¿Hambre o Ansiedad?

Nuevo transtorno alimentario: Binge Eating DisorderLa comida no debe ser una vía de escape de las emociones. Para recuperar el autocontrol emocional y físico y restablecer una rutina saludable, es necesario entender por qué tendemos a calmar la ansiedad recurriendo a la comida.

El estresante ritmo de vida actual y el manejo inadecuado de las emociones negativas, se ve claramente reflejado en nuestros hábitos alimenticios. Es entonces cuando se pierde el control sobre la dieta, provocando un desequilibrio que se traduce en kilos de más, frustración e incluso problemas de salud.

Las razones por las que a veces se confunde el apetito físico con la ansiedad por comer, son múltiples y variadas. Puede ser consecuencia de controlar excesivamente las calorías que ingerimos; las dietas demasiado restrictivas o desequilibradas- pobres en carbohidratos- generan muchísima ansiedad. Otra razón, es que no comemos cuando realmente lo necesitamos: salimos de casa sin desayunar y comemos cualquier cosa durante el día. El desorden horario, no permite que el cuerpo sea capaz de reconocer si tiene hambre o no. Tampoco, le dedicamos el tiempo necesario a comer y hay que considerar que el cerebro necesita al menos 20 minutos para avisarnos que ya hemos comido suficiente y así evitar una conducta compulsiva frente a la mesa.

Además de los hábitos alimenticios, existen otros motivos que nos pueden llevar a comer desenfrenadamente como las emociones negativas – tristeza, miedo e incertidumbre- y ciertos fármacos que pueden generar ansiedad como los antidepresivos, antihistamínicos o medicamentos a base de corticoides.

Los cambios hormonales propios de la mujer, influyen en el apetito, provocando un deseo específico por dulces, pastas, pan u otros carbohidratos simples. Además, las mujeres que sufren episodios constantes de estrés, podrían tener más ataques de hambre.

¿Qué se puede hacer?

  • Averiguar y tratar el origen de la ansiedad, si es necesario con ayuda profesional.
  • Tomar conciencia de lo que se ingiere, masticando bien los alimentos.
  • Canalizar las emociones negativas por otras vías como ejercicios de respiración, relajación o la práctica de actividad física, que te ayude a liberar las endorfinas del cerebro y te proporcione sensación de bienestar. Cuando te sientas ansiosa, en lugar de comer todo lo que encuentres en la nevera, cálzate ropa deportiva y sal a caminar.
  • Mejora tus hábitos alimenticios: ingiere por lo menos 5 pequeñas comidas al día para regular el apetito, desayuna siempre e incluye alimentos saciantes en la dieta.
  • No compres alimentos adictivos y poco saludables (papas fritas, caramelos), para evitar tentaciones.
  • Duerme lo suficiente.

Fuente


Un comentario

  1.   CursoNutricion dijo

    Muchas gracias por tus consejos.
    Todos sabemos la importancia de comer sano y equilibrado, pero que dificil es llevarlo siempre a la práctica no?

    Saludos,
    María.

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