
Parece que las cifras de salud en nuestro país nos han dado un pequeño aviso en el último año. Según los datos que ha puesto sobre la mesa el Instituto Nacional de Estadística, los fallecimientos en España han experimentado un ligero repunte al alza, alcanzando un total de 441.270 decesos. Aunque los tumores y los problemas del corazón siguen estando a la cabeza de la lista, lo que realmente ha llamado la atención de los expertos es cómo han ganado terreno los problemas de pulmón y otras vías aéreas.
No es moco de pavo que estemos hablando de un incremento del 9% en los decesos provocados por enfermedades del sistema respiratorio. Este grupo de patologías ya representa más del 12% del total de las muertes en el territorio nacional, consolidándose como la tercera causa de mortalidad. Lo cierto es que, si echamos un vistazo a los números generales, este ascenso es bastante más pronunciado que el crecimiento global de la mortalidad, lo que sugiere que algo está cambiando en nuestro entorno sanitario.
El impacto desigual por sexos y patologías específicas
Si entramos en el detalle de quiénes se ven más afectados, la cosa se pone interesante. Aunque en números brutos mueren más hombres por estas causas, resulta que el crecimiento ha sido más intenso en las mujeres. Mientras que en ellos el aumento se quedó cerca del 8%, en la población femenina la subida ha superado el 10%. Esto nos da una pista sobre cómo las patologías respiratorias están empezando a golpear con más fuerza a un grupo que, tradicionalmente, parecía tener un perfil distinto en este tipo de informes.
Dentro de este gran saco de enfermedades, hay un nombre propio que destaca por encima de los demás: la neumonía. Esta afección ha visto cómo su tasa de mortalidad subía un 8,5%, convirtiéndose en uno de los mayores quebraderos de cabeza para los servicios de salud, especialmente ante la necesidad de reforzar la vacunación contra el neumococo. Junto a ella, otros procesos crónicos de las vías bajas también han empujado las cifras hacia arriba, contrastando con la bajada que han tenido otras enfermedades más comunes como la diabetes o ciertos problemas cerebrovasculares.
Vaya por delante que, a pesar de este aumento en lo respiratorio, el cáncer y las afecciones del sistema circulatorio (como los infartos) siguen siendo los principales motivos de defunción. Sin embargo, la brecha se está estrechando poco a poco. De hecho, por segundo año consecutivo, los tumores han superado a los problemas de corazón en la tasa de mortalidad por cada 100.000 habitantes, lo que confirma una tendencia que se venía venir desde hace tiempo en los despachos de salud pública.
La geografía de la mortalidad: del norte al sur
No en todas partes se respira igual, y los datos lo dejan bien claro. Si miramos el mapa, Galicia se lleva la peor parte en cuanto a la tasa de fallecidos por problemas respiratorios, registrando más de 163 muertes por cada 100.000 vecinos, donde incluso se ha visto una afluencia masiva al ensayo de la vacuna del virus sincitial. Le siguen de cerca Castilla y León y Cantabria, lo que parece indicar que el clima o la estructura de edad en el norte peninsular influyen de manera directa en cómo nos afectan estas patologías cuando llega el frío o las temporadas de virus.
Pero ojo, que si hablamos de dónde han subido más las cifras de un año para otro, tenemos que mirar hacia otros puntos. El País Vasco y la Región de Murcia han pegado un salto importante, con incrementos que en el caso vasco rozan el 26% y en Murcia superan el 18%. Incluso en las Islas Canarias, donde el clima suele ser más benévolo, se ha notado un repunte del 17,7% en estas causas de muerte, lo que demuestra que el fenómeno no entiende de fronteras autonómicas ni de temperaturas amables.
Por el contrario, hay comunidades que han conseguido capear el temporal un poco mejor. En Aragón, Asturias y La Rioja, las muertes por estos motivos han bajado ligeramente, rompiendo la tónica general del país. Es un dato curioso que nos obliga a preguntarnos si las campañas de prevención o las condiciones específicas de esas zonas han servido de escudo frente a la tendencia nacional que ha marcado el Instituto Nacional de Estadística.

Un vistazo a las causas externas y accidentes
Aparte de lo que ocurre dentro del cuerpo, las causas externas también han dado que hablar. Las caídas accidentales siguen siendo, por tercer año, el motivo principal de muerte no natural, por delante incluso de los ahogamientos o los suicidios. Es un dato que suele pasar desapercibido, pero que tiene un impacto brutal en las estadísticas de mortalidad, especialmente entre la gente mayor y su salud, donde un traspié puede complicarse de forma fatal en cuestión de días.
Por suerte, no todas las noticias son malas en este apartado. Los accidentes de tráfico y los suicidios han mostrado una pequeña tendencia a la baja, lo cual es un respiro en medio de un informe que, por lo general, tira hacia arriba. Aun así, la mortalidad por causas externas ha subido casi un 4% en global, recordándonos que los riesgos del día a día, más allá de los virus y las bacterias, siguen estando muy presentes en nuestra sociedad actual.
Esta radiografía de la salud nacional deja claro que, aunque vivimos en un entorno cada vez más controlado, los problemas del sistema respiratorio han decidido pedir paso. El aumento generalizado de la mortalidad, especialmente marcado por la neumonía y el fuerte repunte en regiones como el País Vasco o Murcia, dibuja un escenario donde el cuidado de nuestros pulmones se vuelve prioritario. Con los tumores consolidándose como la primera causa de muerte y las enfermedades respiratorias ganando terreno, el balance del año nos deja una fotografía compleja en la que la prevención y el control de las infecciones pulmonares parecen ser las piezas clave para el futuro.





