Insolación, qué es y cómo actuar

Qué hacer ante una insolación

Con la llegada de las altas temperaturas aumenta el riesgo de sufrir una insolación, un problema que puede resultar muy grave. La prevención es fundamental, ya que evitar un golpe de calor o una insolación es bien sencillo, siempre que se tengan en cuenta algunos aspectos. Mantenerse bien hidratado, protegerse del sol en las horas más calurosas y evitar ambientes con extrema humedad, son los puntos más importantes.

Sin embargo, el verano es sinónimo de pasar tiempo en la calle, con amigos y familia disfrutando del buen tiempo. Lo que puede contribuir al despiste y que sin darnos cuenta, nos expongamos al calor y al sol más de la cuenta. Esto supone un grave riesgo para la salud, ya que no solo podemos sufrir una insolación. También podemos sufrir diversos problemas en la piel, incluso enfermedades graves.

Qué es una insolación

Qué hacer ante una insolación

El cuerpo humano es una potente máquina, preparada para auto regularse y protegerse en cualquier circunstancia. Para mantener una temperatura corporal correcta, entre 34º y 39º a grandes rasgos, el cuerpo dispone de diversas estrategias, como la sudoración. A través del sudor, el cuerpo consigue enfriarse y bajar la temperatura para evitar el colapso interno.

No obstante, la maquinaria humana puede fallar por muchos motivos, especialmente si no se protege correctamente. Por una parte, es esencial alimentarse de forma correcta para que los nutrientes actúen como gasolina para el cuerpo. Por otra, y casi más importante, hay que mantenerse bien hidratado, a través del consumo de alimentos naturales pero también tomando suficiente cantidad de agua cada día. Especialmente en épocas de calor.

En el caso de la temperatura corporal, si no se mantiene el cuerpo bien hidratado y se expone en exceso al calor y las altas temperaturas, la capacidad natural de enfriamiento no funciona. Es decir, cada uno debe proteger su propio cuerpo para que este pueda cumplir sus funciones correctamente. La exposición prolongada al calor, una mala alimentación y una hidratación deficiente, obligan al cuerpo a realizar un sobreesfuerzo para adaptarse.

La insolación se produce como consecuencia de este sobreesfuerzo, ya que, el proceso de enfriamiento por sudoración falla y el cuerpo no puede regular la temperatura.

Cómo detectarla y cómo actuar

Cómo actuar ante una insolación

Saber actuar ante una insolación es fundamental para evitar consecuencias mayores, especialmente en el caso de niños y personas mayores. Los síntomas de la insolación pueden variar, en la primera fase los rasgos más comunes son, dolor de cabeza, mareos, náuseas e incluso en algunos casos vómitos. Posteriormente puede aumentar la temperatura rápidamente, llegando hasta los 40º.

En los casos más graves puede llegar el colapso, las convulsiones o pérdida de orientación. Lo que supone una situación muy grave que puede derivar en un colapso, incluso, tener consecuencias fatales. Por lo tanto, actuar rápidamente es esencial para evitar que los síntomas de insolación vayan a más.

Esto es lo que debes hacer en caso de detectar los síntomas mencionados.

  • Buscar un lugar fresco y a la sombra.
  • No hay que tumbarse, es necesario mantener la cabeza levantada para favorecer la respiración.
  • Quitar la máxima cantidad de ropa posible para bajar la temperatura. También se puede usar un ventilador o un abanico para dar aire.
  • Aplicar compresas frías en la nuca, en la frente y el cuello.
  • Tomar agua fresca a pequeños sorbos. Es muy importante que el agua no esté helada ni que se tome en grandes cantidades de golpe, ya que esto puede agravar la situación.
  • Cuando la persona que sufre la insolación va mejorando, se debe acudir a un centro de salud. Es fundamental no infravalorar un golpe de calor o insolación, el médico debe realizar un chequeo completo y seguir el estado durante algunos días.
  • En caso de que la persona no mejore o si llega a perder el conocimiento, hay que llamar a los servicios de urgencia para que se presenten en persona y tratar al afectado.

Sufrir una insolación puede ser muy grave, por lo que no se deben infravalorar los primeros síntomas. Actuar rápidamente puede evitar consecuencias muy graves. Y recuerda, prevenir es mejor que lamentar.


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