La ansiedad: Qué es y cómo controlarla

La ansiedad es un estado emocional en el que la persona que la padece experimenta sensaciones de incertidumbre, preocupación o miedo, todas ellas orientadas como motivación para lograr un objetivo personal de cualquier tipo. Según alguno psicólogos, puede hablarse de cuatro niveles de ansiedad:

  • En el primero, la persona se encuentra en estado de alerta, con capacidad de relación y de reacción para la solución de determinados problemas.
  • En el segundo, el campo de percepción de la persona es mucho más estrecho y no logra percibir todos los detalles del ambiente que le rodea. Aún así, la persona no pierde la capacidad de reacción y solución de los problemas.
  • En el tercer nivel, el campo de percepción se reduce considerablemente llegando a quedar reducido a un solo detalle. Aquí la persona intenta concentrar su atención en obtener alivio, olvidando la solución de los problemas.
  • En el cuarto y último nivel, la persona entra en estado de pánico. En esta fase existe desorganización emocional y el individuo sólo logra concentrarse en pormenores que nada tiene que ver con la causa real del problema. Lo único que atrae su atención es aquello que le proporciona un alivio inmediato.

Generalmente, los síntomas de ansiedad preocupan bastante a la persona que la padece porque en un principio no son capaces de relacionarla con la causa o causas que la provocan. A continuación, veremos cuáles son sus síntomas más generales, las repercusiones familiares que puede provocar y cómo puede tratarse en casa.

Síntomas de la ansiedad

La mayoría de personas sienten su estado de ansiedad cuando ésta alcanza niveles desagradables (en el tercer y cuarto nivel) y aparecen los síntomas y signos físicos propios de este trastorno en grados avanzados de desarrollo. Tales síntomas varían de un individuo a otro, pero los más frecuentes son:

  • Sudoración excesiva de las manos.
  • Náuseas, vómitos y diarreas.
  • Dolor de cabeza.
  • Dolores específicos corporales, como por ejemplo en el abdomen o la espalda, a causa de los nervios.
  • Sensación de opresión o pinchazos en el pecho.
  • Emisión de suspiros o respiraciones profundas a intervalos regulares de tiempo.
  • Insomnio.
  • Nerviosismo acentuado e irritabilidad.
  • Depresión, sobre todo durante la fase nocturna.

Si ante ciertas situaciones o problemas siente varios de estos síntomas, lo más normal es que padezca de ansiedad. Lo mejor es que acuda a su médico familiar para que le aconseje ciertas pautas o le redirija a un especialista que pueda medicarle.

Repercusiones familiares

En ciertos momentos, la ansiedad puede transmitirse de una persona a otra. Por ejemplo: la madre que llega a casa nerviosa o molesta por algún problema que ha tenido en su ambiente de trabajo. No comunica verbalmente el problema a su familia pero tanto su marido como hijos perciben que algo le sucede y que no ha sido precisamente bueno. Todo esto trae consecuencias, aunque en un principio no las veamos. Puede conllevar que sus hijos estén más ausentes en las clases del día siguiente o que su marido duerma peor esa noche.

Con esto queremos decir que aunque la ansiedad como tal afecte sólo a una persona, puede transmitirse inconscientemente al resto de los integrantes de la unidad familiar.

Cómo tratar la ansiedad en casa

Si en tu casa hay una persona que padece de ansiedad, o eres tú misma la que lo sufre, es necesario adoptar estas pautas que a continuación os recomendamos:

  • Intenta que la persona afectada analice a fondo el problema que origina su ansiedad. Esta ayuda será imprescindible para la persona afectada de ansiedad porque pierde temporalmente su capacidad de análisis de la situación y por tanto de la búsqueda de soluciones.
  • Se debe rodear a la persona de un ambiente sereno y cordial.
  • Consultar al médico cuando los síntomas se vuelvan muy molestos para el individuo. El médico podrá averiguar si son producto de la ansiedad o si realmente responden a una alteración orgánica. Asimismo, podrá prescribir algún fármaco que ayude al paciente a relajarse y concentrar su atención.

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