internacional.
  • El catálogo abarca desde dramas de prestigio y true crime hasta terror, animación adulta y comedias de culto.
  • Muchas series clave del servicio han definido tendencias en géneros como el thriller criminal, la fantasía y el coming-of-age.
  • La plataforma sigue siendo una referencia para descubrir ficciones diversas pese al aumento de la competencia en el streaming.

Las mejores series de Netflix que tienes que ver al menos una vez

Convertir en una sola guía todas las mejores series de Netflix que tienes que ver es casi misión imposible, pero puedes consultar las mejores series de estreno en Netflix. En poco más de una década produciendo ficción propia, la plataforma ha pasado de enviar DVDs por correo y tumbar a Blockbuster a convertirse en un gigante del streaming que estrena títulos prácticamente cada semana y marca tendencias en medio mundo.

Esa montaña de datos que acumula sobre lo que vemos, cuándo lo vemos y cuánto aguantamos delante de la pantalla se transforma en series diseñadas a medida de nuestros gustos. De ahí que abunden ciertos géneros que le funcionan especialmente bien: el true crime y la no ficción, los thrillers criminales, la ciencia ficción juvenil, las comedias románticas millennial o los dramas adolescentes que arrasan en España y Latinoamérica, así como otras series de terror que ver en Netflix.

El fenómeno global de las series de Netflix

Cuando se habla de las grandes producciones de la plataforma, siempre aparece la misma tensión: lo global frente a lo local. Netflix opera en decenas de países, así que producir en cada territorio no es solo una obligación regulatoria, también una oportunidad brutal para conseguir suscriptores nuevos replicando fórmulas de éxito adaptadas a otras culturas.

Es el caso de cómo el impacto de Stranger Things abrió camino a otra ciencia ficción adolescente más oscura como la de Dark, y a otras series de ciencia ficción que ya puedes ver en Netflix. O de cómo el fenómeno del instituto elitista español derivó en variantes internacionales en países como Sudáfrica y México, con títulos como Blood & Water o Control Z, claramente inspirados en el éxito de Élite.

España, de hecho, se ha convertido en uno de los centros neurálgicos de producción de Netflix, con series españolas que esperan su estreno. Las primeras pruebas las dieron con ‘Las chicas del cable’, nacida tras comprobar que series como ‘Gran Hotel’ o ‘Velvet’ triunfaban en Latinoamérica dentro del catálogo. Más tarde llegaría el pelotazo definitivo con La casa de papel, rescatada después de su cancelación en abierto y convertida en fenómeno internacional gracias al empuje del algoritmo.

En paralelo, han ido llegando otras producciones españolas como Élite, Valeria o Paquita Salas, que combinan comedia, drama romántico, adolescencia y cultura pop, y que demuestran el buen ojo de la plataforma para localizar productos que funcionan en nuestro país y, de rebote, en medio mundo hispanohablante.

Mientras tanto, Netflix ha explorado con diversa fortuna su relación con los superhéroes de Marvel. Intentó levantar un pequeño universo adulto con ‘Daredevil’, ‘Jessica Jones’, ‘Luke Cage’, ‘Iron Fist’ y ‘The Punisher’, que se cruzaban en ‘The Defenders’. No fueron un fracaso creativo —sobre todo los arranques de Daredevil y Jessica Jones, muy aplaudidos por los fans—, pero nunca llegaron a convertirse en el megaboom que la plataforma buscaba, en parte por una estética algo gris y por el cambio de estrategia de Disney, y forman parte de las series a las que Netflix no les da nueva oportunidad.

Los grandes iconos de Netflix: de Stranger Things a El juego del calamar

Pocas dudas hay de que Stranger Things ha sido, durante años, la serie insignia de la plataforma. Este cóctel de aventura ochentera, terror ligero, nostalgia y pandilla de chavales a lo ‘Los Goonies’ se convirtió en sinónimo de Netflix y desató una fiebre por lo retro que se ha colado en moda, música y publicidad. Puede que sus cifras actuales ya no sean tan apabullantes como en sus primeras temporadas, pero sigue siendo una de las grandes franquicias del servicio.

