La estimulación temprana en los bebés

Cuando besamos, abrazamos o masajeamos a un bebé, sin darnos cuenta, le estamos estimulando. Estos estímulos externos son importantes para su desarrollo psicofísico, puesto que con ellos comenzará una explosión de aprendizaje primordiales para su futuro.

Sin embargo, la estimulación temprana tiene un cierto ritmo y se debe aplicar de forma adecuada. Es decir, que se debe estimular a un bebé en función a su edad y adecuando cada ejercicio a adquirir nociones básicas y esenciales de aprendizaje, como por ejemplo, controlar los movimientos de cabeza.

Los primeros 5 años de vida son los más importantes para el desarrollo del cerebro, especialmente los tres primeros. Durante la estimulación, no solo se potenciará adecuadamente el desarrollo motriz, cognitivo, social y emocional del bebé, sino que también se ampliará su desarrollo individual, sus capacidades, su predisposición y su ritmo.

¿Qué es realmente la estimulación temprana?

La estimulación precoz o temprana son métodos que se utilizan con los lactantes para que desarrollen sus capacidades y habilidades desde muy temprana edad. Este periodo abarca desde el nacimiento, incluso estando aún en el interior de la madre, hasta los 6 años de edad aproximadamente.

Además, esta estimulación se utiliza para corregir trastornos del pequeño, prevenir deficiencias, corregir desviaciones o simplemente facilitar el aprendizaje. Todo ello se consigue utilizando como base de adquisición de habilidades, el juego.

Es a través del juego donde podemos conseguir que el niño conozca el mundo que le rodea, que lo experimente como tal y desarrolle así sus sentidos. De esta manera, los papás pueden ver cómo se comporta su hijo ante ciertos estímulos, conociendo así sus gustos, deseos  e inquietudes.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que cada bebé es único y diferente, por lo que hay que dejar que experimente libremente, sin obligarlo en ningún momento. Un bebé nunca debe sentirse forzado ante una actividad para el cual no esté preparado y/o estimulado.

¿Cuándo comenzar con la estimulación precoz?

Es frecuente ver a muchas madres colocarse en el vientre unos auriculares para que el bebé se tranquilice escuchando música. Esta es una manera de estimular al bebé sensorialmente, puesto que no sólo comienza a establecer un cierto aprendizaje auditivo, sino que también inicia un desarrollo mental e imaginativo, por el cual se desarrollan unas conexiones afectivas hacia sus progenitores.

Es por ello, que se aconseja estimular al bebé desde el interior del vientre materno, pero la verdadera estimulación temprana se realiza a los 3 meses de vida en adelante, que es el periodo donde hay mayor plasticidad neuronal para que se adquieran las funciones básicas de desarrollo.

Esta plasticidad neuronal no es más que la capacidad que tienen las células del sistema nerviosos en regenerarse, tanto anatómica como funcionalmente, reorganizándose en sí y consiguiendo que modifiquen su funciones para adaptarse a los cambios externos e internos. Por lo que, es más fácil adquirir aprendizajes cuanyo mayor plasticidad neuronal exista.

Sin embargo, debe haber un equilibrio en la estimulación. Es decir, se debe iniciar una estimulación encaminada hacia todos los ámbitos de desarrollo, y no centrarse en uno sólo. Un ejemplo de ello sería cuando el niño sólo aprende a jugar a la pelota sin haber estimulado su capacidad de lenguaje, esto le llevará a una adquisición tardía del mismo, por lo que le causará un déficit en la comunicación con los demás.

Por otra parte, cada aprendizaje se adquirirá en función de la personalidad del niño, puesto que se le dé bien o mal ejecutarlos. Por esta razón, hay que respetarlos y siempre crear un ambiente de motivación, puesto que estas experiencias crean un autoestima positivo en los niños.

Claves para una buena estimulación en los pequeños

  • Se debe entender como un juego placentero, un momento lúdico y divertido donde ambos saldréis beneficiados.
  • No se debe bombardear a los pequeños con estímulos confusos, se debe esperar a una respuesta por parte del bebé, para crear experiencias enriquecedoras favoreciendo su desarrollo.
  • Jamás hay que someter al niño a una estimulación obligatoria, debe de existir una armonía y una aceptación para que el juego sea divertido y placentero.
  • Con la estimulación sólo se consigue potenciar los aprendizajes futuros y no crear a niños superdotados.
  • Los juegos deben ir acompañados por canciones, palabras y sonrisas. De cariño y dulzura, también.
  • La estimulación temprana debe de ser constante y diaria, entre unos 20 -30 minutos aproximadamente, aunque variará dependiendo del estado del bebé y de su edad.
  • Un buen espacio para la estimulación es la hora del baño, donde a través de los masajes, caricias, besos y carantoñas, el bebé se siente relajado y feliz junto con sus progenitores, adquiriendo así el mayor aprendizaje que se puede conseguir, sentirse querido y amado por sus padres.

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Para tu hijo

Me llamo Ale y soy Educadora Infantil. Colaboro en algunos blogs de AB relacionados con mis dos grandes pasiones, la cocina y los niños. No soy madre aún, aunque en un futuro me gustaría serlo. Además me apasiona el mundo de las manualidades y el dibujo.

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