La peluquería, un oficio con historia

Historia de la peluquería

Historia de la peluquería

Aunque hay constancia de que el oficio de la peluquería existe desde las civilizaciones romanas y griegas e, incluso, antes, no fue hasta principios del sigo XIX cuando en las grandes ciudades y las zonas industriales, empezaron a aparecer los primeros peluqueros profesionales, tal cómo hoy los conocemos.

Al principio, trabajaban sobre todo a domicilio, costumbre que aún hoy se mantiene en algunas zonas. Solían ser peluqueros especializados en peinados de mujer, que mayoritariamente lavaban y peinaban y de vez en cuando cortaban las puntas. Por aquel entonces el peinado favorito entre las mujeres era el moño sencillo, sin hornamentaciones, sobre todo por su practicidad.  Para los hombres estaba reservado el barbero, que afeitaba y cortaba el pelo.

En cuanto a los tintes, no se pusieron de moda hasta finales del siglo XIX. El año 1867 ha quedado registrado en la historia como la fecha en que se empezó a usar el agua oxigenada para las decoloraciones. A partir de este momento, se abrió un nuevo mundo de posibilidades en lo que tiene a ver con los cabellos teñidos. Desde entonces convertirse en rubia dejo de ser una temeridad (las fórmulas y tratamientos que se usaban para conseguirlo en la civilización romana y durante el Renacimiento eran altamente corrosivas). También a finales del siglo XIX aparecen los colorantes sintéticos, aunque no se empezaron a usar intensivamente hasta principios del siglo XX.
Entrando ya en el siglo XX se popularizaron definitivamente los salones de belleza y las peluquerías, que enseguida empezaron a aplicar las permanentes en caliente por primera vez en la historia. El prestigio que llega entonces a la profesión la consolida definitivamente. Desde entonces hasta hoy también ha aumentado muchísimo la demanda, lo que ha hecho que se incremente también la competencia y que los profesionales hayan innovado muchísimo y no dejen de sorprendernos tanto en técnicas, como en tratamientos y estilos.


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