Otro bombazo incontestable es El juego del calamar, la distopía coreana que pulverizó todos los récords históricos de la plataforma en habla no inglesa. Su premisa —un grupo de personas desesperadas participa en juegos infantiles letales para saldar sus deudas— mezcla sin tapujos drama social cargado de crítica al sistema con una ultraviolencia cruda y un diseño visual potentísimo. La cuestión es si las futuras temporadas y posibles spin-offs lograrán igualar semejante impacto global, y serán parte de las nuevas series que llegan a Netflix.

Entre los tótems del catálogo también está La casa de papel, que pasó de serie española a fenómeno planetario gracias a Netflix. El atraco a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, liderado por el carismático Profesor y sus enmascarados con caretas de Dalí, dio pie a un modelo de thriller de atracos muy imitado. Es cierto que en sus últimas tandas notó el estiramiento del chicle, pero sigue siendo una referencia imprescindible del catálogo en español y ha generado incluso spin-offs como ‘Berlín’ y ha impulsado el interés por otras próximas series españolas en Netflix.

La plataforma también ha marcado tendencia con Miércoles, la reinterpretación del personaje de la Familia Addams. Esta mezcla de misterio adolescente, humor negro suave y estética gótica pop convirtió a Jenna Ortega en icono global y logró reventar los récords de visionado, hasta el punto de disputar la corona a ‘Stranger Things’ como estreno más visto en su lanzamiento.

En clave británica, The Crown se ha consolidado como el gran drama de prestigio de Netflix. A lo largo de varias temporadas y cambios de reparto, la serie recorre el reinado de Isabel II y, a través de él, la historia reciente del Reino Unido, sus crisis políticas y sus turbulencias familiares. Con un reparto de lujo —Claire Foy, Olivia Colman, Imelda Staunton, Helena Bonham Carter, Gillian Anderson, Emma Corrin, Josh O’Connor…— y una factura visual impecable, se ha hinchado a premios y ha demostrado que Netflix no solo vive de fenómenos virales, también de series de altísima calidad.

Clásicos que definieron el estilo Netflix

Las mejores series de Netflix que tienes que ver

Para entender el presente del catálogo hay que mirar atrás a los títulos que cimentaron su reputación. El primero gran estandarte fue House of Cards, un despiadado thriller político producido con el sello de David Fincher. Basada en una serie británica previa, sigue el ascenso de un congresista manipulador y su igual de calculadora esposa en el laberinto de Washington. La caída pública de Kevin Spacey ha eclipsado parcialmente su legado, pero la serie sigue siendo una referencia en ficción política contemporánea por su guion afilado y su mirada despiadada al poder.

Junto a ella, Orange Is the New Black se convirtió en la primera gran obsesión seriéfila de muchos usuarios, incluso antes de que Netflix desembarcase oficialmente en algunos países. Basada en las memorias de Piper Kerman, esta tragicomedia carcelaria levantó un reparto coral de personajes femeninos complejos, con humor, drama y crítica social, y demostró que se podían contar historias de mujeres diversas sin renunciar al entretenimiento masivo, siendo perfecta para hacer binge-watching en casa.

En el terreno de la animación adulta, BoJack Horseman ha pasado de serie rara de nicho a obra de culto. Su protagonista, un caballo antropomorfo que fue estrella de una sitcom noventera y vive atrapado en la depresión, sirve como excusa para una radiografía durísima del vacío existencial, la fama, las adicciones y la auto-sabotaje. Entre chistes absurdos y juegos de palabras, BoJack ha dejado algunas de las reflexiones más demoledoras sobre salud mental vistas en televisión, y se cuenta entre las mejores series de comedia contemporáneas.

Algo similar ocurre con Black Mirror, que nació en Channel 4 y después fue adoptada por Netflix. Esta antología de ciencia ficción distópica explora los lados más oscuros de la tecnología, las redes sociales y los medios de comunicación. Con episodios tan míticos como ‘San Junípero’ o ‘Cocodrilo’, la serie nos hizo decir aquello de “esto podría pasar mañana”. En sus temporadas recientes, el foco se ha ampliado para satirizar también a las propias plataformas y la cultura del streaming, manteniendo su capacidad para incomodar.

