Emotivo homenaje a las Bodas de Oro en Huesca

  • Veinte matrimonios de Huesca han celebrado sus Bodas de Oro con una misa en la Catedral y un acto institucional en el Ayuntamiento.
  • El Ayuntamiento y el Hogar de Personas Mayores del IASS han reconocido su ejemplo de compromiso, convivencia y aportación a la ciudad.
  • Las parejas han recibido una placa conmemorativa, flores y han compartido una comida y baile en el Hogar de Mayores.
  • Autoridades locales y provinciales han destacado el valor de estas historias de amor largo, así como la necesidad de combatir la soledad no deseada.

Homenaje a Bodas de Oro en Huesca

Las parejas que alcanzan los 50 años de matrimonio no solo celebran una fecha redonda, también ponen rostro a una generación que ha levantado familias, barrios y comunidades enteras. En Huesca, veinte matrimonios han sido protagonistas de una jornada muy especial, similar a otros homenajes a las Bodas de Oro en otras ciudades, en la que se ha querido agradecer, con calma y sin grandes estridencias, medio siglo de vida compartida.

Este homenaje, impulsado por el Ayuntamiento de Huesca y el Hogar de Personas Mayores del IASS, ha reunido a matrimonios que se casaron en 1976 y que hoy siguen caminando juntos. La cita ha dejado escenas cargadas de emoción, con miradas cómplices, manos entrelazadas y recuerdos que se mezclan con proyectos todavía por vivir.

La jornada arrancó en un encuentro organizado en torno a tres escenarios clave: la Catedral, el Ayuntamiento y el propio Hogar de Mayores, y contó con la participación de miembros del tejido asociativo y familiar de la ciudad.

Los matrimonios homenajeados son: Joaquín Pardina Mur y Antonia Legaz García; Mariano Olmos Marqués y Montserrat Sanagustín Cuello; Alberto Marina Alonso y Merche Encontra Gascón; Gerardo Viota Fajo y Laura Lorés Escartín; Antonio Nieto Berges y María Victoria López Gracia; Julián Castellor Morlans y Emérita Morant Correas; Mariano Bescós Laguarta y Adoración Latre Nerín; Pedro Núñez Barrionuevo y Pili Martínez Cañardo; José Sevillano Polo y Luisa Sánchez Pérez; José Antonio Martínez Gómez y Josefa Sánchez Plata; Martín Rueda Fernández y Pepi Vioque Filardi; Abel Lardiés Mairal y Pepita Fernández Delgado; Jesús Betrán Betrán y María Elena Cabrero Abadías; Ángel Domper Borbón y Rosario Bandrés Biniés; José María Cajal Alastrué y María Pilar Pérez Rasal; Antonio Borraz Fillola y Carmen Mingorance López; Antonio Muro Moliner y María José Beneyto Lanao; Esteban García Bartolomé y Rosa María Loriente Solana; Jesús Pablo Lasierra Barreu y Cecilia Ferrer Latre; y Rafa Mur Arnal y M. Ángeles Arroyos Bruned.

Bodas de Oro de 50 parejas
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Muchas de estas parejas, provenientes tanto de la ciudad como de otras provincias, llevan décadas vinculadas a Huesca. Algunas, como Pepi Vioque y Martín Rueda, cordobeses instalados en la capital oscense desde 1982, reconocían la mezcla de nervios y alegría que les producía volver a revivir su historia ante familiares y amigos.

Otras, como Pedro Núñez y María Pilar Martínez, afrontan este aniversario casi al día, a punto de cumplir la fecha exacta de su medio siglo de casados. En sus palabras se repetía una idea muy presente entre los asistentes: si ha habido problemas, se han ido superando con paciencia, diálogo y capacidad de perdonar.

Parejas homenajeadas por sus Bodas de Oro en Huesca

Una jornada de celebración para veinte matrimonios oscenses

El homenaje a las Bodas de Oro en Huesca ha tenido como protagonistas a veinte parejas socias del Hogar de Personas Mayores del Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS). Todas ellas cumplen 50 años de casadas a lo largo de este año, y han sido invitadas a participar en una jornada organizada en torno a tres escenarios clave: la Catedral, el Ayuntamiento y el propio Hogar de Mayores.

