¿Hambre, ansiedad o aburrimiento? Trucos para diferenciarlas

Comer por ansiedad

Alimentarse es una acción básica para el ser humano, por lo que sentir hambre a lo largo del día es normal. No solo eso, es necesario comer al menos tres veces al día. De lo contrario, el organismo podría sufrir las consecuencias de las carencias nutricionales. Ahora bien, una cosa es comer cuando el cuerpo lo necesita, para cubrir las necesidades en cada caso y otra muy distinta es hacerlo por razones emocionales.

Seguro que alguna vez has comido por puro aburrimiento, o si has sufrido episodios de estrés o ansiedad has buscado algo que comer para calmarte. Para muchas personas esto es una costumbre, una rutina que se puede convertir en un grave problema. Porque los trastornos alimentarios llegan de una forma muy discreta, sin que realmente seas consciente, pero te acaban derribando si no los controlas a tiempo.

¿Hambre física o hambre emocional?

Comer por aburrimiento

El hambre física es la reacción natural del cuerpo, un aviso de que necesita alimento y que a ti te llega en forma de apetito. Esa es la señal que te hace notar flojera, falta de energía, vacío en el estómago, en definitiva, cualquiera de las señales de alerta que te hace buscar comida para satisfacer esa necesidad. En cambio, el hambre emocional aparece como un impulso irracional, una sensación efímera que se puede controlar.

Cuando estás aburrida es más fácil sentir hambre emocional, porque tu cerebro no está trabajando y te engaña haciéndote creer que tienes hambre. El hambre por ansiedad es más complejo, porque va asociado a un problema con un fondo que es necesario tratar. Los nervios que producen la ansiedad llevan a buscar soluciones rápidas con las que calmar ese estado. A menudo, se recurre al consumo de tabaco y en su defecto, a buscar comida generalmente poco saludable con la que calmar la ansiedad.

Hambre, ansiedad o aburrimiento, trucos para diferenciarlos

Diferenciar hambre, de ansiedad o aburrimiento

El hambre emocional es peligroso, porque nunca te hace buscar algo saludable, al contrario, te hace elegir las opciones más calóricas. A menudo las personas que padecen de ansiedad sufren atracones de dulces y productos llenos de azúcar. De cierta manera, el azúcar es una sustancia que crea adicción y los problemas asociados se tratan ya como cualquier otra dependencia.

Aprender a diferenciar el hambre físico del hambre por aburrimiento o ansiedad, es fundamental para disfrutar de una relación saludable con la comida. Porque no es nada difícil sobrepasar un límite que puede convertirse en un problema grave. Antes de llegar a ella, descubre cómo detectar si tienes hambre de verdad o si tan solo buscas una manera de calmar la ansiedad.

  1. ¿Cómo aparece el hambre? Cuando es hambre físico aparece de forma gradual. Poco a poco vas sintiendo hambre, la necesidad de ingerir alimentos. En cambio, si aparece de forma brusca, repentina y lo que te apetecen son alimentos como chocolate, bollería o comida rápida, es una clara señal de hambre por ansiedad.
  2. ¿Por qué tienes hambre? El hambre físico es sencillamente un aviso de tu cuerpo de la necesidad de reponer combustible. El hambre emocional está relacionado con la necesidad de cubrir una carencia, la necesidad de un placer inmediato.
  3. ¿Cómo te sacias? Cuando tienes hambre físico, comes lo que necesitas y en cierto momento te sientes satisfecha. En cambio, el hambre emocional es muy difícil de cubrir porque en cuanto terminas de comer, sientes de nuevo ansiedad y la necesidad de cubrir esa necesidad que es emocional, y no física.
  4. ¿Cómo te sientes al terminar? El hambre emocional es irracional, te hace comer cosas que tu cuerpo no necesita pero que te proporciona un placer inmediato. Sin embargo, nada más terminar llega el sentimiento de culpabilidad, que no hace más que aumentar la ansiedad y el problema emocional.

Antes de darte un atracón busca la manera de calmar la ansiedad de otra manera. Distrae la mente para que se vaya esa sensación. Toma un gran vaso de agua y empieza cualquier actividad que te ayude a olvidarte de esa sensación. Si pasa un rato y sigues teniendo hambre, mira la hora, quizá sencillamente sea hora de comer.


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