Otra serie clave en la madurez de Netflix como marca es Master of None, creada y protagonizada por Aziz Ansari. Con un tono cercano a ‘Girls’ pero desde una sensibilidad masculina y racial distinta, retrata las luces y sombras de la vida millennial: la precariedad, las relaciones sentimentales, el racismo cotidiano, las dudas creativas… Más tarde, una tercera temporada se atrevió a dar un giro centrándose en la vida de una pareja femenina, confirmando la vocación autoral del proyecto.

Thrillers, true crime y terror: el lado oscuro del catálogo

Si hay un género que Netflix ha exprimido como nadie, ese es el true crime y sus derivados. Documentales como ‘Making a Murderer’ o ‘Tiger King’ abrieron la veda, pero pronto llegaron ficciones basadas en casos reales que se convirtieron en conversación nacional, como El caso Asunta, centrado en el asesinato de una niña en Galicia. Con unas interpretaciones demoledoras de Candela Peña y Tristán Ulloa, la serie reconstruye un crimen mediático que marcó a todo un país y se ha colocado entre las mejores producciones recientes del servicio.

En el ámbito internacional, Mindhunter se ha ganado el estatus de joya de culto. Producida también por David Fincher, se basa en las memorias de John Douglas, pionero en el perfilado psicológico de asesinos en serie dentro del FBI. La serie se sumerge en los inicios de la psicología criminal, alternando entrevistas escalofriantes con homicidas reales con la vida personal de los investigadores, y ofrece una puesta en escena exquisita. Pese a no arrasar en premios y estar en pausa indefinida, muchos la consideran una de las mejores series de la historia de Netflix.

En terror, el nombre clave es Mike Flanagan. Con La maldición de Hill House logró una de las series más aplaudidas del género en años: una reinterpretación muy libre de la novela de Shirley Jackson que mezcla casa encantada, drama familiar y un sinfín de fantasmas diseminados por el encuadre. Es una historia emocionalmente devastadora y llena de sustos inteligentes, que ha sido señalada por muchos críticos como una obra maestra televisiva.

Flanagan también firmó la estremecedora Misa de medianoche, un relato cerrado ambientado en una isla aislada donde comienzan a producirse milagros y fenómenos extraños ligados a la llegada de un misterioso sacerdote. Más que en el susto fácil, la serie se apoya en largos diálogos sobre fe, culpa, fanatismo y redención, logrando un terror existencial y religioso que se queda pegado durante días.

Desde Francia llegó Marianne, una apuesta de terror “de línea dura” que no se corta un pelo a la hora de mostrar imágenes grotescas y situaciones malsanas. Narra cómo una escritora de novelas de miedo descubre que la bruja que creó en sus libros parece existir de verdad y empieza a atormentar a su entorno en el pueblo natal. Aunque solo duró una temporada, funciona como historia autoconclusiva muy efectiva para quienes disfrutan pasando miedo sin concesiones.

Dramas criminales, política y poder

Más allá de House of Cards y Mindhunter, Netflix ha destacado con dramas criminales de largo recorrido como Narcos. Esta serie, centrada en la figura de Pablo Escobar y el narcotráfico colombiano, fue clave en la expansión internacional de la plataforma. Combinando recreación histórica, tensión y un protagonista tan carismático como temible, marcó la pauta de un tipo de thriller sobre el negocio de la droga que otros títulos han intentado imitar desde entonces.

En esa misma línea de crimen y familia está Ozark, con Jason Bateman, Laura Linney y Julia Garner al frente. Aquí seguimos a un aparentemente anodino contable que en realidad blanquea dinero para un cártel mexicano. Un error grave lo obliga a trasladar a su familia a los lagos de Missouri y montar una red de negocios turbios para sobrevivir. La serie ha sido elogiada por su tono sombrío, su tensión constante y las interpretaciones principales, ganándose comparaciones con ‘Breaking Bad’.

