Hortalizas, legumbres verdes, huevos, pescado y carne encarecen la cesta de la compra

  • Las hortalizas de fruto lideran las subidas de precio con incrementos superiores al 20% interanual.
  • Legumbres verdes, huevos, pescado y carne fresca también registran fuertes alzas en España.
  • Frutas tropicales, aceites vegetales y algunas frutas frescas se abaratan y amortiguan el alza general.
  • Los cambios metodológicos del IPC base 2025 afinan la medición de la inflación alimentaria.

Alimentos que suben de precio

La cesta de la compra en España se ha vuelto más cara, especialmente para quienes llenan el carro con hortalizas, legumbres verdes, huevos, pescado y carne. Los últimos datos del Índice de Precios al Consumo (IPC) muestran que estos grupos de alimentos se sitúan entre los que más han incrementado sus precios en los últimos doce meses, con subidas que en varios casos alcanzan, e incluso rebasan, los dos dígitos.

Este encarecimiento se produce en un contexto de cambios metodológicos en el IPC del Instituto Nacional de Estadística (INE), que ha actualizado la forma de medir el consumo y de recoger los precios. Aun así, las cifras dejan poco margen a la interpretación: la escalada del coste de productos básicos de la dieta española es clara y se deja notar en el bolsillo de los hogares.

Hortalizas de fruto y legumbres verdes, a la cabeza de las subidas

Subida de precio en hortalizas y legumbres

De acuerdo con los últimos datos del IPC de abril publicados por el INE, las hortalizas cultivadas por su fruto se han convertido en las protagonistas indiscutibles del encarecimiento alimentario. Productos tan habituales como los tomates de todo tipo, el pepino, el calabacín, la calabaza, la berenjena, el pimiento o el maíz dulce acumulan una subida del 23% interanual, un incremento que sitúa a este grupo como el más tensionado de la sección de frescos y que impulsa el interés por cultivar hortalizas en casa.

Las legumbres verdes siguen una senda muy similar. Judías y guisantes verdes, habas, tirabeques, pochas frescas, soja fresca y sus brotes, así como la alfalfa, presentan una subida de precio del 17,5% en el último año. Se trata de alimentos muy ligados a dietas saludables y a modelos de alimentación más vegetales, por lo que la subida incide también en quienes intentan mantener un consumo elevado de verduras y legumbres.

Si se examinan solo los primeros cuatro meses de 2026, la aceleración es incluso mayor: desde enero hasta abril, las hortalizas de fruto se han encarecido un 24,8% y las legumbres verdes repiten con un incremento del 17,5% en el periodo, encadenando varios meses de fuertes repuntes.

Huevos, pescado y carne: el resto del carro tampoco se libra

Huevos pescado y carne más caros

Más allá de las verduras, otros productos básicos también han notado el impacto del encarecimiento. Los huevos cuestan ahora un 14,7% más que en abril del año anterior, consolidando una tendencia al alza que encarece una de las fuentes de proteína más populares y accesibles para muchas familias.

El pescado fresco, refrigerado o congelado tampoco se queda atrás: según el IPC, sus precios han aumentado un 8,7% interanual. A esto se suman los preparados de marisco, que registran un ascenso del 6,7% en el último año, de modo que tanto el pescado de diario como los productos marinos más elaborados se han vuelto sensiblemente más costosos.

En el caso de la carne fresca, el encarecimiento también es apreciable: los datos del INE apuntan a una subida del 5,1% interanual. A ello se añaden los llamados despojos o vísceras comestibles -como hígados, mollejas, riñones, sesos o criadillas-, cuyos precios se han incrementado un 8,6% en los últimos doce meses. Estos productos, tradicionalmente más económicos, tampoco escapan de la tendencia general al alza.

Si se observa la evolución mensual, en abril el pescado fresco aumentó un 1,6% respecto a marzo, y las patatas y los cereales de desayuno registraron incrementos del 1,2% en ese mismo periodo. Aunque estas cifras mensuales son más moderadas que las interanuales, muestran que la presión sobre la cesta de la compra continúa mes a mes.

Productos que se abaratan y amortiguan la subida de la cesta

Pese al claro encarecimiento de hortalizas, legumbres, huevos, pescado y carne, no todo sube. Algunos alimentos han bajado de precio en el último año y sirven, en parte, para compensar el golpe al presupuesto doméstico. El caso más llamativo es el de las frutas tropicales -aguacates, plátanos, bananas, piñas, mangos, papayas, chirimoyas, dátiles e higos-, que se han abaratado un 20,4% interanual.

