
El universo de los desfiles de moda y las grandes firmas de ropa es mucho más que prendas bonitas sobre una pasarela. Detrás de cada colección hay una mezcla de arte, estrategia de marca, espectáculo y negocio que explica por qué ciertas marcas se convierten en iconos y por qué algunas pasarelas son citas ineludibles en el calendario internacional.
A lo largo de las últimas décadas, los fashion shows han pasado de ser presentaciones discretas en salones privados a convertirse en macroeventos globales seguidos en directo desde cualquier lugar del mundo. Desde la Alta Costura parisina hasta las semanas de la moda de Madrid o Barcelona, pasando por firmas españolas emergentes y casas de lujo históricas, el ecosistema de las pasarelas es hoy una pieza clave para entender cómo se crean tendencias, cómo se construye notoriedad y cómo se relacionan las marcas con su público.
Del salón de costura al show inmersivo: la evolución del desfile
El desfile de moda nació como un acto íntimo y casi ritual en los salones de costura de París a comienzos del siglo XIX. Aquellas primeras presentaciones de temporada se hacían para un grupo reducido de clientas selectas, en espacios elegantes pero sobrios, donde la atención recaía exclusivamente en las prendas y en la habilidad del modisto.
Con el paso del tiempo, el formato fue creciendo y profesionalizándose hasta desembocar en las actuales semanas de la moda de ciudades como Nueva York, París, Milán o Londres. En la gran manzana, por ejemplo, muchos de los primeros desfiles contemporáneos tuvieron lugar en lofts del downtown y en edificios industriales reconvertidos en escenarios, especialmente durante los años 80, cuando la moda empezó a coquetear abiertamente con el arte, la música y la cultura urbana.
La verdadera revolución de los shows tal y como los entendemos hoy llegó en los años 90 en Londres, con diseñadores emergentes que decidieron llevar el formato al límite. Nombres como Alexander McQueen o John Galliano vieron en el desfile algo más que una herramienta para vender ropa: lo transformaron en un espectáculo total donde la puesta en escena, la iluminación, la música, la danza o incluso la narrativa cinematográfica eran tan importantes como las prendas.
Estos creadores dieron forma a la idea de desfile teatral e inmersivo que domina actualmente la industria. Cada presentación se concibe como una experiencia que debe conmover, sorprender y reforzar el imaginario de la marca, convirtiendo a los asistentes en testigos de un universo propio y a la vez en amplificadores del mensaje en medios y redes sociales.
Un ejemplo icónico de esta visión fue la Alta Costura primavera-verano 1998 de Dior bajo la dirección de John Galliano. Para aquella temporada, el diseñador transformó el histórico Palais Garnier de París, sede de la ópera, en un viaje operístico desbordante: orquesta en directo, bailarines de tango, figurantes caracterizados como personajes de ópera y un Galliano en uno de sus momentos más espectaculares a nivel creativo y escénico.
Las grandes marcas de moda que dominan el panorama internacional
En la cúspide de la industria encontramos un grupo de marcas de moda globales con un valor de marca descomunal, que lideran rankings elaborados a partir de fórmulas específicas para valorar tanto firmas públicas como privadas. En ese selecto club aparecen nombres como Louis Vuitton, Nike, Chanel, Hermès, Gucci, Zara, Adidas, Uniqlo, Dior, Cartier, Rolex, H&M, Prada, Coach, Tiffany & Co. o Moncler, entre otros.
Estas firmas no solo encabezan los listados por su valor económico o volumen de ventas, sino por la influencia que ejercen en tendencias, cultura popular y modelos de negocio. Sus desfiles en las grandes capitales de la moda marcan el tono de la temporada, condicionan a compradores, estilistas y medios, y acaban definiendo qué se verá después en las calles y en las colecciones de otras marcas.
