La viuda de Juan Tamariz denuncia que los hijos la apartaron del mago en sus Ășltimos meses

  • Consuelo Lorgia, viuda de Juan Tamariz, asegura que los hijos del ilusionista la mantuvieron alejada de Ă©l durante sus Ășltimos meses de vida.
  • La maga colombiana no pudo despedirse de su marido antes de su fallecimiento el 18 de agosto en Madrid.
  • Los hijos y amigos del artista defienden que Tamariz estaba de acuerdo con las decisiones y que la relaciĂłn con su esposa era complicada.
  • La familia prepara un homenaje pĂłstumo en un teatro de Madrid para octubre de 2026.

Consuelo Lorgia, viuda de Juan Tamariz

La muerte del cĂ©lebre ilusionista Juan Tamariz, ocurrida el pasado 18 de agosto en el hospital ClĂ­nico San Carlos de Madrid, ha dejado un reguero de polĂ©mica que no cesa. La figura de su viuda, Consuelo Lorgia, ha cobrado protagonismo en los Ășltimos dĂ­as al denunciar pĂșblicamente que los cuatro hijos del mago la apartaron por completo de su marido durante sus Ășltimos meses de vida. La maga colombiana, que estuvo casada con Tamariz desde 2008, ha relatado con dolor que no pudo despedirse de Ă©l y que incluso desconocĂ­a dĂłnde se encontraba ingresado.

El fallecimiento del maestro de la cartomagia, a los 83 años, ha destapado una guerra familiar que llevaba tiempo latente. Consuelo Lorgia, de 70 años, asegura que los hijos de Tamariz tomaron decisiones unilaterales sobre el cuidado de su padre, sin contar con ella y sin informarle de nada. La situaciĂłn, segĂșn su versiĂłn, le impidiĂł acompañar al ilusionista en una etapa especialmente delicada, marcada por el pĂĄrkinson que padecĂ­a y los problemas de movilidad que le habĂ­a causado.

La versiĂłn de Consuelo Lorgia: un calvario de silencios

En declaraciones recogidas por varios medios, Consuelo ha explicado que los hijos de Tamariz ingresaron a su padre en una residencia a principios de año, pero no le comunicaron ni el traslado ni la dirección del centro. Durante semanas intentó localizar a su marido por teléfono y mensajes, sin obtener respuesta alguna. Incluso recurrió al hermano del mago, quien supuestamente le dijo que no podía hablarle porque así se lo habían pedido sus sobrinos. La viuda ha resumido su desconcierto con una frase contundente: «No me dijeron ni dónde estaba».

Consuelo relata que solo pudo acceder a la residencia despuĂ©s de demostrar que era la esposa legal de Tamariz, enseñando fotografĂ­as de su boda a los trabajadores del centro. Una vez dentro, descubriĂł que las visitas estaban restringidas Ășnicamente a los cuatro hijos, y que su nombre no aparecĂ­a en la lista de autorizados. «Cuando lleguĂ©, estaba escrito que solo podĂ­an visitarlo los cuatro hijos», ha contado, visiblemente afectada. La maga asegura que tuvo que ingeniĂĄrselas para ver a su marido a escondidas, y que en una de esas visitas Ă©l le preguntĂł por quĂ© tenĂ­a los ojos hinchados de tanto llorar.

El momento mĂĄs duro de su relato llegĂł cuando narrĂł que no pudo despedirse de Ă©l antes de su muerte. El mismo dĂ­a del fallecimiento, acudiĂł al hospital y pidiĂł entrar, pero el personal le dijo que no podĂ­an darle datos. «Le dije: ‘Pero si yo soy la esposa’. Me mostrĂł la foto y dijo: ‘SĂ­, pero no puedo darle datos'», ha relatado. Finalmente, se enterĂł de la muerte de Tamariz a travĂ©s de un mensaje de un allegado, cuando ya era demasiado tarde. «Aparentemente se acaba de morir, pero segĂșn lo que veo en internet se muriĂł a las cuatro. Y yo a las dos de la tarde estuve llamando al hijo que dijo que iba a ir a comer», ha lamentado.

La respuesta de los hijos y los amigos del mago

El entorno de los hijos de Tamariz ha reaccionado con sorpresa a las declaraciones de Consuelo y ha salido en defensa de la familia. La periodista Lorena VĂĄzquez, cercana al cĂ­rculo del ilusionista, ha asegurado que «Juan fue consciente en todo momento de lo que hacĂ­an sus hijos y estaba de acuerdo con todas sus decisiones». SegĂșn esta versiĂłn, los descendientes se ocuparon de su padre con dedicaciĂłn y facilitaron que recibiera visitas programadas de sus amigos y compañeros de profesiĂłn.

