
Después de quince años de relación, la actriz zaragozana Elena Rivera y el ejecutivo de Atresmedia David Redondo ya son marido y mujer. La boda, celebrada el pasado sÔbado en Madrid, reunió a familiares y amigos en una jornada cargada de emoción, elegancia y detalles muy personales. La pareja, conocida por su discreción, optó por una ceremonia religiosa en pleno centro de la capital, seguida de un banquete que dio mucho que hablar.
La actriz, que saltó a la fama interpretando a Karina en āCuĆ©ntame cómo pasóā, compartió en sus redes un escueto mensaje horas antes del enlace: Ā«Today is the dayĀ», acompaƱado de una foto con Madrid de fondo. La noticia del matrimonio se habĆa confirmado meses atrĆ”s, cuando Sonsoles Ćnega le preguntó en directo en āY ahora Sonsolesā y ella, visiblemente sorprendida, respondió: Ā«Ay, madre mĆa. Bueno, sĆ. Me he quedado planchada como esta alfombraĀ».
Una ceremonia llena de emoción
El escenario elegido fue la iglesia de Nuestra SeƱora de las Angustias, muy cerca de la estación de Atocha, en el barrio de Palos de la Frontera. Elena llegó del brazo de su padre, Miguel Rivera, luciendo un vestido blanco con escote palabra de honor, cuerpo ceƱido y falda con pliegues. El look se completó con un moƱo bajo y un larguĆsimo velo de tul. Por su parte, David Redondo, subdirector de Comunicación y Relaciones PĆŗblicas de Atresmedia, apostó por un esmoquin negro con camisa blanca y pajarita de satĆ©n. A la salida del templo, los novios se besaron bajo una lluvia de confeti y arroz, mientras los invitados aplaudĆan y grababan el momento con sus móviles.
Entre los asistentes no faltaron compañeros de profesión de la actriz, como Aitana SÔnchez-Gijón, Ricardo Gómez, Pablo Rivero, Fran Perea, Frank Blanco, el chef Alberto Chicote y el presentador Roberto Brasero. Todos ellos arroparon a una pareja que siempre ha mantenido su vida privada alejada de los focos.
Un banquete de altura
La celebración continuó en el hotel Mandarin Oriental Ritz, donde los invitados disfrutaron de un menĆŗ cuidado hasta el Ćŗltimo detalle. SegĆŗn ha trascendido, la carta, sellada con lacre blanco y encabezada por el lema Ā«Porque cuente ā D&EĀ» (por las iniciales de los novios), comenzó con una lubina asada con noodles de calabacĆn y zanahoria y vinagreta bilbaĆna. De segundo, un salteado de solomillo al Perigord con champiƱones y tirabeques sobre crema de patata. Antes del postre se sirvió un sorbete de mojito, y el broche dulce fue un cremoso de mascarpone con salsa de cafĆ© de Colombia. Todo ello maridado con un vino blanco Terras Gauda (D.O. RĆas Baixas) y un tinto MarquĆ©s de Riscal Reserva (D.O. Rioja).
Uno de los momentos mĆ”s comentados de la noche llegó cuando Elena Rivera tomó el micrófono y cantó āMe quedo contigoā y āTĆŗ serĆ”s mi babyā, dedicadas a su marido. La actriz, que ya demostró su talento musical de niƱa en el concurso āMenudas estrellasā, emocionó a todos los presentes. La fiesta continuó con baile, maracas y un paƱuelo de cuadros rojos y negros que el novio lució como guiƱo a las raĆces aragonesas de su esposa.
La boda llega en un momento dulce para la actriz, que triunfa con su papel en la serie āPerdiendo el juicioā y ha demostrado una versatilidad que la mantiene entre los rostros mĆ”s queridos de la televisión. David Redondo, por su parte, ha forjado una sólida carrera en el sector audiovisual, con experiencia en medios como la Cadena SER y Los40. La pareja ha demostrado que la discreción y el cariƱo mutuo son la clave de una relación que ha superado la prueba del tiempo, y que su enlace no fue mĆ”s que la celebración de un amor que ya era sólido.



