Hipotiroidismo autoinmune o Hashimoto

Los casos de hipotiroidismo van en aumento en la actualidad, muchos de ellos derivan en un hipotiroidismo llamado hashimoto y quien lo padece puede llegar a tener graves problemas de salud.

Hoy vamos a hablar de en qué consiste este tipo de hipotiroidismo y cómo saber si es posible que tengamos algún problema con nuestra tiroides para poder actuar a tiempo.

¿Qué es el hipotiroidismo autoinmune o hipotiroidismo hashimoto?

El hashimoto es una afección donde nuestro sistema inmune ataca a la glándula tiroides. La tiroides se encuentra situada en la base del cuello, debajo de la nuez de Adán. Esta glándula forma parte del sistema endocrito y por tanto del sistema que produce las hormonas que sirven para desarrollar un gran número de funciones en nuestro organismo.

Es un tipo de problema en la tiroides que afecta sobre todo a las mujeres de mediana edad, aunque también pueden presentarla otros sectores de la sociedad.

Causas de la enfermedad de Hashimoto

Se desconoce el motivo de este transtorno autoinmunitario en el que el sistema inmune crea anticuerpos para atacar a la glándula tiroides. Lo más probable es que se trate de una combinación de distintos factores: 

Sexo: ya comentábamos que las mujeres de mediana edad son las más propensas a padecer esta enfermedad.

Edad: en general es más frecuente en la mediana edad aunque se de también en personas de otras edades

Herencia: si algún familiar ha padecido esta enfermedad, enfermedades autoinmunitarias u otros problemas con la tiroides aumentan las posibilidades de padecer hashimoto.

Otras enfermedades autoinmunitarias: el riesgo de padecer esta enfermedad aumenta si ya se padece de otra enfermedad autoinmune como el caso de la artritis reumatoide, la diabetes de tipo 1 o lupus.

Exposición a la radiación: aquellas personas que han estado o están expuestas a niveles de radiacción altos también resultan ser más propensas.

¿Problemas derivados de padecer hashimoto?

Padecer esta enfermedad y no poder remedio a la misma puede hacer que aparezcan otros problemas relacionados con la salud como:

Bocio: debido a la estimulación constante de la glándula para liberar hormonas, dicha glándula aumenta y puede no solo afectar a nuestra apariencia sino causar problemas al tragar y/o al respirar.

Problemas cardíacos: Los niveles de colesterol malo aumentan con los problemas de la tiroides y puede llevar a un agrandamiento del corazón e incluso a una insuficiencia cardíaca.

Mixedema: consiste en un estado constante de somnolencia, letargo e incluso llegar a la inconsciencia. Puede ser una afección de gran riesgo si se padece.

Problemas de salud mental: la depresión que acompaña al hashimoto puede aumentar y agravarse. También puede reducirse en apetito sexual y una reducción del funcionamiento mental.

Defectos de nacimiento: en el caso de bebés nacidos de mujeres que no han tratado su enfermedad de hashimoto, puede haber mayor riesgo de padecer defectos congénitos.

¿Cómo saber si tenemos bien la tiroides?

El hipotiroidismo suele dar una serie de síntomas a lo largo de todo el organismo como son:

  • Cabello muy seco y enredado
  • Las cejas van perdiendo el pelo y por tanto el grosor, sobre todo hacia la parte final
  • Puede inflamarse el rostro y el cuello
  • El latido del corazón se reduce
  • Artritis
  • Estreñimiento
  • Sobrepeso sin motivo aparente
  • Depresión
  • Intolerancia al frío
  • Uñas débiles y quebradizas
  • Piel seca
  • Fatiga
  • Mala memoria u olvidos
  • Dolores musculares
  • Problemas de fertilidad
  • Problemas con el ciclo menstrual en cuanto a sangrados muy abundantes

En el caso del hipertiroidismo algunos síntomas se comparten pero hay otros diferentes, en general pueden darse los siguientes:

  • Caída del cabello
  • Inflamación en los ojos
  • Cuello inflamado
  • El latido del corazón acelerado
  • Una perdida de peso importante sin explicación
  • Sudor abundante y constante
  • Deposiciones más de una vez al día
  • Manos húmedas de continuo, incluso puede haber temblores en los dedos
  • Uñas blandas y maleables
  • Insomnio
  • Irritabilidad
  • Cansancio
  • Debilidad muscular
  • Nerviosismo constante y/o ansiedad
  • Intolerancia al calor
  • Problemas de fertilidad
  • Problemas en los periodos menstruales, con muy bajo sangrado e incluso inexistente

Si presentas la mayoría de alguna de estas listas de síntomas deberías ir al médico para que te revisen la tiroides.

El hashimoto suele aparecer despacio, unos 10 años después de que nuestra tiroides comience a tener problemas. Por ello debemos estar pendientes de los cambios que sufre nuestro cuerpo y si tenemos cualquier sospecha acudir al médico. 

Es interesante también hacer una ecografía de la tiróides al menos una vez pasados los cuarenta años y en el caso de las mujeres. Así se pueden descartar nódulos o cualquier problemática que pueda venir de la tiroides.

Ante cualquier sospecha debemos mirar los niveles de:

TSH (debería estar entre 0,5 y 2) si está por encima de 2 ya significa que comienza a haber un problema en la tiroides aunque no se suele tratar hasta que no llega a un nivel mayor. Pero es un punto en que podemos comenzar a sospechar que nuestra tiroides tiene un problema y solucionarlo antes de que evolucione.

T4 libre: sus valores debería estar entre 15 y 23 pmol/L, si está muy por debajo significaría problemas de hipotiroidismo.

T3 libre: entre 5 y 7 pmol/L

Los anticuerpos TPO y TG: normalmente no se dice que hay hashimoto si no son más de 35, sin embargo, si son mayores de 2 ya nos indica que puede haber un problema futuro.

¿Qué podemos hacer si padecemos problemas de la tiroides?

 

Casi todas las personas que padecen de esta enfermedad, notan una gran mejoría si apoyan el tratamiento con un cambio nutricional, como evitar los lácteos y glúten. Ambas cosas deben eliminarse y observar si a los tres meses notamos una mejoría.

Cuando hablamos a la intolerancia a los lácteos nos referimos a la proteína de la leche no a la lactosa. 

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El gluten por su lado, resulta para la mayoría de las personas no digerible, sobre todo si hablamos del gluten moderno. Al no ser digerible nuestro cuerpo lo ataca para eliminarlo. El problema viene porque el gluten es muy similar a otras proteínas de nuestro cuerpo como puede ser la tiróides y puede llevar a que nuestro cuerpo por asimilación ataque a estas proteínas buenas que tiene nuestro organismo pensando que son algo a eliminar.


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