VĂĄzquez tambiĂ©n ha señalado que la relaciĂłn entre Juan y Consuelo era «complicada», aunque sin dar demasiados detalles. Varios amigos del mago han coincidido en que la pareja llevaba tiempo distanciada, y que Tamariz era plenamente consciente de quiĂ©n le visitaba y de cĂłmo se gestionaba su cuidado. «Él era consciente de toda la informaciĂłn que se estaba dando, a quiĂ©n se estaba dando y cĂłmo se estaba dando», ha insistido la periodista, desmontando asĂ­ la versiĂłn de la viuda.

Durante el velatorio, la hija del mago, Ana Tamariz, ha compartido cĂłmo fueron los Ășltimos instantes de su padre. Ana, que dirige la Gran Escuela de Magia, ha descrito la muerte como «tranquila y dulce», rodeado de sus hijos y sin sufrimiento. «Fue muy bonito porque fue muy tranquilo, no sufriĂł, fue despacito dejando de respirar lentamente y se fue que parecĂ­a que se habĂ­a quedado dormidito», ha relatado. TambiĂ©n ha anunciado que se prepara un homenaje pĂłstumo en un teatro de Madrid para octubre de 2026, con la presencia de compañeros y admiradores del maestro.

El contexto de una relaciĂłn marcada por la magia

Consuelo Lorgia y Juan Tamariz se conocieron en un congreso internacional de magia celebrado en Viena en 1976. Ella, maga y telépata colombiana, fue profesora del célebre Pepe Carroll, y él ya era una figura consolidada en el mundo del ilusionismo. A pesar de la diferencia de edad y de los altibajos, la pareja mantuvo una relación durante mås de tres décadas, formalizada con una boda en 2008. Consuelo no tuvo hijos con Tamariz, pero asumió el papel de esposa dentro de una familia formada por los cuatro descendientes del ilusionista: Mónica, Ana, Alicia y Juan Diego.

La relaciĂłn entre Consuelo y los hijos nunca fue fĂĄcil, segĂșn han admitido fuentes cercanas. En el tanatorio, durante el velatorio, no se vio ninguna interacciĂłn entre la viuda y los hijos del mago, lo que ha alimentado las especulaciones sobre el distanciamiento. Mientras tanto, compañeros de profesiĂłn como Jorge Blass han acudido a arropar a la familia y han recordado el enorme vacĂ­o que deja el maestro, a quien consideraban «como un padre adoptivo». Blass ha destacado que Tamariz marcĂł un «antes y un despuĂ©s» en la disciplina de la magia, y que compartiĂł innumerables conversaciones con Ă©l hasta sus Ășltimos dĂ­as.

La polĂ©mica ha puesto de manifiesto las grietas en una familia que siempre habĂ­a mostrado una imagen unida en pĂșblico. Mientras Consuelo reclama haber sido apartada injustamente, los hijos defienden que actuaron en todo momento con el consentimiento de su padre. La falta de un testamento claro y la ausencia de una despedida han convertido el duelo en un campo de batalla mediĂĄtico, con versiones contradictorias que han dividido a la opiniĂłn pĂșblica.

Por ahora, la prioridad de la familia es rendir homenaje a Juan Tamariz, uno de los grandes genios de la magia en España. El legado del ilusionista, con mås de seis décadas de carrera, incluye premios internacionales, libros fundamentales y una escuela que continuarå su obra. Pero la sombra de la disputa familiar planea sobre su recuerdo, y no parece que vaya a disiparse pronto. La viuda ha asegurado que todavía no entiende muchas cosas, y los hijos han preferido no hacer mås declaraciones por el momento.

La historia de Consuelo Lorgia y Juan Tamariz es la historia de un amor que la magia unió y que la realidad terminó separando. Las acusaciones de la viuda han abierto un debate sobre el derecho de las parejas a acompañar a sus seres queridos en momentos críticos, y sobre cómo las familias pueden gestionar el cuidado de los mayores sin caer en la exclusión. Mientras tanto, el mundo de la magia llora a su maestro, y la justicia tendrå que dirimir si hubo alguna irregularidad en el trato dado a Consuelo. Lo que parece claro es que, incluso después de muerto, Juan Tamariz sigue generando titulares y emociones encontradas.


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