La importancia del juego en el desarrollo infantil

A lo largo de la Historia de la Humanidad, todos los niños y niñas del planeta han jugado. Sin embargo, aún siendo de carácter universal, la actividad lúdica posee unas características diferentes en función de la cultura. Esto es debido a los elementos que la caracterizan y tiene consecuencias directas sobre la forma que tienen los pequeños de divertirse.

En las primeras sociedades industriales, el trabajo infantil era una práctica común, ya que la economía familiar necesitaba ese salario. Es por ello que el tiempo y el espacio dedicado al juego eran prácticamente nulos, e incluso estaba mal considerado socialmente por su carácter improductivo. Aún así no se dejaba de jugar.

El juego es una herramienta útil para adquirir y desarrollar capacidades intelectuales, motoras y afectivas; todo ello realizado de forma placentera y sin ningún tipo de obligación. Además, está considerado por la Declaración de los Derechos del Niño, adoptada por la Asamblea General de la ONU, como un derecho tan fundamental como el derecho a la salud, a la seguridad o a la educación.

El juego, algo más que diversión

En el lenguaje coloquial, la palabra juego se considera sinónimo de ocio, esparcimiento, de recreo o de diversión. Por lo que, al ser uno de los móviles de la actividad humana, si se restringe especialmente en la etapa infantil, podría llevar a una visión distorsionada y empobrecida en el proceso de desarrollo y aprendizaje del pequeño.

El juego surge de forma innata en los niños, ya que desde pequeños les atrae todo lo que les rodea en el mundo en el que viven y exploran todo cuanto alcanzan. Esta exploración hace que manipulen, observen y prueben todos los objetos que le interesan, constituyendo un modo peculiar de relacionarse con el entorno. Es a través de él que:

  • Descubren sus posibilidades.
  • Aprenden a conocer el mundo que les rodea.
  • Interpretan la realidad.
  • Ensayan conductas sociales.
  • Asumen roles y aprenden reglas.
  • Regulan su comportamiento y exteriorizan pensamientos.
  • Descargan impulsos y emociones.
  • Satisfacen sus fantasías.

Todo ello nos lleva a considerar el juego como una de las actividades básicas de la infancia, indispensables para el desarrollo psicomotor, intelectual, afectivo y social.

Características del juego

La mayoría de los estudios realizados en lo concerniente al juego atribuyen a éste una serie de características que le dan entidad propia y lo diferencian de otras actividades similares. Estas son:

  • Actividad placentera. Es una actividad lúdica que está destinada a producir placer y satisfación a quien la realiza.
  • Libre, espontáneo y voluntario. El juego pierde su entidad cuando se impone, por lo que no se debe planificar ni presionar a un niño a que juegue. Estos en ningún momento deben sentirse coaccionados a jugar, puesto que dejaría de llamarse juego.
  • Tiene un fin sí mismo. Se juega por el placer de jugar, sin esperar ni pretender nada en concreto, sin importar el beneficio que lleva consigo. Lo importante y lo realmente característico no es el resultado final, sino el proceso.
  • Implica actividad. Moverse, imitar, pensar, explorar y comunicarse con los demás son algunos ejemplos de actividad que deben realizarse cuando se juega, aunque no todos son motores, el individuo debe de estar activo para poder realizarlo.
  • Desarrollan una realidad ficticia. Es decir, los pequeños pueden ser los que ellos quieran, pueden superarse los límites de la realidad y sumergirse en un mundo imaginario donde todo se puede conseguir, rectificar o reconducir según convenga.
  • Permite al niño afirmarse. De esta manera, pueden trasladar sus preocupaciones al juego y así conseguir que se produzca la solución que más le satisfazga. Para ellos, es una actividad seria e importante, donde afirman su personalidad y mejoran su autoestima.
  • Favorece su proceso socializador. Les enseña a relacionarse y cooperar con los demás, creando lazos afectivos con sus compañeros de juego.
  • Cumple una función compensadora, de desigualdades, integradora y rehabilitadora. Los juegos pueden ser fácilmente adaptables y permiten la relación y participación de pequeños de distintos orígenes y con diferentes posibilidades.

En conclusión, el juego es el medio más eficaz e imprescindible en edades tempranas, ya que constituye un papel muy importante en el desarrollo de todos sus ámbitos, puesto que es la principal ocupación desde que nacen hasta que se convierten en adolescentes.

Por ello, es esencial que desde pequeños tengan una estimulación prematura, para poder así adoptar un aprendizaje continuo y acorde a sus necesidades. A medida que crecen jugando, serán mucho más conscientes de la realidad y del mundo que le rodea, adquiriendo todos los aprendizajes que les servirán en el futuro adulto.


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Ale Jimenez

Me llamo Ale y soy Educadora Infantil. Colaboro en algunos blogs de AB relacionados con mis dos grandes pasiones, la cocina y los niños. No soy... Ver perfil ›

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