Dentro del thriller de despachos, Bodyguard demostró que los británicos siguen dominando el género. La serie sigue a un veterano de guerra con trastorno de estrés postraumático que es asignado como escolta personal de la Ministra de Interior, en un contexto político plagado de conspiraciones, terrorismo y juegos sucios. Su primera temporada causó sensación en audiencia y, tras una larga espera, todo apunta a que tendrá continuidad.

Desde Escocia, Dept. Q (adaptación de las novelas danesas homónimas) se ha ganado a crítica y público como una de las mejores miniseries de thriller policiaco de los últimos años. Creada por Scott Frank, responsable de ‘Gambito de dama’, combina noir nórdico, ritmo británico y una galería de personajes muy complejos liderados por un Matthew Goode en estado de gracia. Es de esas series que enganchan en cuestión de minutos.

Adolescentes, sexo y coming-of-age con personalidad

Uno de los puntos fuertes del catálogo es su oferta de ficciones juveniles que no tratan al espectador como tonto. La reina en ese terreno es Sex Education, que parte de una premisa aparentemente sencilla —el hijo de una sexóloga empieza a aconsejar a sus compañeros de instituto a cambio de dinero— para construir una serie llena de humanidad, humor y ternura. A lo largo de sus temporadas ha abordado con naturalidad sexualidad, identidad de género, consentimiento, salud mental y familia, convirtiéndose en un referente para toda una generación.

Otra joya adolescente es Yo nunca, creada por Mindy Kaling. Aquí seguimos a una chica india en un instituto estadounidense, atrapada entre las expectativas familiares y su propio caos emocional. Con un tono deslenguado y muy divertido, la serie se permite profundizar en temas como el duelo, el racismo o la presión académica sin perder ligereza. Es la prueba de que las comedias teen con protagonistas femeninas pueden ser tronchantes y a la vez muy honestas.

En el terreno de las relaciones adultas y la identidad, Muñeca rusa destaca como una rara avis deliciosa. Creada y protagonizada por Natasha Lyonne, arranca con una mujer que muere la noche de su 36 cumpleaños y se ve atrapada en un bucle temporal en el que revive una y otra vez la misma fiesta. Lo que parece un simple experimento de ciencia ficción acaba siendo una reflexión sobre traumas, responsabilidad y segundas oportunidades, envuelta en humor negro y diálogos afilados.

Si nos movemos al ámbito de la amistad femenina, Glow se ganó un hueco en el corazón de muchos espectadores. Inspirada en un programa real de lucha libre femenina de los 80 (Gorgeous Ladies of Wrestling), la serie muestra cómo un grupo de mujeres muy distintas monta un show de wrestling para una cadena cutre de cable. Entre cardados imposibles, mallas fosforitas y llaves en el ring, emerge un retrato divertidísimo y tierno de sororidad, precariedad y autoestima. Su cancelación prematura dejó cabos sueltos, pero las tres temporadas emitidas merecen mucho la pena.

En clave británica y con humor muy negro, Adolescencia (un intenso drama en cuatro episodios) sigue el proceso judicial contra un niño de 13 años acusado de matar a una compañera de clase. Con Stephen Graham al frente del reparto, la miniserie explora con crudeza las fisuras del sistema penal cuando se trata de menores, así como la presión mediática y el impacto en las familias implicadas.

Animación adulta, fantasía y ciencia ficción para todos los gustos

Las mejores series de Netflix que tienes que ver

Más allá de BoJack, Netflix ha apostado fuerte por la animación para adultos y la fantasía. Un ejemplo sobresaliente es Love, Death & Robots, antología de cortos animados producida por Tim Miller y David Fincher. Cada episodio cambia de estilo visual, estudio y tono, pero todos giran alrededor de la tecnología, el horror, la ciencia ficción o lo absurdo. La tercera temporada, en especial, ha sido celebrada por su riesgo estético y conceptual, y es una cita obligada para los amantes de la animación de última generación.