Para el mundo del modelaje y las agencias, estas casas de lujo y prêt-à-porter premium son auténticos referentes a la hora de construir carreras. Desfilar para Dior, Chanel o Louis Vuitton, por ejemplo, significa posicionarse en la élite del sector, mientras que colaborar con marcas como Nike o Adidas abre puertas en el terreno del sportswear y las campañas de alto impacto dirigidas a un público masivo. Por eso muchas veces los profesionales buscan construir carreras sólidas con formación específica y redes de contacto en la industria.
Entre las firmas que modelan el imaginario contemporáneo destacan Christian Dior, que cambió la historia de la moda de posguerra con el “New Look”; Chanel, con su visión de estilo atemporal y su traje de tweed icónico; Louis Vuitton, que ha pasado del equipaje de lujo al prêt-à-porter de vanguardia; o Fendi, con su dominio de la piel y la artesanía italiana.
En el terreno de la moda audaz y rompedora, Saint Laurent redefinió el guardarropa femenino con el esmoquin Le Smoking; Versace construyó una estética sensual y barroca; Dolce & Gabbana desarrolló un imaginario de glamour siciliano; y Balenciaga (en su etapa contemporánea) ha llevado el concepto de volumen, exageración y comentario social a otro nivel.
En el polo del lujo silencioso y la sofisticación, Giorgio Armani, Hermès, Max Mara o Ferragamo representan el gusto por la sastrería impecable, los tejidos exquisitos y las siluetas depuradas. Son marcas muy apreciadas por modelos y estilistas para construir looks elegantes tanto en editoriales como en trabajos comerciales.
También tienen un peso enorme las casas que se sitúan en un punto intermedio entre lujo y accesibilidad, como Michael Kors, Coach o Tory Burch, cuyos productos funcionan igual de bien en campañas editoriales que en proyectos más comerciales, dando juego a modelos y creativos para crear un estilo aspiracional pero cercano.
En paralelo, firmas como Prada y su hermana pequeña Miu Miu, o Loewe bajo su dirección creativa actual, se han convertido en sinónimo de experimentación y riesgo calculado, mezclando tradición artesanal con propuestas conceptuales que se convierten en material de culto en pasarela y editoriales.
Firmas españolas que pisan fuerte en pasarela y las que queremos ver desfilar
Más allá de los gigantes internacionales, el ecosistema de la moda española vive un momento especialmente interesante, con firmas emergentes y consolidadas que encuentran en los desfiles su escaparate ideal. Plataformas como la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid o 080 Barcelona Fashion se han convertido en el trampolín perfecto para nombres que no dejan de sonar entre insiders y público aficionado.
Entre las firmas que la industria tiene marcadas en rojo para ver en pasarela, aparece con fuerza AAA Studio. Su famoso pantalón de chándal -que se ha convertido en pieza de culto- ha demostrado el potencial que tiene la marca para jugar con lo deportivo y lo conceptual. Aunque todavía no se ha lanzado de lleno a la pasarela, todo apunta a que su debut será un show alejado del formato clásico, cargado de estímulos visuales y creatividad.
Otro nombre imprescindible es Pablo Erroz, diseñador que apuesta por presentar una única colección al año, lo que convierte cada desfile en una cita casi obligatoria. Sus propuestas muestran un dominio impecable tanto de la moda masculina como de la femenina, con una visión muy clara de la sostenibilidad, la atemporalidad y la conexión con las tendencias sin caer en lo efímero.
En el terreno de la experimentación textil y la narrativa visual, 404 Studio se ha hecho un hueco gracias al crochet y a prendas que empoderan a la mujer a través de historias personales. Sus desfiles en 080 Barcelona Fashion han explorado universos como la cultura quinqui, trasladada a la pasarela mediante flores de crochet hechas a mano y reinterpretaciones del chándal como símbolo cultural.
Bonet Studio es otro de los fenómenos que conectan directamente con lo que busca la nueva generación de consumidores. Famosa entre artistas como Bad Gyal, la firma ha hecho de recursos como el flossing y los cut-outs su seña de identidad, convirtiéndolos en elementos esenciales de su estética sensual y atrevida. Su salto a la pasarela es una de las grandes curiosidades del circuito español.