Los matrimonios homenajeados son: Joaquín Pardina Mur y Antonia Legaz García; Mariano Olmos Marqués y Montserrat Sanagustín Cuello; Alberto Marina Alonso y Merche Encontra Gascón; Gerardo Viota Fajo y Laura Lorés Escartín; Antonio Nieto Berges y María Victoria López Gracia; Julián Castellor Morlans y Emérita Morant Correas; Mariano Bescós Laguarta y Adoración Latre Nerín; Pedro Núñez Barrionuevo y Pili Martínez Cañardo; José Sevillano Polo y Luisa Sánchez Pérez; José Antonio Martínez Gómez y Josefa Sánchez Plata; Martín Rueda Fernández y Pepi Vioque Filardi; Abel Lardiés Mairal y Pepita Fernández Delgado; Jesús Betrán Betrán y María Elena Cabrero Abadías; Ángel Domper Borbón y Rosario Bandrés Biniés; José María Cajal Alastrué y María Pilar Pérez Rasal; Antonio Borraz Fillola y Carmen Mingorance López; Antonio Muro Moliner y María José Beneyto Lanao; Esteban García Bartolomé y Rosa María Loriente Solana; Jesús Pablo Lasierra Barreu y Cecilia Ferrer Latre; y Rafa Mur Arnal y M. Ángeles Arroyos Bruned.

Muchas de estas parejas, provenientes tanto de la ciudad como de otras provincias, llevan décadas vinculadas a Huesca. Algunas, como Pepi Vioque y Martín Rueda, cordobeses instalados en la capital oscense desde 1982, reconocían la mezcla de nervios y alegría que les producía volver a revivir su historia ante familiares y amigos.

Otras, como Pedro Núñez y María Pilar Martínez, afrontan este aniversario casi al día, a punto de cumplir la fecha exacta de su medio siglo de casados. En sus palabras se repetía una idea muy presente entre los asistentes: si ha habido problemas, se han ido superando con paciencia, diálogo y capacidad de perdonar.

Misa y celebración de Bodas de Oro en Huesca

Misa en la Catedral: volver al origen de la historia

La jornada arrancó en la Catedral de Huesca, un lugar cargado de significado para muchos de los matrimonios, ya que algunos contrajeron allí mismo matrimonio hace cinco décadas. En esta misa conmemorativa, oficiada por el vicario general de la Diócesis, José Alegre, las parejas renovaron sus promesas en un ambiente íntimo y emotivo.

Durante la homilía, el celebrante subrayó que estas parejas son “símbolo de que la permanencia en el amor es posible”, y les agradeció su contribución silenciosa a la sociedad a través del trabajo, de la crianza y cuidado de sus familias y de la creación de hogares estables. Un mensaje que conectó con la experiencia compartida de quienes han visto pasar cambios sociales profundos sin dejar de apoyarse mutuamente.

La ceremonia contó con la participación del Coro Voces de la Alegría del Hogar de Mayores del IASS, dirigido al órgano por Isabel Arilla. Su intervención musical dio un tono aún más cercano al acto, con canciones que muchos de los asistentes han escuchado durante buena parte de su vida adulta y que, en más de un caso, les acompañaron también en su boda.

En este contexto, la presidenta de la comisión de participación del Hogar, María José Nasarre, habló de la “cosecha espléndida” que suponen estas cinco décadas, recordando que hace 50 años todo era una esperanza y que hoy puede contemplarse lo que se ha construido a lo largo del tiempo: familias, amistades, proyectos comunes y un tejido social más sólido.

Terminada la misa, las parejas se tomaron fotografías de recuerdo a las puertas de la Catedral. Esas imágenes, con parejas sujetando las manos como el primer día y rodeadas de hijos y nietos, quedarán como testimonio de un aniversario que no se vive todos los días.

Acto institucional de Bodas de Oro en el Ayuntamiento de Huesca

Acto institucional en el Ayuntamiento de Huesca

Tras el paso por la Catedral, el homenaje se trasladó al Ayuntamiento de Huesca, donde tuvo lugar la recepción oficial a los matrimonios. La ceremonia se celebró en el Colegio Imperial de Santiago, dependiente del consistorio, en un ambiente solemne pero cercano, con la presencia de representantes institucionales y familiares, en una fórmula parecida a la gala de bodas de oro en Elda.