En clave fantástica y nostálgica, Cristal oscuro: La era de la resistencia resucitó el universo creado por Jim Henson en los 80. Esta precuela, construida con marionetas tradicionales reforzadas con efectos digitales muy discretos, ofrece un espectáculo visual alucinante, con un reparto de voces impresionante (Taron Egerton, Anya Taylor-Joy, Mark Hamill, Helena Bonham Carter, entre otros). Pese a ser cancelada tras una temporada, se la considera una pequeña obra maestra dentro del catálogo.

En el terreno de la animación basada en videojuegos, Arcane dio la sorpresa adaptando el universo de ‘League of Legends’ con una calidad muy por encima de lo esperado. Con una estética híbrida entre 2D y 3D, escenas de acción soberbias y una trama centrada en la conflictiva relación entre dos hermanas en una ciudad dividida por la desigualdad, se ha ganado el título de una de las mejores series de Netflix, incluso para quienes jamás han tocado el juego.

Tampoco hay que pasar por alto Castlevania, adaptación con estética anime de la saga vampírica de Konami. Con guiones de Warren Ellis, se lanza sin complejos a baños de sangre, violencia explícita y acción desatada en torno a la lucha contra Drácula y sus criaturas. Más tarde se expandió con una continuación ambientada en la Revolución Francesa, ampliando un universo muy querido por los fans.

Dentro de la fantasía oscura, Sandman se atrevió con el monumental cómic de Neil Gaiman. Aunque condensar toda su riqueza visual y temática es imposible, la serie ofrece una adaptación muy respetuosa que presenta al dios del sueño intentando recuperar su reino tras siglos de cautiverio. Con un aire gótico algo “pasado de moda” muy delicioso y episodios que brillan por sí solos, ha abierto la puerta a futuras temporadas que exploren más material original.

Series coreanas y japonesas que han conquistado a todo el mundo

El éxito de ‘El juego del calamar’ no llegó en vacío; antes, Netflix ya había explorado a fondo la producción asiática. Kingdom fue su primera gran apuesta coreana: una mezcla de drama histórico y zombis ambientada en la Corea medieval. Mientras el país sufre una hambruna terrible, se extiende el rumor de que el rey ha muerto y una extraña plaga convierte a las personas en criaturas caníbales. El heredero debe enfrentarse tanto a la amenaza política como al horror sobrenatural, en una combinación de géneros tremendamente efectiva.

Desde Japón, la miniserie El último samurái en pie adapta la novela ‘Ikusagami’ y funciona casi como un ‘Juego del calamar’ del siglo XIX. Cerca de 300 guerreros se reúnen para un misterioso torneo, el Kodoku, en busca de un enorme premio económico, sin sospechar que será una lucha a muerte en toda regla. Con acción brutal y una puesta en escena muy cuidada, muchos críticos la consideran una de las mejores series de acción recientes.

En animación, la plataforma también ha brillado con Samurái de ojos azules, una historia ambientada en el Japón del XVII que mezcla elementos de ‘Mulán’ y ‘Kill Bill’. Con un personaje mestizo como protagonista, discriminado por su origen extranjero, la serie despliega secuencias de combate espectaculares, violencia estilizada y una reflexión sobre identidad y pertenencia que ha enganchado a público global.

Para completar el cuadro, numerosas producciones coreanas, japonesas y de otros países asiáticos han encontrado en Netflix un altavoz internacional sin precedentes, hasta el punto de que hoy es uno de los catálogos imprescindibles para quien quiera descubrir series de esa región más allá de los grandes fenómenos.

Miniseries potentes y joyas recientes

Entre las miniseries que han dado que hablar, Unorthodox se hizo viral durante los meses duros de la pandemia. Basada en las memorias de Deborah Feldman, cuenta la huida de una joven de una comunidad judía ultraortodoxa en Nueva York y su intento de construir una vida nueva en Berlín. Con solo cuatro episodios, ofrece un retrato muy íntimo de la opresión religiosa, la búsqueda de libertad y el choque cultural.

