
La Universidad de Burgos se ha convertido en uno de los primeros campus en España en poner a prueba un sistema estable de envases reutilizables para comida y bebida para llevar, pensado para reducir al mínimo los residuos de un solo uso en la cafetería universitaria. La experiencia se enmarca en el proyecto LessPack, una iniciativa colaborativa impulsada por Ecoembes junto a la Asociación Vertidos Cero y la start-up recircular.
Durante varios meses, el campus burgalés funcionará como un auténtico campo de pruebas de economía circular: estudiantes, personal docente, personal de administración y usuarios externos podrán utilizar vasos y boles retornables gestionados mediante una fianza digital, y comprobar en su día a día cómo cambia su relación con los envases cuando dejan de ser desechables.
Un piloto para adelantarse a los cambios normativos
La puesta en marcha de este sistema de envases reutilizables en la Universidad de Burgos no surge de la nada. Llega en un momento en el que el nuevo Reglamento Europeo de Envases (PPWR) y la normativa española dibujan un escenario claro: reducción progresiva de los envases de usar y tirar y obligación de ofrecer alternativas circulares, especialmente en el canal take away.
El marco regulatorio europeo prevé que, a partir de 2027, los establecimientos que sirven comida y bebida para llevar tengan que ofrecer opciones de rellenado, y que en 2028 incorporen envases reutilizables en sistemas que garanticen su trazabilidad. La prueba en la UBU se concibe como un banco de ensayo práctico de ese futuro que ya está a la vuelta de la esquina.
Ecoembes, la Asociación Vertidos Cero y recircular han decidido que esta nueva fase de LessPack se desarrolle en la Escuela Politécnica Superior de la Universidad de Burgos, en el campus del Vena, después de experiencias previas en espacios tan distintos como el mercado de Las Águilas de Madrid o la Universidad Autónoma de Madrid. La idea es acumular aprendizajes en contextos reales con una actividad diaria intensa y comunidades amplias de usuarios.
El piloto, que tiene una duración aproximada de seis meses, permitirá recabar datos sobre el uso de los envases reutilizables, la tasa de retorno, la aceptación entre quienes utilizan la cafetería y los ajustes necesarios para que el sistema pueda consolidarse y, en su caso, replicarse en otros campus universitarios españoles.
Cómo funciona el sistema de envases reutilizables en la UBU
El corazón del proyecto en Burgos es un circuito de vasos y boles reutilizables que se ponen a disposición de la comunidad universitaria en la cafetería del centro. Los envases están diseñados para soportar múltiples usos dentro de un sistema organizado: se prestan, se devuelven, se higienizan y vuelven al circuito.
Para el usuario, la operativa es relativamente sencilla. Al realizar la compra de comida o bebida para llevar, el envase se asocia digitalmente a su cuenta a través de la aplicación o del sistema habilitado por el proveedor. A partir de ese momento, la persona dispone de un plazo de nueve días para devolver el vaso o el bol en los puntos establecidos.
Si el envase se devuelve dentro del plazo, vuelve al circuito sin coste adicional. Si pasa ese tiempo sin retorno, se aplica una fianza económica previamente definida, que actúa como incentivo para recuperar los recipientes. De este modo se garantiza que el mayor número posible de unidades circule de nuevo y se minimicen pérdidas y residuos.
Toda la parte tecnológica corre a cargo de Vytal, una empresa especializada que aporta tanto los envases reutilizables como la infraestructura digital necesaria para la trazabilidad. Ese seguimiento en tiempo real de qué envase está con qué usuario y cuándo regresa es uno de los requisitos que se espera de los futuros sistemas regulados por la normativa europea.
Además de la tecnología, el piloto incluye acompañamiento a la universidad: asesoramiento técnico, apoyo en la implantación, formación específica para el personal implicado y acciones de sensibilización dirigidas a la comunidad universitaria, con el fin de facilitar el cambio de hábitos y resolver dudas prácticas.
La Universidad de Burgos como laboratorio de sostenibilidad
Una de las claves de LessPack es el papel de las universidades como entornos de aprendizaje y experimentación. No se trata solo de centros de formación académica, sino de espacios donde conviven miles de personas a diario, con rutinas muy variadas, que permiten observar de cerca cómo se adaptan los comportamientos a nuevos modelos de consumo.
En este contexto, la Universidad de Burgos asume un rol de laboratorio vivo. El director de la Oficina Verde de la UBU, Luis Marcos, ha subrayado que la colaboración con el proyecto ayudará a mejorar la gestión de residuos en el campus y a reforzar la educación ambiental entre el alumnado y el personal. La iniciativa pretende convertir la sostenibilidad en algo tangible, ligado a gestos cotidianos como pedir un café para llevar.
