
La muerte del cĂ©lebre ilusionista Juan Tamariz, ocurrida el pasado 18 de agosto en el hospital ClĂnico San Carlos de Madrid, ha dejado un reguero de polĂ©mica que no cesa. La figura de su viuda, Consuelo Lorgia, ha cobrado protagonismo en los Ășltimos dĂas al denunciar pĂșblicamente que los cuatro hijos del mago la apartaron por completo de su marido durante sus Ășltimos meses de vida. La maga colombiana, que estuvo casada con Tamariz desde 2008, ha relatado con dolor que no pudo despedirse de Ă©l y que incluso desconocĂa dĂłnde se encontraba ingresado.
El fallecimiento del maestro de la cartomagia, a los 83 años, ha destapado una guerra familiar que llevaba tiempo latente. Consuelo Lorgia, de 70 años, asegura que los hijos de Tamariz tomaron decisiones unilaterales sobre el cuidado de su padre, sin contar con ella y sin informarle de nada. La situaciĂłn, segĂșn su versiĂłn, le impidiĂł acompañar al ilusionista en una etapa especialmente delicada, marcada por el pĂĄrkinson que padecĂa y los problemas de movilidad que le habĂa causado.
La versiĂłn de Consuelo Lorgia: un calvario de silencios
En declaraciones recogidas por varios medios, Consuelo ha explicado que los hijos de Tamariz ingresaron a su padre en una residencia a principios de año, pero no le comunicaron ni el traslado ni la direcciĂłn del centro. Durante semanas intentĂł localizar a su marido por telĂ©fono y mensajes, sin obtener respuesta alguna. Incluso recurriĂł al hermano del mago, quien supuestamente le dijo que no podĂa hablarle porque asĂ se lo habĂan pedido sus sobrinos. La viuda ha resumido su desconcierto con una frase contundente: «No me dijeron ni dĂłnde estaba».
Consuelo relata que solo pudo acceder a la residencia despuĂ©s de demostrar que era la esposa legal de Tamariz, enseñando fotografĂas de su boda a los trabajadores del centro. Una vez dentro, descubriĂł que las visitas estaban restringidas Ășnicamente a los cuatro hijos, y que su nombre no aparecĂa en la lista de autorizados. «Cuando lleguĂ©, estaba escrito que solo podĂan visitarlo los cuatro hijos», ha contado, visiblemente afectada. La maga asegura que tuvo que ingeniĂĄrselas para ver a su marido a escondidas, y que en una de esas visitas Ă©l le preguntĂł por quĂ© tenĂa los ojos hinchados de tanto llorar.
El momento mĂĄs duro de su relato llegĂł cuando narrĂł que no pudo despedirse de Ă©l antes de su muerte. El mismo dĂa del fallecimiento, acudiĂł al hospital y pidiĂł entrar, pero el personal le dijo que no podĂan darle datos. «Le dije: âPero si yo soy la esposaâ. Me mostrĂł la foto y dijo: âSĂ, pero no puedo darle datos'», ha relatado. Finalmente, se enterĂł de la muerte de Tamariz a travĂ©s de un mensaje de un allegado, cuando ya era demasiado tarde. «Aparentemente se acaba de morir, pero segĂșn lo que veo en internet se muriĂł a las cuatro. Y yo a las dos de la tarde estuve llamando al hijo que dijo que iba a ir a comer», ha lamentado.
La respuesta de los hijos y los amigos del mago
El entorno de los hijos de Tamariz ha reaccionado con sorpresa a las declaraciones de Consuelo y ha salido en defensa de la familia. La periodista Lorena VĂĄzquez, cercana al cĂrculo del ilusionista, ha asegurado que «Juan fue consciente en todo momento de lo que hacĂan sus hijos y estaba de acuerdo con todas sus decisiones». SegĂșn esta versiĂłn, los descendientes se ocuparon de su padre con dedicaciĂłn y facilitaron que recibiera visitas programadas de sus amigos y compañeros de profesiĂłn.