Otra miniserie que arrasó en los Emmy fue Bronca (Beef), protagonizada por Steven Yeun y Ali Wong. Todo arranca con un incidente de tráfico entre dos desconocidos que se convierte en una espiral de rencor, violencia y autodestrucción tan retorcida como fascinante. La serie salta con soltura del drama al humor negro, pasando por el thriller psicológico, y se ha ganado la fama de ser “más de HBO que de Netflix” por su ambición y riesgo.

En clave de biopic deportivo con toques de cuento oscuro, Gambito de dama sorprendió convirtiendo el ajedrez en un espectáculo apasionante. Protagonizada por una magnética Anya Taylor-Joy, narra el ascenso de una huérfana prodigio en un mundo dominado por hombres, mientras lucha contra adicciones y demonios internos. Además de disparar las ventas de tableros de ajedrez en todo el mundo, se ha colocado como una de las miniseries más redondas del catálogo.

Desde el terreno del drama social, La asistenta adapta las memorias de Stephanie Land para mostrar la odisea de una joven madre que, tras huir de una relación abusiva, se ve obligada a trabajar limpiando casas para sobrevivir. Con una interpretación descomunal de Margaret Qualley, la serie ofrece un retrato descarnado de la pobreza, la burocracia y la violencia machista, al tiempo que celebra la resiliencia y la relación madre-hija.

El true crime volvió a dominar la conversación con Monstruo: La historia de Jeffrey Dahmer, centrada en el infame asesino en serie conocido como el Carnicero de Milwaukee. Creada por Ryan Murphy e Ian Brennan, y encabezada por un inquietante Evan Peters, la miniserie generó debate por su crudeza y por la representación de las víctimas, pero se convirtió en uno de los mayores éxitos de audiencia de la historia de la plataforma.

Comedia, rarezas y series que hay que reivindicar

Netflix también ha servido de hogar para comedias inclasificables que merecen ser reivindicadas. Una de las mejores es I Think You Should Leave with Tim Robinson, surtido de sketches cortos donde el humor se basa en llevar situaciones sociales incómodas al extremo del absurdo. Personajes como el “Driving Crooner” se quedan grabados a fuego y demuestran el talento de Robinson para la vergüenza ajena.

En live action, Unbreakable Kimmy Schmidt nació para NBC pero encontró su sitio definitivo en Netflix. Creada por Tina Fey y Robert Carlock, cuenta la historia de una mujer que, tras pasar 15 años encerrada en un búnker por culpa de un gurú apocalíptico, es rescatada y decide empezar de cero en Nueva York. Con un humor rapidísimo, personajes excéntricos y una protagonista ingenua pero indestructible, se ha ganado el cariño de quienes disfrutan de las sitcoms más locas.

En España, Paquita Salas ha sido uno de los grandes fichajes locales de la plataforma. Creada por Los Javis y protagonizada magistralmente por Brays Efe, sigue a una representante de actores en decadencia que se resiste a aceptar que el mundo del espectáculo ha cambiado. La serie es una carta de amor a la cultura pop española, repleta de cameos, nostalgia, mala leche y ternura hacia los “juguetes rotos” de la televisión.

Otra pequeña joya híbrida entre docu y ficción es Superestar, dirigida por Nacho Vigalondo, que revisita la historia de la cantante Yurena (antes Tamara) y la época más delirante de la televisión española de los 2000. Con Ingrid García-Jonsson al frente, la serie combina humor, ternura y bizarrismo para hacer justicia a un icono mediático que fue carne de burla.

Por último, hay producciones británicas como Mi reno de peluche que empiezan como un relato casi cómico sobre una acosadora y se van transformando en un thriller psicológico cada vez más oscuro, hasta revelar su base en una historia real. Su guion retorcido y su capacidad para cambiar de tono sin perder credibilidad la han convertido en una de las sorpresas recientes más comentadas del catálogo.

En conjunto, el catálogo de series de Netflix combina fenómenos globales, dramas de prestigio, terror sofisticado, animación puntera, comedia arriesgada y joyas locales que demuestran que, pese a la competencia feroz y a las polémicas por las subidas de precio o las cuentas compartidas, la plataforma sigue siendo un lugar prácticamente inagotable para descubrir ficciones que merecen mucho la pena.

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