Evita el hábito de postergar

Generalmente, las personas contamos con una agenda que nos ayuda a planificar nuestro día a día, ya sea a nivel personal y/o profesional. En mi caso, esa agenda se va programando hasta semanas antes por lo que podría decirse que suelo ser una persona organizada y para la que cumplir sus plazos, citas y tareas es muy importante. Aunque en ocasiones, ya sea por pereza o por falta de tiempo, he postergado alguna que otra cita que debía cumplir.

A todos nos ha ocurrido esto alguna que otra vez pero la buena noticia es que puede evitarse. En este artículo os decimos cómo podéis evitar el hábito de postergar esas actividades que nos planificamos a diario.

Consejos para no postergar

  • Debes fijar unos límites al planificar las tareas. ¿Qué quiere decir esto? Que deberás llevar un horario dándole a cada actividad programada una duración estimada. De esta forma, aprovecharás al máximo tu tiempo y dedicarás el tiempo justo y necesario para cada actividad programada. Así también te concentrarás mejor y te verás en la “obligación” de finalizar esa actividad en el tiempo estimado.
  • Divide las actividades. En muchas ocasiones nos encontramos ante tareas o actividades complejas que debido a su dificultad para llevarlas a cabo, nos distraen y se nos hace muy cuesta arriba finalizarlas. Por esta razón, os recomendamos dividir cada una de esas tareas complejas en muchas tareas sencillas. Así os será mucho más fácil y amena acabarlas.

  • Decídete a terminar todas y cada una de las tareas programadas. No hay nada mejor como el ánimo propio. Si tú misma te propones acabar con todo lo fijado ese día en concreto, lo harás con mucha más perseverancia que si te levantas con desánimo pensando en todo lo que te espera ese día.
  • Haz que sea un desafío personal… Como un reto que tienes pendiente. Esto lo hará mucho más gratificante.
  • Presta atención a lo que te motiva para así mejorar cada día.
  • Escribe tus tareas no sólo en una agenda, sino también en un folio que actualices a diario. Tenlo presente siempre para así no olvidar nada de lo que tienes pendiente.
  • Descansa cada cierto tiempo. Los descansos son tan útiles como los tiempos que permanecemos activas. Detente un rato pero con un tiempo límite. Unos 5 minutos por hora trabajada es un buen descanso.
  • Evita las distracciones. Pon el móvil en “no molestar”, evita las redes sociales y todo lo demás que te distraiga.
  • Mucho ánimo y constancia. No dejes de intentarlo. Los seres humanos somos seres de hábitos, por lo que si el primer día te cuesta un poco, cuando lleves una semana lo harás casi programado y de manera casi mecánica.

Y recuerda, todo lo que te propongas puedes conseguirlo… Sólo depende de la fuerza con lo que persigas aquello que quieres.


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