VĂĄzquez tambiĂ©n ha señalado que la relaciĂłn entre Juan y Consuelo era «complicada», aunque sin dar demasiados detalles. Varios amigos del mago han coincidido en que la pareja llevaba tiempo distanciada, y que Tamariz era plenamente consciente de quiĂ©n le visitaba y de cĂłmo se gestionaba su cuidado. «Ăl era consciente de toda la informaciĂłn que se estaba dando, a quiĂ©n se estaba dando y cĂłmo se estaba dando», ha insistido la periodista, desmontando asĂ la versiĂłn de la viuda.
Durante el velatorio, la hija del mago, Ana Tamariz, ha compartido cĂłmo fueron los Ășltimos instantes de su padre. Ana, que dirige la Gran Escuela de Magia, ha descrito la muerte como «tranquila y dulce», rodeado de sus hijos y sin sufrimiento. «Fue muy bonito porque fue muy tranquilo, no sufriĂł, fue despacito dejando de respirar lentamente y se fue que parecĂa que se habĂa quedado dormidito», ha relatado. TambiĂ©n ha anunciado que se prepara un homenaje pĂłstumo en un teatro de Madrid para octubre de 2026, con la presencia de compañeros y admiradores del maestro.
El contexto de una relaciĂłn marcada por la magia
Consuelo Lorgia y Juan Tamariz se conocieron en un congreso internacional de magia celebrado en Viena en 1976. Ella, maga y telépata colombiana, fue profesora del célebre Pepe Carroll, y él ya era una figura consolidada en el mundo del ilusionismo. A pesar de la diferencia de edad y de los altibajos, la pareja mantuvo una relación durante mås de tres décadas, formalizada con una boda en 2008. Consuelo no tuvo hijos con Tamariz, pero asumió el papel de esposa dentro de una familia formada por los cuatro descendientes del ilusionista: Mónica, Ana, Alicia y Juan Diego.
La relaciĂłn entre Consuelo y los hijos nunca fue fĂĄcil, segĂșn han admitido fuentes cercanas. En el tanatorio, durante el velatorio, no se vio ninguna interacciĂłn entre la viuda y los hijos del mago, lo que ha alimentado las especulaciones sobre el distanciamiento. Mientras tanto, compañeros de profesiĂłn como Jorge Blass han acudido a arropar a la familia y han recordado el enorme vacĂo que deja el maestro, a quien consideraban «como un padre adoptivo». Blass ha destacado que Tamariz marcĂł un «antes y un despuĂ©s» en la disciplina de la magia, y que compartiĂł innumerables conversaciones con Ă©l hasta sus Ășltimos dĂas.
La polĂ©mica ha puesto de manifiesto las grietas en una familia que siempre habĂa mostrado una imagen unida en pĂșblico. Mientras Consuelo reclama haber sido apartada injustamente, los hijos defienden que actuaron en todo momento con el consentimiento de su padre. La falta de un testamento claro y la ausencia de una despedida han convertido el duelo en un campo de batalla mediĂĄtico, con versiones contradictorias que han dividido a la opiniĂłn pĂșblica.
Por ahora, la prioridad de la familia es rendir homenaje a Juan Tamariz, uno de los grandes genios de la magia en España. El legado del ilusionista, con mĂĄs de seis dĂ©cadas de carrera, incluye premios internacionales, libros fundamentales y una escuela que continuarĂĄ su obra. Pero la sombra de la disputa familiar planea sobre su recuerdo, y no parece que vaya a disiparse pronto. La viuda ha asegurado que todavĂa no entiende muchas cosas, y los hijos han preferido no hacer mĂĄs declaraciones por el momento.
La historia de Consuelo Lorgia y Juan Tamariz es la historia de un amor que la magia uniĂł y que la realidad terminĂł separando. Las acusaciones de la viuda han abierto un debate sobre el derecho de las parejas a acompañar a sus seres queridos en momentos crĂticos, y sobre cĂłmo las familias pueden gestionar el cuidado de los mayores sin caer en la exclusiĂłn. Mientras tanto, el mundo de la magia llora a su maestro, y la justicia tendrĂĄ que dirimir si hubo alguna irregularidad en el trato dado a Consuelo. Lo que parece claro es que, incluso despuĂ©s de muerto, Juan Tamariz sigue generando titulares y emociones encontradas.