La mediación emocional es necesaria en un divorcio

Avanzar juntos, como co-padres, no solo es lo mejor para los niños, sino también la clave para encontrar la felicidad genuina después del divorcio. Cuando te casaste no se te ocurría jamás que llegaría el momento en que el amor se iba a acabar por tu pareja, pero en ocasiones, y según las circunstancias de la vida, eso es inevitable. Pero si hay hijos de por medio, es necesario ser responsable y comportarse con la mayor dignidad posible por el bien de los niños.

Turbulencia emocional

Si tu matrimonio ha llegado a su fin… la verdad es que nadie puede prepararte para la turbulencia emocional que estás a punto de experimentar. Claro, cada separación es diferente y la intensidad de las emociones variará de una persona a otra y de un día a otro, pero la separación y el divorcio siguen siendo una de las experiencias más traumáticas que algunas personas enfrentarán en su vida.

A lo largo de la infancia, se nos enseña a vivir con buenas costumbres y valores; como el respeto, la amabilidad, la aceptación y el perdón, por nombrar solo algunos de ellos. Sin embargo, al enfrentar una separación dolorosa, todos estos principios parecen saltar por la ventana. De repente, dos adultos que son personas bien educadas y buenas, se transforman en guerreros implacables, decididos a derrumbarse mutuamente. ¿Pero qué sucede cuando esos dos adultos también son padres? En medio de una guerra, ¿quién está pensando en los niños?

Tres partes de un divorcio

Existen tres partes en una separación o divorcio que es necesario saber para poder afrontar:

  1. Separación emocional
  2. separación financiera y parental
  3. Divorcio legal

Y deben ser tratadas cada una de las partes, por ese orden.

¿Qué significa esto?

Significa que una separación emocional es la parte más importante de un divorcio y, si no se le da la prioridad que merece, entonces la división financiera, el compartir a los niños y el divorcio legal se abordarán con grandes problemas. Todo comienza con una emoción, y cuando tomamos decisiones basadas en emociones fuertes, es probable que los resultados sean ineficientes e irresponsables, a veces incluso devastadores.

Tales resultados devastadores a menudo se experimentan en un litigio, porque el litigio se trata de hacer un punto intermedio, independientemente de las necesidades de todos los involucrados. No suelen haber litigios cuando las personas están felices y son capaces de llegar a acuerdos amistosos aunque se firmen ante un juez.

Los padres que se separan deben estar en la misma página, y estar dedicados a seguir adelante como padres y compañeros en esto.  Si uno de los padres da la vuelta a la página sin tal consideración, ¡serán los niños los que quedarán atrás y saldrán altamente perjudicados! Avanzar juntos, como co-padres, no solo es lo mejor para los niños, sino también la clave para encontrar la verdadera felicidad después del divorcio.

Cuando esto cuesta que ocurra, entonces los padres, como adultos, deberán buscar un mediador para que les ayude a equilibrarse emocionalmente y actuar de acuerdo al bien de sus hijos.


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