Las amistades, nuestros pilares en el día a día

amigasLas amistades auténticas, las que nunca caducan, apenas representan los dedos de una mano. No importa si la relación con tu pareja sea feliz, equilibrada y satisfactoria, o que cuentes con un buen apoyo familiar, nuestras amigas suelen ser un pilar fundamental en nuestro día a día.

Ahora bien, algo que debemos tener claro es saber reconocer cuándo una amistad es beneficiosa. A lo largo de nuestro ciclo vital solemos acumular gran número de relaciones sociales, cayendo a veces en el error de considerar amigo/a a una persona tóxica que veta nuestro crecimiento personal. En ocasiones, una mala amistad puede ser tan dañina como una mala pareja, de ahí que hoy en Bezzia deseemos hablarte de este aspecto tan importante.

Características de las buenas amistades que nunca caducan

niñas haciendo corazon

Seguro que a día de hoy también cuentas con esa amistad creada en la infancia con la que sigues teniendo unos vínculos muy especiales. Podríamos decir efectivamente, que hay personas cuya presencia nunca caducan en nuestra vida. 

Tampoco debemos infravalorar el peso de este tipo de relaciones sociales en nuestro día a día. Tenemos muy claro que la relación con nuestra pareja es muy importante, pero para disponer de una vida más plena y satisfactoria necesitamos complementar también el plano afectivo, con el de las amistades.

  • Nos ayuda a relativizar problemas
  • Son un apoyo emocional, además de una forma de desahogo.
  • Nos permiten socializarnos, salir de la esfera de la pareja para enriquecernos de otro modo también muy necesario.
  • Son confidentes, consejeros y pilares de emocionales. Personas capaces de sacar lo mejor de nosotros mismos en momentos de adversidad.

Veamos ahora qué características suelen definir a las auténticas amistades, esas que se diferencian del otro tipo de relaciones más interesadas de las que deberíamos saber escapar.

1. Las amistades auténticas no buscan el beneficio propio

Seguro que te habrá pasado alguna vez. Inicias una amistad, conoces a alguien en el trabajo con quien crees conectar muy bien. Sin embargo, al cabo del tiempo te das cuenta que es ese tipo de persona que siempre te está pidiendo favores.

  • Obviamente, al principio no desconfías y no tienes problema alguno en hacer esto y lo otro, pero poco a poco te das cuenta de que los favores, se vuelven en exigencias.
  • Al igual que existen parejas tóxicas, hay amistades tóxicas. Son personas que buscan cubrir sus vacíos sirviéndose de otros, esperando que les resuelvan sus problemas, que atiendan cada uno de sus pensamientos, dudas…
  • No hay un intercambio ni una reciprocidad. Ellos son el centro de atención y raras veces no tienen en cuenta. Exigen sin preguntarse cuál es nuestra opinión, y en ocasiones, son muy hábiles utilizando el chantaje emocional: “yo lo haría por ti”.

Las amistades auténticas no exigen, comparten. Hay un equilibrio donde sí existe la reciprocidad y sobre todo, el reconocimiento del otro.

2. En las buenas amistades, el tiempo no tiene importancia

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No hay necesidad de estar en contacto cada día, ni de saber qué estamos haciendo en cada momento. En ocasiones pueden pasar días, semanas y meses sin que nos veamos, sin embargo, nuestro pensamiento está con ellos de modo sincero.

  • No hay necesidad de estar reforzando la amistad a cada instante. El cariño está implícito y no necesita demostrarse cada día.
  • En el momento en que nos reunimos de nuevo, surge es mágica complicidad del primer día. No pasa nada si hace casi un año que no nos veíamos. Iniciaremos la conversación como si fuera ayer.

3. Las buenas amistades no juzgan o sancionan: aconsejan

En ocasiones, estamos cansados de que nuestros familiares nos juzguen por haber hecho determinadas cosas. Puede incluso que saquen a cada momento lo poco que les gusta la pareja que has elegido.

  • Sin embargo, las buenas amistades no te juzgarán, no te dirán “es que siempre elijes a los hombres más inadecuados, parece que aún tengas 15 años”. En absoluto.
  • Las buenas amigas te preguntarán primero cómo te sientes. Se interesarán por tu bienestar sea cual sea el camino que hayas elegido. Te apoyarán en tus decisiones esperando que encuentres tu felicidad.
  • Si en algún momento ven que no estás bien, no caerán en la sanción ni en la crítica. Sino en la empatía, en la apertura y en ofrecerte consejo con el fin de esperar verte feliz de nuevo.

4. Los silencios no son incómodos, el día a día tiene más sentido y plenitud

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Las buenas amistades, aunque sean pocas, son un tesoro que vale la pena mantener. Hacen nuestra vida más rica e intensa, la complementan.

Hay quien dice que las relaciones de pareja no se complementan bien con las amistades. No es cierto. Al contrario, todos necesitamos amigos, y por lo tanto, es importante que tú respetes a los amigos de tu pareja y él a los tuyos.

  • No es necesario que nos reunamos casa cada semana, lo ideal es que exista un respeto y una confianza acordada. Es decir, no pasa nada si un fin te vas una fin de semana con tus amigas, o si él sale una noche con sus amigos. Forma parte del día a día, nuestras amistades son parte de nuestra vida al igual que nuestras parejas.
  • Con una buena amistad los silencios se vuelven cómodos y cómplices. Podemos ser nosotros mismos sin necesidad de buscar un tema de conversación, sin necesidad de decir algo que no sentimos.

Los buenos amigos hacen más plena nuestra vida porque compartimos con ellos lo que somos, lo que nos gusta. Compartimos ideas, aficiones y pensamientos. Y nada de eso debe ser incompatible con nuestra relación de pareja.

 


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