En el ámbito de los volúmenes fluidos y la delicadeza en movimiento, Ernesto Naranjo es un nombre que vuelve a sonar con fuerza. Aunque ha participado en exposiciones y proyectos como Madrid es Moda, la expectativa está en ver de nuevo sus diseños en acción sobre la pasarela, donde sus vestidos fluidos adquieren todo su sentido al moverse sobre el cuerpo.
Firmas como OnrushW23FH, dirigidas por Sebastián Cameras y Albert Sánchez, representan una generación que entiende el desfile como una extensión natural del discurso creativo. Sus colecciones, vistas ya en 080 Barcelona Fashion, se centran en la exploración de texturas y en la idea de diversión como hilo conductor, convirtiendo cada show en una especie de recorrido guiado por su universo.
AITORGOIKOETXEA, la firma del diseñador Aitor Goikoetxea, se dio a conocer de forma masiva al ganar la 21ª edición de Mercedes-Benz Fashion Talent en Madrid. Una de sus propuestas más comentadas fue un traje sin género confeccionado a partir de un mantel, símbolo de una visión fresca, transgresora y muy reflexiva sobre la moda masculina y el concepto de género en general.
También en el radar encontramos a Victor Von Schwarz, cuya estética romántica y con un punto “cute” le ha valido colaboraciones con marcas de calzado como Krack. Su icónico vestido rosa con abundante tul es ya una imagen recurrente cuando se habla de su universo creativo, y muchas miradas están puestas en cómo desarrollará sus próximos desfiles sobre la pasarela española.
La firma Dame Aprés Paris, capitaneada por Alexandre F. Dacal, es otro ejemplo de marca que ha hecho de los desfiles un laboratorio de ideas. Sus shows se caracterizan por ser auténticos, irreverentes y sin reglas rígidas, con una paleta dominada por el negro y siluetas oversize que no dejan indiferente a nadie entre el público.
Y, por supuesto, Paloma Wool se ha consolidado como una de las grandes referencias españolas a nivel internacional. Aunque últimamente presenta sus colecciones principalmente en París, donde sus desfiles se convierten en fuente de inspiración para diseñadores y amantes de las texturas, colores y tejidos especiales, en España se la echa de menos desde su paso por 080 Barcelona Fashion en 2022.
Claro Couture y la alta costura española en pasarela
Dentro del universo de la moda española de autor, Claro Couture ocupa un lugar muy especial. Esta casa de alta costura con base en Sevilla y presencia también en Madrid lleva más de 40 años construyendo un legado basado en la elegancia atemporal y la excelencia artesanal.
La firma está liderada por el diseñador Fernando Claro y su hija Beatriz Claro, que han sabido mantener la esencia clásica del atelier a medida mientras la conectan con un lenguaje contemporáneo. Sus colecciones abarcan desde vestidos de novia hasta diseños de alfombra roja, pensados para mujeres que quieren brillar con piezas únicas y muy cuidadas en cada detalle.
En los desfiles oficiales de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, Claro Couture se distingue por su capacidad para fusionar tradición y modernidad. La puesta en escena suele reforzar una feminidad sofisticada, donde cada look está concebido como una pieza de alta costura que busca resaltar la silueta y la personalidad de quien la lleva.
Vestidos, conjuntos y diseños especiales se trabajan con una meticulosidad extrema en el atelier, algo que explica por qué sus prendas son tan demandadas por estilistas, celebridades y creadoras de contenido, tanto dentro como fuera de España. Cada costura, bordado o aplicación refuerza la idea de que la alta costura sigue teniendo un peso importante en la moda actual.
Con ateliers en Madrid y Sevilla, Claro Couture ha dejado una huella profunda en la moda española contemporánea. Su propuesta gira en torno a la celebración de la belleza, la elegancia y la artesanía, con vestidos concebidos para mujeres que quieren mostrar la estrella que llevan dentro en momentos clave de su vida.
