La industria de la belleza en España, palanca de empleo e innovación

  • El sector aporta 19.000 millones al PIB y más de 350.000 empleos en España.
  • Exportaciones récord de 9.589 millones, por encima de vino, calzado y aceite.
  • L’Oréal impulsa 17 empleos indirectos por cada directo y lidera en I+D.
  • Sostenibilidad en el centro: energía renovable, Waterloop y envases circulares.

Industria de la belleza

La industria de la belleza se ha consolidado en España como un sector estratégico para la economía y el empleo, con un peso creciente en exportaciones, innovación y sostenibilidad. La fotografía más reciente, recogida en el informe «La Esencialidad de la Belleza» de Asterès, radiografía un ecosistema que no solo vende cosmética: activa cadenas de valor completas y acelera la modernización industrial.

Con presentación en Madrid y la participación de representantes públicos y del sector, L’Oréal Groupe aportó datos y contexto sobre el momento que vive la belleza: más empleo, más ciencia aplicada y un compromiso medible con el medio ambiente. Un relato basado en cifras contrastadas y tendencias de la industria que marcan el rumbo hasta 2030.

La belleza, un motor económico en España

Industria de la belleza

El informe sitúa al sector como un pilar económico y social: impacto de 19.000 millones de euros en 2024 y más de 350.000 puestos de trabajo sostenidos en el país. El empleo refleja una estructura amplia: 50.200 empleos directos y cerca de 300.000 indirectos, con un crecimiento del 24,1% desde 2019.

El consumo interno también avanza: en 2024 aumentó un 7,7% y superó los 220 euros per cápita, mostrando un dinamismo impulsado por novedades en cosmética que duplica el ritmo del PIB. Esta fortaleza se apoya en la higiene, el bienestar y la autoestima como hábitos ya normalizados en los hogares.

Las exportaciones confirman el salto de escala: el sector alcanzó 9.589 millones de euros y superó a actividades tan emblemáticas como el vino, el calzado o el aceite de oliva. Este desempeño sitúa a España entre los diez principales exportadores mundiales de cosmética y perfumería.

Un mercado global al alza

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A escala internacional, la belleza alcanzó en 2024 un valor superior a 290.000 millones de euros y un crecimiento del 4,5%. Las proyecciones apuntan a casi 380.000 millones en 2030, impulsadas por la ciencia de materiales, la biotecnología y la digitalización.

El papel de Europa es igualmente destacable: la cadena de valor de la belleza y el cuidado personal contribuye con 180.000 millones al PIB de la UE, genera 3,2 millones de empleos y lidera las ventas exteriores con 26.000 millones en exportaciones extracomunitarias. Cinco de los siete grandes grupos globales del sector tienen raíz europea.

Este crecimiento global convive con retos comunes: regulación equilibrada, competitividad y talento especializado. El sector reclama marcos claros que protejan al consumidor sin frenar la innovación que sostiene su progreso.

L’Oréal, caso de estudio en empleo e innovación

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Con presencia en España desde 1950, L’Oréal Groupe emplea a más de 2.800 personas entre su sede en Madrid y los centros industriales, y opera con un portafolio de 31 marcas en el mercado nacional. Su actividad genera, vía cadena de valor, alrededor de 7.400 millones de euros en ventas.

El efecto arrastre es significativo: por cada puesto directo, la compañía impulsa 17 empleos indirectos a lo largo de la cadena (peluquería, retail, logística, servicios científicos y técnicos). Este multiplicador explica la capilaridad del impacto en pymes y profesionales.

En I+D, el grupo lidera la inversión sectorial con más de 1.300 millones de euros, respaldada por más de 4.000 investigadores y 8.000 expertos en IA. En 2024 se lanzaron más de 3.600 fórmulas y se superaron las 600 patentes activas en más de 50 áreas de conocimiento.

La compañía eligió España para uno de sus siete centros BEST (Business Expertise Services & Technologies): un hub con más de 300 especialistas de 32 nacionalidades que presta servicios paneuropeos en datos, digital y eficiencia operativa, dinamizando talento e internacionalización.

El ecosistema se articula también alrededor de iniciativas sociales, como L’Oréal for Youth, que creó 600 oportunidades laborales para menores de 30 años en España, y programas de formación orientados a la inserción en la cadena de valor de la belleza.

Sostenibilidad aplicada: la fábrica de Burgos

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La planta de Burgos es un referente de transformación industrial: funciona con energía 100% renovable desde 2015 y, en 2017, se convirtió en la primera Waterloop del grupo, reciclando toda el agua de proceso en un circuito cerrado.

Este modelo ha permitido ahorrar más de 46.000 m³ de agua al año y acompasar eficiencia con productividad: la factoría supera las 330 millones de unidades anuales, de las que aproximadamente el 92% se exportan a más de 50 países.

Las mejoras ambientales se extienden a envases y materiales, con objetivos de menor uso de plástico virgen, más contenido reciclado o biobasado y reducción de envases y sistemas recargables que aceleren la transición hacia una cosmética circular.

Empleo, diversidad y bienestar

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El sector no solo crea volumen de trabajo; también eleva la calidad del empleo. La presencia de mujeres en puestos directivos supera la mitad del total, con polos de liderazgo en compañías como L’Oréal, donde seis de cada diez posiciones de responsabilidad en Iberia están ocupadas por mujeres.

Este avance se apoya en perfiles altamente cualificados: químicos, biólogos, dermatólogos y especialistas en datos trabajan ya en diagnóstico cutáneo, epigenética, microbiota de la piel y nuevos modelos de prueba sin animales, como la bioimpresión 3D.

La conexión entre ciencia y cuidado personal refuerza una idea clave: cuidarse es salud pública cotidiana. Rutinas realistas, protección solar y seguimiento de señales de la piel son la expresión más tangible de la innovación en los hogares y de debates sobre campañas de moda y belleza más honestas.

En términos macro, el sector ha elevado su peso hasta representar cerca del 1,03% del PIB español, apoyado por el crecimiento del consumo y la robustez exportadora, y arrastra empleo en todo el territorio con fuerte efecto multiplicador.

Regulación, competitividad y próximos pasos

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Los líderes del sector han subrayado la necesidad de un marco regulatorio predecible y proporcionado que mantenga los estándares de seguridad y, al mismo tiempo, preserve la capacidad innovadora que sostiene el empleo y la competitividad internacional.

El otro gran vector es el del talento STEM. La demanda de perfiles científicos y tecnológicos seguirá creciendo, en paralelo a prioridades como la trazabilidad de ingredientes, el diseño ecoeficiente y la digitalización de la cadena de suministro.

Con estos mimbres —escala exportadora, inversión en I+D, sostenibilidad medible y empleo diverso—, la industria de la belleza en España apunta a un ciclo de crecimiento sostenido, acompasado con el avance global hasta 2030.

El panorama que dibuja la belleza en España es el de un sector transversal que genera valor económico y social: impulsa el PIB, sostiene decenas de miles de empleos cualificados, lidera exportaciones, acelera la innovación científica y afianza compromisos ambientales verificables, con L’Oréal como uno de los actores que mejor sintetizan esta evolución.

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