Desde la cafetería del centro, su responsable, Milagros Caballero, ha destacado que el piloto no solo permite reducir el volumen de residuos generados a diario, sino también anticiparse a las exigencias normativas que llegarán en los próximos años. Además, el proyecto brinda la oportunidad de observar de primera mano cómo reaccionan los consumidores ante este tipo de propuestas.
En la coordinación diaria del piloto participa también Iris Circular, un proyecto vinculado a la Universidad de Burgos centrado en impulsar la economía circular, especialmente en el medio rural. Sus técnicos, Bárbara Tejadas y Ángel Pérez, inciden en que se trata de una iniciativa con impacto inmediato, que puede aplicarse a corto plazo y que favorece la implicación de la comunidad universitaria en la transición ecológica.
Para Ecoembes, la experiencia en Burgos refuerza la idea de que las universidades pueden convertirse en espacios de cambio donde se pongan a prueba soluciones innovadoras, se midan resultados y se generen modelos replicables que después puedan extenderse a otros campus y a distintos tipos de establecimientos.
Menos envases de un solo uso en un canal en crecimiento
El proyecto LessPack en la Universidad de Burgos cobra sentido si se tiene en cuenta el contexto global. El consumo de comida y bebida para llevar no deja de crecer, tanto en España como en el resto de Europa, y con él aumentan los residuos asociados a envases desechables, especialmente vasos, tapas y recipientes de plástico o cartón con recubrimientos difíciles de reciclar.
Según datos citados por la iniciativa, basados en el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP), cada año se consumen en todo el mundo alrededor de 500.000 millones de vasos de un solo uso. Muchos de ellos tienen una vida útil de apenas unos minutos y acaban convirtiéndose en residuos que requieren gestión, o en el peor de los casos terminan dispersos en el entorno.
Ante esta realidad, el piloto en Burgos busca responder a una pregunta muy concreta: qué soluciones funcionan realmente cuando se intenta sustituir de forma masiva los envases desechables por sistemas reutilizables viables para quienes consumen, para los establecimientos que los ofrecen y para quienes gestionan los residuos.
El sistema de fianza digital y trazabilidad que se prueba en la UBU pretende ofrecer una alternativa realista: evitar que el coste de los envases sea una barrera, garantizar que cada unidad se use muchas veces y facilitar al establecimiento la recogida, higienización y reincorporación al circuito sin complicar en exceso la operativa diaria.
El aprendizaje que se extraiga durante los seis meses de prueba permitirá ajustar parámetros clave, como la duración del plazo de devolución, el importe de la fianza, la cantidad de envases necesarios para asegurar el servicio o las estrategias de información para incrementar la tasa de retorno entre la comunidad universitaria.
Un modelo pensado para escalar a otras universidades
Más allá del alcance inicial en la Universidad de Burgos, el proyecto LessPack persigue consolidar un modelo de reutilización de envases que pueda trasladarse a otros campus y a diferentes tipos de espacios con gran afluencia de personas. La experiencia previa en el mercado de Las Águilas y en la Universidad Autónoma de Madrid ha servido para afinar aspectos logísticos y tecnológicos.
Con la llegada a Burgos, la iniciativa busca contrastar cómo responde una comunidad universitaria de tamaño medio, con hábitos propios y con una cafetería que concentra buena parte del consumo de comida y bebida para llevar en el campus. El objetivo es disponer de datos comparables que faciliten la toma de decisiones a la hora de extender el sistema.
La coordinadora de Relaciones Institucionales de Ecoembes, Nancy Villaluenga, ha remarcado que la colaboración con las universidades es clave para impulsar soluciones alineadas con la normativa y, al mismo tiempo, asumibles por quienes las usan en su rutina diaria. La intención es que los resultados obtenidos sirvan de guía a otras instituciones interesadas en implantar sistemas similares.
El acompañamiento a los centros no se limita a la parte técnica. El proyecto ofrece también campañas de sensibilización, seguimiento de indicadores y análisis de resultados, con el fin de identificar buenas prácticas y posibles barreras. Así, cada campus que se sume puede aprovechar la experiencia acumulada y reducir la curva de aprendizaje.
Aunque el tamaño del piloto en la UBU es limitado en comparación con el total de consumidores del canal take away en España, su valor reside en la capacidad de generar conocimiento útil: comprobar qué encaja bien en la rutina del alumnado y del personal, qué detalles generan fricción y qué ajustes son necesarios para que los envases reutilizables dejen de ser una rareza y pasen a ser algo habitual.
La implantación de envases reutilizables en la Universidad de Burgos supone, en definitiva, un paso más en la búsqueda de soluciones prácticas para reducir residuos en el día a día. A través de este piloto, el campus se convierte en un laboratorio donde se ensayan los cambios que traerán las nuevas normas europeas y donde se demuestra que es posible replantear la forma en que consumimos comida y bebida para llevar, manteniendo la comodidad pero con un impacto ambiental mucho menor.