También los aceites vegetales registran descensos, con una caída de precios del 5,9%. A estos se suman otras frutas frescas muy presentes en la mesa española, como melones, sandías, kiwis, uvas, granadas o caquis, que han reducido su coste un 5,4% en el mismo periodo.

En la misma línea, productos de consumo masivo como las patatas y otros tubérculos se abaratan un 2,9%. El azúcar de caña y de remolacha desciende un 2,5%, mientras que los cereales recortan precios un 1,8% y la pasta alimenticia (macarrones, tallarines, cuscús y similares) lo hace un 1,5%. Son bajadas más suaves que las fuertes alzas de verduras y proteínas animales, pero contribuyen a contener parcialmente el gasto total.

Si se analiza el comportamiento mes a mes, abril dejó movimientos intensos en sentido contrario: las bayas frescas -como fresas, fresones, frambuesas, arándanos, moras o grosellas- fueron los productos que más se abarataron, con un desplome del 26,3% respecto a marzo. También las legumbres verdes experimentaron una caída mensual del 5,9% y los cítricos frescos redujeron sus precios alrededor de un 3%, después de varios meses de presiones al alza.

La radiografía de 2026: qué alimentos tiran de la inflación

En lo que llevamos de 2026, el comportamiento de los precios confirma que el foco de la inflación alimentaria se concentra en determinados grupos. Entre enero y abril, las hortalizas de fruto lideran las subidas con un 24,8%, reforzando el papel protagonista que ya tienen en la tasa interanual. Las legumbres verdes repiten como otro de los productos más tensionados, con una subida del 17,5% en el acumulado del año.

Otros elementos que empujan al alza la factura del supermercado son el vino de uva, con un incremento del 5,6% en los cuatro primeros meses, y los preparados de marisco, que suman un 4,2% en ese mismo periodo. También se encarecen otras hortalizas como el ajo, la cebolla, los cebollinos, las cebolletas, el jengibre, la zanahoria, la remolacha, el rábano, los rabanitos, las chirivías, el nabo, el puerro y diferentes tipos de setas, níscalos y champiñones, con una subida en torno al 4,1%.

En paralelo, las frutas tropicales y las bayas frescas muestran un comportamiento mixto: aunque en términos interanuales las tropicales se abaratan, en el acumulado de los primeros meses del año ambas categorías han subido alrededor de un 4%. Es decir, la fotografía cambia según se mire la evolución mes a mes o se compare con el mismo punto del año anterior.

Cómo han cambiado el IPC y la forma de medir la cesta de la compra

Las cifras de encarecimiento llegan en un momento en el que el INE ha renovado la base del IPC a 2025. Desde enero de 2026, el índice se calcula con una nueva clasificación de consumo que pasa de 12 a 13 grandes grupos, revisa los pesos de cada producto en la cesta y actualiza la lista de bienes y servicios que se tienen en cuenta.

En el capítulo de alimentación, el organismo estadístico ha incorporado al índice productos que han ganado peso en la dieta de los hogares, como los aguacates y los arándanos, a la vez que ha ido retirando otros artículos considerados ya en desuso, como la corbata o el pañuelo en apartados no alimentarios. También se han añadido referencias como los refrescos de té y la cerveza con limón en bebidas, y las radiografías dentro de servicios médicos.

Una de las novedades más relevantes tiene que ver con el proceso de recogida y grabación de precios. Hasta ahora, cuando se detectaba un cambio importante en las características de un producto, el ajuste se incorporaba al cálculo del índice con un mes de retraso. Con el nuevo procedimiento, y gracias a la expansión de dispositivos electrónicos para la toma de datos, los ajustes se integran en el mismo mes en que se produce la variación, lo que permite una fotografía más afinada y actualizada de la evolución de la inflación.

El INE, además, está impulsando métodos de recolección automatizada de información, aprovechando las bases de datos de las empresas (scanner data), la captura automática de precios en Internet (web scraping) y el uso de medios informáticos en los establecimientos físicos. Estas herramientas se irán incorporando de forma progresiva al cálculo del IPC a lo largo de la nueva base, con el objetivo de reflejar de manera más precisa cómo se mueven los precios que pagan los consumidores.

Con todos estos cambios metodológicos sobre la mesa, las cifras muestran de forma clara que hortalizas, legumbres verdes, huevos, pescado y carne se sitúan entre los grandes responsables del encarecimiento de la cesta de la compra en España durante el último año, mientras que las bajadas en frutas tropicales, aceites vegetales y ciertos productos básicos solo logran amortiguar parcialmente una subida que sigue notándose cada vez que toca pasar por caja.

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