Las grandes semanas de la moda en el mapa internacional
El calendario de fashion weeks está repleto de eventos en ciudades de todo el mundo -de Madrid a Tokio, pasando por Berlín, Río de Janeiro o Nueva Delhi-, pero hay cuatro destinos que concentran el mayor peso mediático y comercial: Semana de la Moda de París, Milán, Londres y Nueva York. Sus pasarelas son el gran escaparate para las colecciones de las firmas líderes y el lugar al que mirar para detectar las tendencias de la próxima temporada.
En estas semanas de la moda no se presenta únicamente prêt-à-porter femenino. El calendario incluye desfiles de moda masculina, lencería, baño y, en el caso de París, la mítica Alta Costura. Las colecciones que se ven allí sirven de materia prima para cursos de dirección creativa, estilismo y comunicación de moda, ya que influyen de forma directa en shootings, campañas y editoriales.
La Alta Costura de París, celebrada dos veces al año -en enero y julio-, sigue siendo la cita por excelencia para los amantes de la tradición y el savoir faire. Solo pueden desfilar bajo esta etiqueta las marcas reconocidas oficialmente por la Chambre Syndicale de la Couture, que protege la denominación “Alta Costura” desde 1945 con criterios muy estrictos.
Entre las casas que forman parte de esta élite encontramos Chanel, Dior, Giambattista Valli, Givenchy, Jean Paul Gaultier o Maison Margiela, que utilizan sus colecciones para explorar lo más extremo de su creatividad, con piezas a menudo irrepetibles y técnicas artesanales de altísimo nivel.
Además de la Couture, en París tiene lugar la Paris Fashion Week de prêt-à-porter femenino, probablemente la pasarela más influyente del mundo. Reúne a compradores de todo el planeta, miles de periodistas, fotógrafos, influencers, actrices y celebrities, y se ha convertido en un laboratorio de escenografías innovadoras y estrategias de comunicación espectaculares.
En Londres, la London Fashion Week se ha consolidado como el epicentro del talento emergente y de las propuestas con un toque irreverente. Allí conviven creadores de nueva generación con firmas de sello british muy reconocidas, como Emilia Wickstead, JW Anderson, Temperley London, Christopher Kane, Burberry o Victoria Beckham, que decidió trasladar su show desde Nueva York a su ciudad natal.
En el caso de New York Fashion Week, se trata de la pasarela de referencia en Estados Unidos y una cita clave para detectar nuevas incorporaciones al circuito, cambios en la escena local y escenografías muy cuidadas. Firmas como Ralph Lauren, Tommy Hilfiger, Carolina Herrera, Tom Ford, Oscar de la Renta o Michael Kors desfilan allí, con front rows llenos de figuras como Nicole Kidman, Miley Cyrus, Kim Kardashian o Zendaya.
Tipos de eventos que usan las marcas de moda para comunicar
Dentro de las estrategias de marketing y comunicación, los eventos son una herramienta central para las firmas de moda. No se limitan a los desfiles: existen múltiples formatos con objetivos diferentes, desde la notoriedad de marca hasta la generación de ventas o la construcción de relaciones con públicos clave.
En primer lugar están los desfiles de moda, considerados la joya de la corona. sirven para presentar nuevas colecciones, mostrar tendencias y construir la imagen del diseñador o de la firma. Grandes casas como Chanel son famosas por crear arquitecturas efímeras espectaculares que transportan al público al universo conceptual de cada temporada.
No solo las marcas de lujo recurren a este formato: muchas firmas low cost organizan desfiles adaptados a su escala, dirigidos a influencers, medios o público general, a menudo en ferias, centros comerciales o espacios singulares, con el fin de dinamizar el punto de venta y aumentar el tráfico.
Para que un desfile tenga el impacto deseado no basta con aparecer en medios tradicionales. Es clave trabajar una estrategia de comunicación en canales propios: web, blog, redes sociales, newsletters y contenidos audiovisuales que amplifiquen el alcance del evento y refuercen la imagen de marca.
Entre los objetivos habituales de un desfile figuran dar a conocer la colección, presentar los modelos de forma atractiva, testar la acogida previa a la venta final, apoyar la decisión de compra de los intermediarios y conseguir publicity positiva.