Durante este acto, el Ayuntamiento hizo entrega a cada pareja de una placa conmemorativa y un ramo de flores, símbolos del reconocimiento de la ciudad a su medio siglo de convivencia. El momento de la entrega, con aplausos continuos, risas contenidas y alguna lágrima de emoción, fue uno de los más esperados por los asistentes.

La recepción contó con la participación de la alcaldesa de Huesca, Lorena Orduna; el director provincial del Instituto Aragonés de Servicios Sociales, Carlos Oliván; la directora del Hogar de Personas Mayores, Maite Ayuda; la presidenta de la Comarca Hoya de Huesca, Mónica Soler; la presidenta de la comisión de participación del Hogar, María José Nasarre; y varios miembros de la corporación municipal, entre ellos los concejales Marta Escartín, Susana Oliván, José Miguel Veintemilla, Leopoldo Carranza, José María Romanza y Ramón Lasaosa.

En la misa previa, celebrada en la Catedral, también estuvo presente Celsa Rufas, vicepresidenta de la Diputación Provincial de Huesca, reforzando la dimensión institucional de un acto que pone en valor la experiencia de las personas mayores y su papel en la construcción de la comunidad.

Celebración social de Bodas de Oro en Huesca

Las palabras de las autoridades: ejemplo de vida y compromiso

Durante la recepción, la alcaldesa Lorena Orduna dirigió unas palabras a los matrimonios homenajeados, subrayando que las Bodas de Oro no son únicamente una fecha marcada en el calendario, sino la huella de “toda una vida construida día a día”. En su intervención, habló de los 50 años de compromiso, esfuerzo, cariño, paciencia y generosidad que hay detrás de cada pareja.

Orduna destacó que estas personas representan una generación que ha sabido levantar familias y barrios, y que ha contribuido a hacer de Huesca una ciudad más humana y cohesionada. Recordó que las urbes no se construyen solo con infraestructuras, sino también con valores, apoyos mutuos y redes vecinales que se tejen a lo largo del tiempo.

La alcaldesa agradeció su ejemplo diario, su capacidad de mantener viva la ilusión y el afecto con el paso de los años, y les animó a seguir caminando juntos “con la misma dignidad” que han mostrado durante estas cinco décadas. En sus palabras, estas historias de larga duración sirven como referencia para las generaciones más jóvenes, en una época en la que los vínculos suelen verse sometidos a grandes cambios.

Por su parte, el director provincial del IASS, Carlos Oliván, remarcó que estas parejas llevan medio siglo “construyendo familia, comunidad y sociedad”. Puso en valor el papel del Hogar de Personas Mayores como punto de encuentro, recordando que muchas personas acuden al centro por sus servicios, pero deciden quedarse por las relaciones que se crean allí, “por personas como vosotros”.

Oliván también aprovechó su intervención para pedir la colaboración de los matrimonios en la lucha contra la soledad no deseada, una realidad creciente entre los mayores en Europa y en España. Señaló que quienes han pasado por pérdidas y cambios vitales pueden ser un apoyo fundamental para otros usuarios del centro, ayudándoles a encontrar motivaciones y compañía en el día a día.

El Hogar de Mayores, eje de convivencia y proyectos de futuro

El papel del Hogar de Personas Mayores del IASS en Huesca ha sido mencionado repetidamente a lo largo de la jornada. Todos los matrimonios homenajeados son socios de este centro, que funciona como espacio de relación, actividad y apoyo social para la población mayor de la ciudad y su entorno.

En el acto, Oliván recordó que el Hogar es un recurso fundamental que empieza a quedarse pequeño ante el aumento de la demanda y el envejecimiento de la población. Por ello, desde el Instituto Aragonés de Servicios Sociales se está trabajando en la búsqueda de un segundo hogar para personas mayores en el centro de la ciudad, con el objetivo de descongestionar el actual y facilitar la incorporación de nuevos socios.

La presidenta de la Comarca Hoya de Huesca, Mónica Soler, y la directora del Hogar, Maite Ayuda, también resaltaron la importancia de contar con espacios donde los mayores puedan compartir tiempo, actividades y apoyo mutuo. Este tipo de recursos, muy presentes en España y cada vez más impulsados en distintos países europeos, se consideran clave para favorecer un envejecimiento activo y para reducir el aislamiento social.

