El reverso de los azulejos como motivo decorativo

Los materiales cerámicos y porcelánicos, las baldosas de cemento o los azulejos hidraúlicos han recuperado su esplendor a nivel de interiorismo en los últimos años, siendo reinvindicados por sus numerosas virtudes, entre ellas su capacidad de adaptación a todo tipo de paramentos o superficies y su maleabilidad desde un punto de vista estético. En relación a ello hay que destacar una tendencia decorativa verdaderamente estimulante y que va captando adeptos con facilidad: Utilizar la parte inferior del azulejado (denominada como “costilla”) como motivo decorativo a la vista, convirtiendo así la cruz en su cara.

Lo que habitualmente utilizamos como soporte para adherir un azulejo a la superficie correspondiente gracias a sus bordes en relieve o su diseño entramado, se convierte ahora en un revestimiento a tener en cuenta por su aspecto rústico, naturalista y anticonvencional. Además resulta agradable al tacto por su porosidad y muestra una gama cromática en tonos tierra y grises facilmente aplicable a cualquier ambiente de espíritu clásico o vanguardista.

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A este “boom” contribuye la propia fiebre de recuperar antiguas piezas cerámicas e hidraúlicas de edificios con solera reformados: En muchos casos se comercializan partidas enteras a través de internet y en otros menos afortunados se recogen sin permiso en contenedores de obra o puntos limpios. Si el lado superior se encuentra demasiado dañado por el paso del tiempo, la mejor manera de reutilizar esos azulejos es girarlos y realizar con ellos composiciones singulares en juegos geométricos.

La idea ha obtenido un éxito rotundo en el Café Pavé de Milán: Su nombre hace honor al revestimiento que cubre por completo la barra del local imprimiéndole carácter. No fue sencillo encontrar azulejos con el mismo grosor y diseños geométricos regulares, pero a la vista está que el esfuerzo ha merecido la pena y se entiende su repercusión a nivel internacional. Incluso se tuvo mucho cuidado en seleccionar piezas que indicaran el nombre del fabricante en el centro para una mayor homogeneidad, transformando un paramento meramente funcional en casi una obra de arte.

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Sin embargo, no hay que dejarse llevar por lo bien que queda sin pensar antes en las necesidades constructivas u otros aspectos prácticos. El lado “bueno” del azulejo suele venir esmaltado o es liso, por lo que habrá que prepararlo para que se adhiera bien a la superficie: Tendremos que recurrir a pegamentos especiales para cerámica o bien realizar incisiones para que su acabado sea rugoso y así el mortero o cemento se fije convenientemente. Al utilizar la costilla como parte vista debemos utilizar algún tipo de barníz tapaporos que garantice un acabado anti-humedad, puesto que normalmente es un material bastante poroso por defecto.

Azulejos del reves pintados

Un ejemplo interesante se puede apreciar en los baños de Citizens Park, en Kingsland. El diseñador quiso crear un efecto “chevron” rememorando la antigua función de dicho espacio (una tienda de motos) eligiendo unos azulejos baratos cuya parte inferior se asemejaba a un patrón neumático. Para evitar la porosidad de las costillas a la vista aplicó pintura brillante de color asfalto potenciando así la sensación que pretendía, y de paso conseguía que la pared del aseo no cogiera humedades con el tiempo.

Percheros y marcos con azulejos del revés

Una alternativa de andar por casa puede ser la de recuperar algún azulejo heredado o los restos sobrantes que solemos tener guardados en el trastero, y darles la vuelta para elaborar cabeceros, percheros de pared o marcos de fotos personalizados. La parte positiva es que cualquier baldosa standard admite el paso de un taladro y será fácil de colgar a modo de cuadro o cenefa.

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Y cómo planteábamos cuando hablábamos en un artículo anterior sobre estantes de cocina, también existe la opción de crear un efecto “trampantojo” en el recibidor o el salón, gracias a varios modelos de papeles de pared de la empresa Merci, cuyos dibujos simulan ser un techo de escayola antiguo en ruinas, o un montón de costillas de baldosas urbanas recuperadas. Hay que admitir que dan el pego y llaman la atención incluso en mayor medida que los ejemplos reales que hemos visto más arriba.

Imágenes – Brit + Co, Not on the high street, White oak attic


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