Esto es lo que le ocurre a tu cerebro cuando sufres una decepción amorosa

Lo creas o no, según un estudio llevado a cabo en la Universidad de San Louis (Estados Unidos), nuestro cerebro está “programado” para recuperarnos de las decepciones, incluso de las afectivas. Es un mecanismo de nuestra adaptación humana, por el cual, y gracias a la resiliencia, podemos ir a avanzando en nuestro ciclo vital.

Sabemos que no es fácil de creer. Todos hemos pasado por estas etapas de desengaño, tristezas y malestar emocional donde no es precisamente sencillo romper el vínculo con una persona que hasta no hace mucho, era el pilar de nuestra existencia. Ahora bien, para entender un poco más este proceso, hoy en Bezzia te invitamos a tener en cuenta estos aspectos.

La decepción y su reacción en nuestro cerebro

Neurólogos como Ethan Kross, nos indican que una decepción es como una “quemadura” en nuestro cerebro. Suena sin duda muy impactante, en especial porque visto a través de una resonancia, podemos descubrir qué áreas cerebrales quedan activadas, y verdaderamente, un desengaño amoroso, estimula unas zonas muy concretas que vendrían a reafirmar aquello de “me duele el alma”.
  • Para realizar el experimento y el estudio el doctor Kross, llevó a cabo unas pruebas en la Universidad de Michigan para analizar la actividad cerebral través de unas resonancias magnéticas a diversos voluntarios que atravesaban un periodo complejo a nivel afectivo.
  • Más tarde, viendo las estructuras neurológicas que estaban más sobreexcitadas, realizó otras pruebas algo más “intrusivas” a un grupo de universitarios que se ofrecieron de forma voluntaria. ¿Y de qué tipo de prueba se trataba? Les vertieron una taza de café caliente en el brazo. Se trataba de experimentar el dolor de una “quemadura”.
  • Por asombroso que nos parezca las áreas neuronales activadas eran las mismas, es decir una decepción afectiva y una quemadura física activan dos áreas del cerebro asociadas con el dolor físico: la corteza somatosensorial secundaria y la ínsula dorsal posterior.

Esto vendría a demostrar, efectivamente que el dolor emocional por un desengaño, una traición o una ruptura, encaja con la clásica metáfora de que “nos han roto el corazón”, “estoy roto”, o “estoy quemado”.

Tu cerebro está programado para que puedas superarlo

Sabemos que esta frase puede causar algo de escepticismo, ¿cómo va a estar mi cerebro programado para superar una decepción amorosa? Si fuera así… ¿por qué me ha costado tanto poder hacer vida después de que mi pareja me dejara?

Bien, para entenderlo mejor hemos de tener en cuenta estas dimensiones.

  • Según el psiquiatra Brian Boutwell, las personas, genéticamente, estamos programados para buscar pareja y establecer lazos socio-afectivos. Nuestro cerebro es emocional y social, por lo tanto necesitamos pasar página para abrirnos de nuevo al mundo y encontrar otro compañero o sencillamente, permitirnos vivir de nuevo en equilibrio junto a familia o amigos. La tristeza no es un estado eterno, no es adaptativo, útil ni enriquecedor para el cerebro.
  • La corteza prefontal es la estructura que se encarga de establecer estrategias, planes, de buscar nuevos recursos con los cuales, salir de esa situación de bloqueo emocional.
  • Son varias las estructuras y los neurotransmisores que se “alían” entre ellos para focalizar nuestra atención en otros estímulos, en salir con amigos de nuevo, en hacer un largo paseo mientras tomamos el sol, reactivando así la síntesis de las vitaminas, permitiendo que aparezca la endorfina, esa hormona que nos gratifica con la sensación de bienestar…

Ahora bien, pero ¿por qué hay personas que tras una decepción caen en un estado de abatimiento e incluso de depresión?

Predisposición genética

El peso de la genética determina en muchos casos el que nos cueste más o menos salir de un proceso afectivo de decepción. Incluso vivir en un contexto opresivo y poco facilitador puede hacer que nuestros pensamientos se focalicen solo en lo negativo: “yo no merezco ser amada”, “todo me sale mal”, “estoy destinada para sufrir…”

El pensamiento modela nuestras emociones, y las emociones nos abocan a estados muy largos de indefensión y tristeza.

Todas las personas tenemos la capacidad de ser resilientes

La resiliencia es la capacidad de hacer frente a las adversidades y aprender de ellas. Todos poseemos este don porque forma parte de esta programación de nuestro cerebro que nos permite poder salir de las dificultades para seguir avanzando.

  • Entiende que el dolor ahora es pasajero, que no durará. Asume que la vida es saber aceptar las decepciones para aprender de ellas y pasar página.
  • Nuestra misión en esta vida es aprender, y construir nuestra propia felicidad. Vivir en la tristeza es perder parte de nuestra vida y cerrarse a nuevas oportunidades.
  • Permite recibir ayuda, el apoyo de amigos y familiares que te harán ver que la vida sigue mereciendo la pena.
  • Intenta pasar etapas a través de el perdón. Sabemos que cuesta, pero el perdón es una forma de liberación y de cortar el vínculo. Recuerda siempre que el odio, te hará volver cada día al recuerdo de esa persona, serás un cautivo eterno de esa sombra del pasado.

No merece la pena. Perdona, pasa página, camina de nuevo con nuevas ilusiones mirando el futuro y siendo la persona que de verdad deseas ser. Esa mujer que se mira al espejo y se siente orgullosa por lo que es y por todo lo que le espera en el futuro. ¡Vale la pena!


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