
El verano es época de vacaciones, pero también de fraudes. En L’Escala (Girona), una agencia de viajes que llevaba años funcionando con buena reputación ha sido puesta en el punto de mira de los Mossos d’Esquadra. La policía investiga una posible estafa que, según los afectados, podría haber dejado sin vacaciones a más de 200 familias. Todo empezó cuando varios clientes pidieron la devolución del dinero tras cancelar sus reservas y nunca recibieron respuesta.
La agencia, que operaba sin oficina física y solo a través de internet y redes sociales, se había ganado la confianza de muchos viajeros gracias al boca a boca. Ofrecía paquetes a precios muy competitivos, pero con una condición: había que pagar el importe íntegro por adelantado. Lo que parecía una ganga se ha convertido en una pesadilla para cientos de personas, que ahora se enfrentan a pérdidas económicas y a la frustración de unos días de descanso que nunca llegaron.
El modus operandi de la agencia
Según las fuentes consultadas, la agencia empezó hace unos años ofreciendo viajes de última hora a precios reducidos. Con el tiempo, pasó a vender paquetes con precio cerrado que resultaban más baratos que los del mercado porque, según explicaba la responsable, negociaba directamente con agencias de los países de destino y se ahorraba intermediarios. Muchos clientes repitieron porque las experiencias anteriores habían sido positivas, y la recomendaron a familiares y amigos.
La única pega era que todo se pagaba de golpe y por adelantado. La propietaria trabajaba de forma telemática, sin oficina física, y mantenía el contacto a través de una página web y perfiles en redes sociales. Hace unas semanas, esos canales desaparecieron. Los afectados aseguran que, hasta hace poco, la agencia seguía ofreciendo viajes para 2027, lo que indica que la estafa podría haber continuado hasta que estalló el escándalo.
Las consecuencias para los clientes
Los problemas comenzaron cuando algunas familias decidieron cancelar sus viajes. Pasaron los días y no recibieron el reembolso, así que acudieron a la Agència Catalana de Consum. Poco a poco fueron saliendo más casos. Uno de los más llamativos es el de una mujer que contrató en diciembre un viaje a Bali para el 2 de agosto. Diez días antes de la salida, aún no tenía los billetes. La responsable le dijo que le habían retirado la licencia y que no podía tramitar los pagos. Finalmente, dos días antes, le comunicó que no se iría de vacaciones.
Otros clientes sí lograron viajar, pero al llegar al destino descubrieron que el alojamiento no estaba pagado. En algunos casos, los vuelos estaban bloqueados pero no abonados, por lo que no se podían emitir los billetes. Además, la agencia mantenía deudas con empresas locales. Una compañía que organiza safaris en Tanzania asegura que la agencia le debe 57.000 dólares. Varios clientes llamaron directamente a esa empresa para confirmar sus reservas y se encontraron con que ni siquiera constaban sus datos.
La investigación en curso
Los Mossos d’Esquadra ya han recibido una veintena de denuncias, aunque se espera que la cifra aumente en los próximos días. Los afectados se han agrupado en un chat de WhatsApp donde ya son más de 200 personas, y han contactado con un abogado para recibir asesoramiento. La propietaria de la agencia, que al principio se comprometió a resolver la situación, ahora se limita a decir que su abogado informará de las novedades. Mientras tanto, las víctimas lamentan no solo la pérdida económica, sino también la ilusión de unas vacaciones que habían planificado durante meses.
La policía no descarta que haya más perjudicados, ya que la agencia tenía clientes de toda la comarca de la Garrotxa y otras zonas de Girona. Las denuncias se están presentando de forma individual en las comisarías, y se prevé que el número de casos siga creciendo. Las autoridades recuerdan la importancia de verificar la legalidad de las agencias y de desconfiar de ofertas que exijan el pago completo por adelantado sin garantías.
Este caso pone de relieve cómo un negocio que durante años funcionó con aparente normalidad puede acabar defraudando a cientos de personas. La confianza depositada por los clientes, sumada a la falta de una oficina física y a la opacidad de los pagos, ha creado el caldo de cultivo perfecto para una estafa que, según los afectados, podría ascender a cientos de miles de euros. Mientras la investigación sigue su curso, las familias estafadas intentan recuperar su dinero y, sobre todo, la confianza perdida en el sector de los viajes.

