La cibofobia o miedo a comer

Hay muchos tipos de fobias y a día de hoy son muchas las personas las que la padecen. Las fobias no son nada más un miedo irracional frente a situaciones, cosas o personas. Hay algunos tipos de fobias bastante graves y que pueden incapacitar a la persona como es el caso de la llamada cibofobia o miedo a comer. Como puede suponerse, este trastorno puede llegar a provocar graves problemas de salud a la persona que la sufre.

Acto seguido te hablaré un poco más de esta peculiar fobia y cuál es la mejor manera de tratarla.

 

 

La cibofobia o miedo a comer

La cibofobia es un trastorno que provoca un miedo irracional a la hora de comer o ver los propios alimentos. Este tipo de fobia es diferente a otros trastornos relacionados con la comida como es el caso de la anorexia o la bulimia. Una persona que padece cibofobia puede rechazar el consumo de alimentos a pesar de poner en riesgo su salud. Suelen rechazar la comida elaborada por otras personas ya que necesitan saber de que manera se ha preparado el plato. Otra de las características de una persona con tal fobia es la de evitar comer platos elaborados en días anteriores ya que tienen miedo de que los mismos no estén en buena condiciones y terminen por ponerse malos.

Síntomas de la cibofobia

Los síntomas que muestra una persona aquejada con tal fobia no se diferencia mucho del resto de patologías por lo que es habitual que sufra ansiedad, aceleración del ritmo cardíaco, sudoración excesiva y temblores. En el caso de que sufrir un ataque de fobia grave es normal que la persona pueda llegar a experimentar un ataque de pánico. Ante tal caso es importante tranquilizar lo máximo a la persona e ir al médico para que pueda ser tratada correctamente.

Cómo tratar la cibofobia

Si una persona padece cibofobia la mejor manera de tratar la misma es a través de la terapia cognitivo conductual. Este tipo de terapia usa técnicas como la relajación para conseguir que la persona mejore poco a poco. En dicha terapia se enseña a la persona como actuar ante un ataque y la mejor manera posible para superar dicho miedo irracional. En los casos más graves se suele combinar el consumo de diversos fármacos con dicha terapia psicológica. Son necesarios ambos elementos ya que de nada sirve tomarse ciertos medicamentos si la persona no acude a un profesional a tratar dicha fobia. Existen otros tipos de terapias recomendadas para tratar dicha fobia como es el caso de la hipnoterapia o la terapia basada en mindfulness.

Como ocurre con cualquier tipo de fobia, dicho trastorno puede suponer graves problemas para la persona que la padece en el caso de no ser tratada correctamente. Es importante ponerse en manos de un profesional que sepa tratar a la persona que la padece y evitar que el trastorno vaya a más y pueda incluso poner en peligro la salud de la persona en cuestión.


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