Empachos navideños: ¿cómo nos afectan? ¿cómo tratarlos?

Empachos navideños

Se acercan las fechas navideñas, fechas en las que se come y se bebe más de lo habitual. Nos reunimos con la familia y una cosa lleva a la otra. Y refugiándonos en el un día es un día, terminamos sufriendo dolor de estómago, hinchazón abdominal, pesadez, gases… síntomas de los clásicos empachos navideños.

Y es que las cantidades generosas de comida y el elevado contenido de grasas, azúcares y sal de las próximas comidas y cenas, pueden hacer sufrir a nuestro organismo, provocándole un cuadro de indigestión. ¿Te suena? ¿Sueles sufrir estos síntomas? Descubre cómo nos afectan los empachos y como tratarlos.

Las comidas y cenas de navidad se alargan durante horas y alteran nuestras rutinas. No es solo que ingiramos mayor cantidad de alimentos o bebamos más, sino que además nos movemos menos y rompemos nuestras rutinas de sueño. Así es normal que acabe afectándonos. Pero, ¿de qué manera y por qué?

Acidez de estomago

¿Cómo nos afectan?

Los empachos no son sino indigestiones que aparecen cuando comemos más de la cuenta, pero también cuando ingerimos comidas pesadas con un alto nivel de calorías y grasas que a nuestro organismo le cuesta digerir. El resultado no es otro que una distensión excesiva del estómago.

A esta distensión se suman otras consecuencias como son el efecto irritante que produce el alcohol sobre las paredes del estómago y el intestino, o los gases que generan los hidratos de carbono poco absorbibles de los dulces navideños. ¿Hay más? ¡Hay más! También hace su aparición ese reflujo o acidez de la que hablábamos hace un par de semanas, ¿lo recuerdas? Es un respuesta del estómago a los excesos: producir más ácido para acelerar la digestión.

Todos estos factores pueden provocar más que un empacho en personas con diabetes, especialmente si no tienen un buen control sobre su enfermedad. Y es que estas comidas copiosas elevan nuestros niveles de azúcar en sangre sin necesidad de comer lo que llamamos dulces.

¿Cómo tratarlos?

Lo ideal sería no tener que tratarlos, no ingerir alimentos en exceso en ninguna de las comidas, evitando especialmente aquellos que ya antes nos han sentado mal, pero sabemos lo difícil que resulta hacerlo. Supongamos, de hecho, que ya lo has hecho, ¿qué ocurre ahora?

  1. Compensar los excesos no funciona como pensamos. Eso de como ahora de todo y mañana no como nada no sirve de mucho. Tampoco la situación inversa, ayunar unos días y después dejarte llevar en la comida o cena. Si vas a comer esto y aquello hazlo y ¡disfrútalo!
  2. ¿Te levantas empachada y no te apetece comer?  Hazle caso a tu cuerpo y si tras la comida o cena del día anterior no te apetece nada, no lo fuerces. Es normal por la hinchazón sentir falta de apetito. En ese caso come muy ligero y bebe mucho agua hasta que el malestar se pase.
  3. Ayuda a tu organizamos con infusiones como la manzanilla o la menta que pueden ayudar con los cuadros de indigestión leves. Tómate un par de ellas calientes a lo largo del día y espera a que hagan su magia.
  4. ¿No te sientes bien? ¿Los dolores y el malestar son agudos y no parecen disminuir? Acude a tu médico de cabecera o a la farmacia para que te receten algo que te ayude a lidiar con los síntomas que presentas. Podría ser acidez, pero no es la única alternativa así que no te automediques ¡nunca!
  5. Y, de forma general ante los empachos navideños bebe agua e intenta ser fiel a tus rutinas: descansar bien y hacer algo de ejercicio. No te mates a correr si te sientes pesada, pero intenta caminar algo y no tirarte en el sofá durante todo el día.

Las fiestas navideñas están para disfrutarlas, pero puede hacerse con cabeza. ¿Cómo? Escuchando a nuestro cuerpo para reconocer cuando parar, cuando no coger otro cacho de turrón o no pedir otra copa. Como adultos, sabemos perfectamente que nos sienta mal y cuál es nuestro límite. Además, de esta manera conseguiremos no solo disfrutar de esos días de comidas y cenas sino también de los siguientes sin empachos navideños.


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