Junto a los desfiles, las ferias de moda y semanas sectoriales son otro formato clave. Funcionan como espacios de encuentro B2B entre marcas y distribuidores, suelen agruparse por categorías (moda masculina, femenina, infantil, nupcial…) y exigen a los departamentos de marketing y comunicación planificar bien en qué ferias participar según visitantes, presencia de prensa y competidores, y retorno esperado.
Los showrooms y open days son una herramienta muy flexible, ya que permiten combinar visibilidad y ventas. Existen showrooms orientados a canal prescriptor (influencers, estilistas, medios, celebrities) cuyo objetivo es generar cobertura en cine, televisión, redes o revistas, y obtener solicitudes de cesión de producto para estilismos.
En paralelo, muchos showrooms se plantean para contactar directamente con el público comprador, organizando pequeños desfiles, presentaciones o citas privadas que permiten tocar las prendas antes de decidir la compra. Suelen celebrarse en espacios especializados o en el propio punto de venta.
Otro bloque importante son las presentaciones de producto y eventos experienciales en tienda. La idea es diseñar vivencias memorables que conecten emocionalmente al consumidor con la marca. Un ejemplo fue la acción de Adidas para sus zapatillas Ultraboost X, donde acondicionaron un garaje en Madrid para 40 invitadas con actividades de stretching indoor, estilismo, moda y belleza.
Las inauguraciones de tiendas y experiencias exclusivas en punto de venta han evolucionado hasta parecer auténticas fiestas. Marcas como Mango, por ejemplo, organizaron tours privados para periodistas, editores de moda, influencers y celebrities en su flagship de la calle Serrano en Madrid, rematando con una celebración multitudinaria en un club nocturno emblemático.
En el plano corporativo, muchas marcas apuestan por eventos ligados a aniversarios, nuevas sedes o jornadas de puertas abiertas. Estos formatos sirven tanto para reforzar las relaciones públicas como para mostrar valores de marca y acercar la empresa a la comunidad o a otros públicos institucionales.
La conexión entre moda y arte hace que las exposiciones, premios y eventos culturales sean también frecuentes. Las casas de moda aprovechan museos o espacios emblemáticos de las ciudades para mostrar colecciones históricas o proyectos especiales, generando visibilidad a medio plazo y reforzando la dimensión cultural del diseño. En ese sentido, las exposiciones de moda imprescindibles son una herramienta habitual de comunicación cultural para las firmas.
En un registro más callejero, el street marketing se ha convertido en un recurso muy potente para sorprender al público. La Vogue Fashion Night Out en Madrid es un ejemplo paradigmático: tiendas abiertas hasta tarde, acciones especiales en la calle y un ambiente festivo que convierte la experiencia de compra en un acontecimiento social.
Con la digitalización, han cobrado peso los eventos online. Permiten a las marcas interactuar con profesionales, consumidores y medios desde cualquier lugar. Un caso ilustrativo fue el de Diane von Furstenberg, que organizó una presentación virtual de colección dirigida a editoras y bloggers, con la diseñadora explicando las prendas y respondiendo preguntas en directo.
Finalmente, están los eventos phydigital, que combinan lo presencial con la dimensión online para multiplicar el alcance. Burberry, por ejemplo, organizó en Taipéi la proyección de su película 360º “Burberry World Live”, mientras la lanzaba simultáneamente en su web y en sus canales de Facebook y YouTube, creando un vínculo emocional tanto con los asistentes físicos como con la audiencia digital.
Todo este entramado de pasarelas, marcas globales, diseñadores emergentes y formatos de evento demuestra que la moda vive en un equilibrio constante entre creatividad, espectáculo y estrategia. Desde la Alta Costura parisina a los talentos españoles que reclaman su hueco en Madrid y Barcelona, pasando por las grandes casas que dominan los rankings de valor de marca, el diálogo entre firmas de ropa y desfiles es lo que mantiene viva la rueda de las tendencias y lo que permite a la industria seguir fascinando temporada tras temporada.

