Emotivo adiós para Cayetana de Alba

Cayetana de Alba

Cayetana Fitz-James Stuart y Silva, de 88 años, falleció en el palacio de las Dueñas el pasado 20 de noviembre, al no poder superar una grave arritmia cardíaca. La aristócrata con más títulos nobiliarios del mundo decidió morir en casa y rodeada de familiares y amigos consciente de que su final estaba próximo. Ella misma pidió ser trasladada a su casa, y como siempre, a pesar de la gravedad la duquesa de Alba cumplió su voluntad.

Cayetana de Alba si bien era madrileña de nacimiento se sentía sevillana de adopción, por ello la capilla ardiente se instaló en el salón de Colón de la casa consistorial. A lo largo de todo el día y la noche, miles de personas quisieron darle el último adiós a la aristócrata rebelde que no entendía de formalismos pero que fue una figura destacada en la vida social de nuestro país.


Los seis hijos de Cayetana visiblemente emocionados y consternados velaron el cuerpo de su madre en compañía de Alfonso Díez, el tercer marido de la duquesa con quien se casó hace tres años pese a la oposición de sus hijos. “No sé si supiste entender lo que te quise, te quiero y te querré”, decía una de las coronas que destacaba entre todas las demás.

El viernes se celebró el funeral en el altar del Jubileo de la catedral y fue presidido por el cardenal Carlos Amigo Vallejo quien definió a la fallecida como “noble por herencia y noble, muy noble, de corazón. Noble en el servicio a los más necesitados”. Más de 3.000 personas quisieron darle el último adiós a la duquesa entre familiares, amigos y allegados.

El viudo de Cayetana Fitz-James Stuart, y los seis hijos de la duquesa han permanecido situados en la primera fila de sillas a la izquierda del altar, junto a Cristina de Borbón Dos Sicilias y su marido, Pedro López de Quesada. La infanta Elena ocupó un lugar destacado en la ceremonia en representación del rey Felipe VI.

Tras la ceremonia religiosa los restos de Cayetana de Alba fueron trasladados al cementerio de San Fernando, donde fueron incinerados y después parte de sus cenizas se trasladarán a la iglesia del Cristo de los Gitanos, de Sevilla como fue el deseo de la duquesa. “Aquí yace Cayetana, que vivió como sentía”, dice su epitafio.


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Rosa Sánchez

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