Lácteos: intolerancias, consumo y salud

Cada vez son más personas las que presentan algún tipo de intolerancia relacionada con los lácteos. Muchas veces esta intolerancia se presenta ya a una edad adulta y, aparentemente, sin previo aviso. Sin embargo, si analizamos todo lo referente a los lácteos, como afectan a nuestra salud o que provocan en nuestro organismo, podemos darnos cuenta que en mayor o menor medida sí estábamos recibiendo señales de nuestro cuerpo indicándonos que algo no andaba bien.

Por ello, hoy vamos a analizar un poco en profundidad el tema de los lácteos, cuáles son mejor consumir y cuáles peor, tomarlos o no tomarlos y sus efectos en nuestro organismo.

¿Son buenos o malos los lácteos?

En realidad, no son buenos ni son malos, el problema es que la mayoría de las personas no podemos procesarlos bien. Eso sí, a cada uno nos afecta más o menos y algunos simplemente pueden encontrarse algo pesados después del consumo de estos alimentos.

Hay muchos niveles de intolerancia, del mismo modo que hay algunos lácteos que sientan siempre bien como es el caso de la ghee, de la que hablaremos más adelante.

Presentar una intolerancia ahora mismo, no significa que nuestro nivel de intolerancia vaya a ser permanente, puede evolucionar. La clave está en localizar nuestro propio nivel de tolerancia a los productos lácteos.

Beneficios de los lácteos

mostrador de queso

 

Si puedes procesar bien los lácteos, son una gran fuente de nutrición. Presentan vitaminas del tipo A, D, K2, Butirato, etc.

Además algunos como el kefir son alimentos probióticos.

¿Es mejor tomar productos lácteos sin lactosa o qué productos tomar?

En el mercado hay una gran variedad de productos sin lactosa, sin embargo, aunque ésta puede dar problemas y pesadez, lo que mayor problemática supone es la caseína.

La caseína es una de las proteínas presentes en los lácteos. La caseína puede ser de varios tipos A1 o A2. El ser humano presenta caseína del tipo A2, y por tanto aquellos animales que producen este tipo de caseína nos van a generar muchos menos problemas a la hora de consumir los productos procedentes de ellos. La caseína de tipo A1 resulta muy inflamatoria para el organismo de los seres humanos al no terminar de ser compatible.

Tienen caseína del tipo A2, las vacas jersey, cabras u ovejas. Por otro lado, el tipo de vaca lechera holstein (las vacas blancas y negras) tienen caseína de tipo A1 y resulta más complicado que nuestro organismo asimile los productos procedentes de esta leche. Y, además, resultan ser la raza de vacas de donde más cantidad de productos lácteos se comercian.

Sin embargo, hay muchas personas que toleran perfectamente los lácteos, normalmente personas con ancestros en el norte o este de Europa.

¿Cómo saber si los lácteos me sientan mal? Encontrar nuestro nivel de tolerancia a los lácteos

Senior Man Has Stomach Ache in Bed in Morning.

El síntoma más claro es el dolor de estómago, sin embargo hay otros muchos problemas que no son tan evidentes y que nos señalan que nuestro organismo se encuentra mal por el consumo de los lácteos:

  • Problemas cutáneos como Acné (una vez hemos descartado el factor hormonal), eccemas o inflamaciones en la piel.
  • Caspa.
  • Problemas para conciliar el sueño y dormir toda la noche sin despertarse.
  • Sobrepeso (si tenemos una dieta equilibrada y practicamos deporte)
  • Problemas digestivos: extreñimiento o diarreas.
  • Fatiga o dolores de cabeza.

Si presentas estos problemas y no encuentras su origen prueba a dejar de comer cualquier tipo de lácteos durante una temporada y lo más probable es que estos problemas desaparezcan. En ese punto será el momento de actuar sobre cómo o qué productos son mejores consumir si quieres mantener los lácteos en tu dieta.

¿Cómo actuar frente a estos síntomas?

Lo ideal es dejar de consumirlos durante unos 30 días mínimo y observar nuestra evolución. Eso sí, sólo debemos tocar los lácteos, si modificamos al mismo tiempo otros productos de nuestra dieta no sabremos si el problema son los lácteos.

Una vez pasado este tiempo podemos volver a introducir algunos productos de manera controlada, avanzando desde los productos menos ofensivos como la ghee y la mantequilla, hasta productos como quesos frescos y leche. Estos productos los iremos introduciendo de uno en uno en intervalos de dos semanas. Así, conseguiremos saber qué productos empiezan a afectarnos y cuáles no y en qué cantidades.

Todo este proceso de reintroducción lleva bastante tiempo, pero nos marcará qué podemos consumir sin tener problemas con los lácteos. Incluso es posible que pasado un tiempo podamos asimilar cada vez más lácteos. Por ello es muy importante que no introduzcamos más de un producto nuevo a la vez y guardar los intervalos de tiempo entre cada reintroducción.

¿Como conseguir los nutrientes de los lácteos sin tomarlos?

A la mayoría de las personas que se ven en la situación de tener que dejar de tomar lácteos, les preocupa el nivel de calcio. Pero no hay que preocuparse, todas las vitaminas que ayudan con el calcio (A, D y K2) se encuentran en la mayoría de las grasas. 

¿Qué productos lácteos puedo mantener?

Nuestro propio cuerpo nos indicará con la reintroducción cuál es nuestro límite. Sin embargo hay algunos productos que son mucho más sencillos de asimilar como los siguientes:

  • Mantequillas
  • Ghee: El ghee es mantequilla clarificada o también llamada nata líquida o crema de leche, posee todas las propiedades de los lácteos y el sabor de la mantequilla, pero no tiene todas aquellas partes sólidas que resultan problemáticas.
  • Quesos curados de cabra u oveja.
  • Yogures naturales de cabra u oveja.

A la hora de seleccionar estos productos, debemos tener en cuenta que sean:

  • Lácteos reales, no productos muy procesados de colores brillos y formas extrañas.
  • Lácteos crudos si tenemos algún lugar de confianza. La pasteurización mata a las bacterias y enzimas que nos ayudan a digerir los lácteos. Otro proceso que es la homogeneización, que evita que se separen los lácteos pero afecta a sus moléculas volviéndolas inflamatorias.
  • Productos de animales de pastoreo, ya que tienen muchas más propiedades.


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