La exigencia excesiva a la hora de educar a los hijos

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Muchos padres no se dan cuenta de lo peligroso que es el ejercer una crianza exigente con los hijos. La exigencia puede ser positiva siempre y cuando no se exceda en su uso.

En el siguiente artículo vamos a hablarte de la exigencia a la hora de educar a los hijos y la mejor manera de llevarla a la práctica.

¿Para qué sirve la exigencia?

La exigencia no tiene porque ser mala siempre y cuando se aplique de una manera adecuada y sin excederse. Es verdad que la exigencia puede ayudar a hacer las cosas mejor pero dicha exigencia puede llegar a generar una presión que no es para nada buena.

Es por ello que es clave el encontrar el equilibrio perfecto y saber adaptarse a las necesidades que puedan tener los niños. De esta manera la citada exigencia puede ser bastante útil a la hora de criar a los hijos.

Mucho cuidado con la exigencia excesiva

Una exigencia adecuada puede ser positiva para el buen desarrollo de los hijos. Un ejemplo de ello sería usar la exigencia a la hora de motivarlos a estudiar o para sacar lo mejor de sí mismos.

Sin embargo excederse con la exigencia puede provocar cierta presión que no es nada buena para los niños, ya que les hace sentir mal o inútiles. En este caso la exigencia puede llegar a provocar cierta desmotivación que no resulta nada buena para un óptimo desarrollo.

Elementos negativos del exceso de exigencia

Algunas de las consecuencias negativas de ejercer una exigencia excesiva en la crianza de los hijos son las siguientes:

  • Mucha presión a la hora de hacer las cosas.
  • Una baja autoestima y una falta de confianza evidente.
  • Sentir que no hacen lo suficiente para agradar a sus padres.
  • Temor o miedo a defraudar a los padres.
  • Un fuerte sentimiento de frustración.
  • Trastornos de comportamiento.
  • Estrés y ansiedad.
  • Problemas importantes a nivel emocional.
  • Dificultades a la hora de entablar relaciones sociales.

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Clases de padres excesivamente exigentes

Dentro de la exigencia impartida, existe una clasificación de los padres con sus propias características:

Padres rígidos

Se trata de padres bastante severos en lo que respecta al cumplimiento de las normas. Suelen ser bastante inflexibles y suelen recurrir al castigo. En relación al rendimiento escolar son bastante estrictos e intransigentes y ejercen un control sobre las actividades escolares y sobre la clase de relaciones de amistad que tienen sus hijos. No toleran los errores y suelen enfadarse mucho cuando sus hijos los cometen.

Padres con muchas expectativas

Se trata de padres que exigen a sus hijos unos buenos resultados en diferentes ámbitos de la vida como el escolar o el deportivo. Las expectativas son demasiado altas y esto es algo que genera una gran frustración en los niños. La presión es demasiado alto y ello provoca continuos estados de estrés y de ansiedad.

Padres excesivamente vigilantes

Son padres bastante exigentes y muy críticos con lo que sus hijos hacen. Quieren evitar a toda costa que los niños cometan errores o se porten mal. Ejercen una gran sobreprotección sobre sus hijos ya sea para controlarlos o para evitar que se puedan hacer daño. Todo ello tiene consecuencias negativas a nivel emocional en los niños.

¿En qué momento hay que ser flexibles con los hijos?

Hay una serie de situaciones en la que los padres deben ser flexibles con los hijos:

  • Durante el fin de semana hay que dejar que los niños disfruten y puedan desconectar de lleno de las exigencias de toda la semana.
  • En el caso de que los niños estén más sensibles de lo normal.
  • Cuando los niños son demasiado pequeños no es para nada aconsejable ser exigentes con ellos.
  • En el caso de que los niños se equivoquen o cometan errores.
  • Cuando los niños están disfrutando de su tiempo libre o se encuentran realizando actividades extraescolares.

En definitiva, la exigencia excesiva no es nada buena a la hora de educar a los hijos. Lo mejor es optar por una crianza flexible y tolerante que permita al niño disfrutar a la vez que cumple las normas impuestas por los padres.


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