La relación de hijastra-madrastra no tiene que estar condenada al fracaso

En muchas ocasiones la relación de hijastra-madrastra empiezan con mal pie, pero esto no tiene que ser así de forma sistemática. Cuando hay una mala relación entre estas dos figuras de una familia pueden existir situaciones muy estresantes y tensas. Esto incluso, podría desequilibrar la armonía familiar. Pero la realidad es que esto puede solucionarse.

Es posible que la vergüenza, los celos, la envidia o la competitividad sean parte del problema, pero si se sabe subsanar estas causas de una mala relación, podría ser maravilloso compartir una vida familiar aunque la sangre no sea el vínculo principal.

Cuando se es un polo opuesto

En muchas ocasiones las madrastras de las hijastras son polos opuestos y por tanto, es posible que haya momentos tensos habitualmente. Cuando existen miedos en una relación suele ser a causa de inseguridades, la relación puede volverse exasperante. Es difícil convivir con una persona a la que se siente impuesta o con la que crees que te obligan a convivir porque va en el ‘pack’ familiar, pero en realidad nada tiene que ser así de dramático.

Con voluntad de todas las partes y con el único objetivo de poder convivir en familia de forma armoniosa, se pueden conseguir grandes resultados. Pero claro, hay que poner de la parte de todos.

Sugerencias para mejorar la relación

Si quieres mejorar la relación con tu madrastra o con tu hijastra, entonces no te pierdas las siguientes sugerencias para que podáis convertir vuestra familia ensamblada en una familia real. Es bonito recordar que a la familia no la hace la sangre, si no las acciones diarias y las experiencias vividas. No te pierdas las siguientes sugerencias:

  • Mantén una conversación privada con el padre y pregúntale cómo ve la situación. Quizá no se haya dado cuenta de la complicada dinámica que está sucediendo. Incluso, es posible que sea un punto de apoyo para ti y para tu madrastra (o hijastra) mientras intentáis solucionar la situación que os incomoda a todos.
  • Haz un trabajo de reflexión y piensa en cómo es tu comportamiento. Pregúntate si estás haciendo algo para enfadar a la otra persona implicada. Quizá, de forma inconsciente, no estás siendo muy agradable. Solo hay que cambiar de perspectiva de vez en cuando para entender el comportamiento de los demás.
  • Pregunta a familiares que sean honestos en esta situación en cómo os ven desde fuera. Es posible que las opiniones imparciales y neutras de otras personas os ayuden a mejorar vuestra relación en el futuro.
  • Haz todo lo posible, todo lo que esté a tu alcance para tratar de mejorar la relación, incluso siguiendo los pasos anteriores. Sin embargo, si las cosas siguen estando en este alto nivel de tensión, deberás proteger tu bienestar y pasar menos tiempo con esa persona, desconectando un poco de la situación. Esto significa que tendrás que poner límites a las relaciones para que no te hagan daño.

Es necesario que pienses en tu bienestar emocional primero para poder encontrar la armonía familiar. Y si lo ves necesario, podéis recurrir a un terapeuta familiar.


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