¿Es verdad que nos suelen gustar los chicos duros?

Chicos duros o etiquetados simplemente como “tipos malos”. Perfiles carismáticos que, a simple vista, parecen tener una gran confianza en sí mismos. Quizá sea eso lo que nos atraiga de ellos, una visión asociada a veces a un mito que no siempre nos ofrece una relación de pareja estable y satisfactoria. Son varios los estudios realizados alrededor de esta idea, interesados en averiguar por qué suelen ser estas tipologías masculinas las que más habitualmente seducen a las mujeres.

Fue Peter Jonason, de la universidad de nuevo México (EEUU), quien dirigió a un grupo de científicos con el fin de obtener conclusiones alrededor de esta idea. Lo más revelador fue sin duda saber que este tipo de atracción suele darse sobre todo entre las mujeres más jóvenes, cambiando un poco la tendencia a medida que vamos madurando. Pero Jonason pudo demostrar por ejemplo, el alto índice de éxito en los contextos universitarios, de todos aquellos chicos más extrovertidos, inestables, y con toques narcisistas. Algo a tener en cuenta, puesto que son este tipo de personalidades los que más fracasos conllevan a la hora de establecer una relación de pareja. Veámoslo con detalle.

El riesgo de establecer una relación de pareja con una personalidad narcicista

Así es, los chicos etiquetados habitualmente como “duros”, esconden en realidad una personalidad bastante peligrosa. Obviamente no podemos generalizar, pero por lo general presentan rasgos claramente narcicistas además de mostrar una tendencia al maquiavelismo. Esta última dimensión englobaría los siguientes comportamientos:

  • Conductas despóticas, donde se busca ante todo el sentimiento de superioridad, y la necesidad de que sus méritos y talentos sean reconocidos.
  • Suelen disponer de una empatía muy baja, no son capaces de reconocer emociones en la otra persona, porque por lo general, valoran más las suyas propias.
  • Los criterios por los que suelen relacionarse es básicamente por beneficio personal. Su encanto, su atractivo, se despliega sobre todo para alcanzar aquello que desean, de ahí que su respuesta emocional sea habitualmente fingida.
  • Suelen ser hábiles manipuladores, e  inteligentes para conseguir aquello que desean.

Llegado a este punto seguro que te preguntarás cómo es que muchas mujeres los encuentran atractivos. El profesor D. Asquith (2014), nos indica que suelen ser precisamente “los chicos malos” quienes más éxito sexual suelen tener. Y esto se debe básicamente a que son seductores y a que saben desplegar las estrategias adecuadas para atraer a las mujeres.

Hay quien añade incluso la finalidad biológica y la idea de que las mujeres, por lo visto, detectaríamos en esas cualidades masculinas unos buenos indicadores de reproducción. Pero dejando este cuestionable aspecto lo que sí parece quedar claro es que este tipo de atracción se suele tener en nuestras primeras épocas. Cuando somos más jóvenes y nos dejamos llevar por el componente del riesgo. Pero hay otro dato que también suele llamar la atención: más de la mitad de las mujeres que inician una relación con este tipo de hombres, saben perfectamente que no van a terminar bien. Que no les va a aportar estabilidad. Pero el simple “riesgo” que ello implica, es de por sí lo bastante estimulante para que merezca la pena.

¿Cuáles son las dimensiones más saludables que debemos buscar en un hombre?

Sabemos que no siempre podemos elegir a las personas de las que nos enamoramos. Pero a medida que crecemos y que vamos madurando, la experiencia nos va a demostrar que existen diferentes perfiles más saludables que otros. Personas que serán capaces de hacernos felices y personalidades tóxicas que, sin embargo, únicamente nos traerán sufrimiento.  Analicemos pues qué dimensiones son las que pueden ofrecernos más confianza en una pareja:

1. Respeto y compromiso

El respeto se traduce en la sensación de que somos importantes para alguien, en que valoran cómo somos y lo que nos define. La confianza está implícita en el respeto “yo te quiero por lo que eres y confío en ti, por eso te doy libertad para que sigas creciendo como persona, y también a mi lado como pareja”. El compromiso es también fundamental para saber que una relación tiene futuro, que no es una necesidad momentánea que se romperá en el momento en que a uno de los dos deje de interesarle. El compromiso está en los planes de futuro a corto y largo plazo, en eso que nos ofrece seguridad y estrechar mayores lazos afectivos con nuestra pareja.

2. Comunicación y empatía

Es esencial. El poder comunicarnos abiertamente con alguien sabiendo que somos escuchados y comprendidos, que se atienden nuestras necesidades, que pueden leer en nuestras palabras y nuestros gestos, es algo básico en una relación de pareja. El poder hablar de forma constructiva, con la complicidad de las miradas y las caricias es muy importante. Son momentos donde intuimos esa empatía por parte del otro, que entiende qué nos hace feliz y qué nos duele…todo ello, configurará sin duda una relación de pareja estable y saludable. Ahí donde encontraremos la felicidad.

Para concluir. Los chicos malos tienen magnetismo y carisma. Pero solo en el mundo del cine. En la vida diaria este tipo de personalidades suelen ser algo inmaduras y con tendencia al fracaso emocional. Pueden resultar muy atractivos en nuestra época del instituto o en los primeros años de la universidad, desde luego, ahí donde la emoción y el riesgo siempre es más estimulante. Pero a medida que maduremos, iremos sabiendo qué es de verdad lo que nos conviene. Y puede que hasta incluso, esos chicos malos también acaben madurando con el tiempo y se conviertan en personas que valgan la pena. Quien sabe.

 


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