La presidenta de la comisión de participación del Hogar, María José Nasarre, insistió en la idea de que el centro no solo ofrece servicios, sino sobre todo una red de relaciones basada en la confianza, el respeto y los afectos cotidianos. En este contexto, las parejas que celebran sus Bodas de Oro se convierten en una referencia viva de lo que supone cuidar los vínculos a lo largo del tiempo.

El homenaje de este año se enmarca dentro de una línea de reconocimiento a las generaciones mayores que se está extendiendo en diferentes ciudades españolas, donde actos similares ponen de relieve la aportación de quienes han sostenido, durante décadas, la estructura familiar y social.

Las claves de medio siglo juntos según las parejas homenajeadas

Más allá de los discursos institucionales, la jornada dejó espacio para escuchar la voz de los verdaderos protagonistas. Las parejas, entre anécdota y anécdota, resumieron los ingredientes que, según su experiencia, permiten llegar juntos a las Bodas de Oro sin perder el sentido del humor.

En casi todos los testimonios se repitieron algunas palabras: amor, respeto, paciencia y capacidad de perdonar. Muchos de ellos insistieron en que “no todo es de color de rosa” y en que los conflictos forman parte de la convivencia, pero que lo determinante es querer entenderse, ceder cuando toca y valorar lo que se tiene en común.

También se mencionó con frecuencia la importancia de disfrutar de los pequeños momentos y de no dar por sentado al otro. Para varias parejas, la clave ha sido compartir lo cotidiano: paseos, sobremesas, viajes sencillos, vida de barrio o actividades en el Hogar de Mayores. Esa suma de instantes, repetida durante años, acaba generando una complicidad difícil de explicar desde fuera.

Las parejas reconocieron que la vida trae épocas duras, con enfermedades, pérdidas o dificultades económicas, pero insistieron en que precisamente por eso es fundamental aprovechar los ratos buenos. Frases como “la vida a veces es amarga y hay que disfrutar de los momentos felices” se escucharon varias veces en el salón, reflejando una filosofía aprendida a base de experiencia.

En un contexto europeo en el que las formas de convivencia se diversifican y la duración media de los matrimonios ha bajado respecto a décadas pasadas, estas historias de larga trayectoria aportan una perspectiva distinta: muestran que la estabilidad también puede construirse a través de cambios, adaptaciones y nuevos equilibrios, siempre que exista un compromiso mutuo de cuidarse.

Comida, música y baile para cerrar la celebración

Después del acto institucional y de la tradicional fotografía de grupo con todas las parejas y autoridades, la jornada continuó en el Hogar de Mayores de Huesca con una comida de hermandad. Este encuentro, más distendido, permitió que los matrimonios compartieran mesa y conversación, rememorando vivencias de juventud y anécdotas de su vida en común.

Durante la sobremesa actuó el grupo Pulso Musical, que puso banda sonora a la tarde con canciones conocidas para gran parte de los asistentes. Muchos de ellos se animaron a salir a la pista y demostrar que, pese al paso de los años, siguen teniendo ganas de bailar juntos y de pasarlo bien.

Según contaban algunos matrimonios, volver a escuchar temas que sonaban cuando empezaron a salir o en los primeros años de casados fue casi como abrir un álbum de fotos sonoro. El baile se convirtió así en el broche perfecto de un día dedicado a repasar medio siglo de recuerdos compartidos.

El ambiente, marcado por la cercanía y la complicidad, recordó la importancia de ofrecer espacios donde las personas mayores puedan socializar y seguir creando memoria colectiva. No se trató solo de mirar hacia atrás, sino también de reforzar los lazos que mantienen con sus amigos, con el Hogar y con la ciudad.

Esta jornada dedicada a las Bodas de Oro en Huesca deja la imagen de veinte parejas que, con sus luces y sus sombras, han sabido sostener un proyecto común durante cinco décadas. Sus vivencias, su manera de entender el compromiso y la forma en que siguen acompañándose día a día ayudan a comprender cómo, más allá de las cifras, la longevidad de una relación se construye en los gestos cotidianos, en las renuncias compartidas y en la voluntad de seguir caminando de la mano, incluso cuando el calendario ya suma medio siglo.


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