
Después de seis años viviendo en California, los duques de Sussex han vuelto a Reino Unido con la intención de quedarse durante una larga temporada. La pareja se ha instalado en los Cotswolds, esa zona rural al oeste de Londres que tanto les gusta, y desde allà intentarán dar una nueva normalidad a sus hijos.
El regreso coincide con el inicio del curso escolar, y lo más esperado es saber a qué colegio irán Archie y Lilibet. Aunque el nombre del centro no ha trascendido por motivos de seguridad, ya se sabe que los pequeños empezarán en un centro británico este septiembre. Mientras tanto, un colegio de Oxfordshire ha tenido que salir a desmentir que hubieran solicitado plaza.
Un colegio de Oxfordshire desmiente los rumores
Según ha avanzado HELLO!, la dirección de un conocido centro privado de la campiña inglesa envió una carta a los padres para aclarar que, a pesar de los ‘chismes’, ninguna solicitud de los Sussex habÃa llegado a su despacho antes del 1 de septiembre. El colegio, eso sÃ, no descarta recibirla más adelante y asegura que su equipo de admisiones está ‘siempre vigilante’.
La experta en educación Grace Moody-Stuart, de Good Schools Guide, cree que lo más probable es que Archie y Lilibet vayan al mismo colegio, ya que asà serÃa más fácil adaptarse al cambio. ‘Es un choque cultural enorme mudarse desde Estados Unidos’, afirma. Añade que si los duques optan por un centro mixto a las afueras de Londres, ‘será un ambiente mucho más libre y con menos presión que el que vivió Harry’.
Tensiones con la familia real
La vuelta de los Sussex no ha traÃdo, al menos de momento, una reconciliación con el resto de los Windsor. Personas cercanas al duque aseguran que Harry sigue enfadado con algunos miembros de la familia y que espera que la Corona pida disculpas a Meghan por el trato recibido. Según ‘The Mail on Sunday’, su entorno esperaba encontrarse con un hombre más conciliador, pero la realidad es que mantiene la ‘mentalidad Oprah’.
El distanciamiento con su hermano Guillermo es más que evidente. No se hablan desde hace años y el heredero no ha hecho ningún gesto para acercarse. El acuerdo de Sandringham, que impide a los Sussex ser reyes a tiempo parcial, sigue en pie, y tanto Carlos III como Guillermo lo consideran innegociable.
La seguridad, un asunto sin resolver
Otra de las piedras en el camino del regreso es la protección policial. Al dejar de ser miembros de la familia real en activo, los duques perdieron el derecho a escolta financiada con fondos públicos. El gobierno británico insiste en que su seguridad es un asunto privado y no hay planes para asignarles escolta armada. La pareja viaja con su propio equipo de seguridad privada, como se vio en su llegada a Birmingham.
Harry ha manifestado en numerosas ocasiones que sin protección pública no puede sentirse seguro, pero las autoridades evalúan cada visita. Mientras tanto, la familia se ha instalado en una propiedad privada y ha llevado consigo a sus mascotas, dejando atrás su mansión en Montecito.
La elección de los Cotswolds no es casualidad. Allà alquilaron una casa en 2018 y siempre la recordaron como una etapa feliz. Ahora, con sus hijos, buscan una infancia tranquila, lejos de los focos. Eso sÃ, la presencia de la familia no ha pasado desapercibida para los vecinos, que ya los han visto pasear por los pueblos de la zona.
Un acercamiento con el rey Carlos
El encuentro que mantuvieron en julio en Highgrove, la residencia del monarca, parece haber abierto una puerta. Carlos III quiere tener a su hijo cerca y, según fuentes, está encantado de poder ver crecer a sus nietos. El rey continúa su tratamiento contra el cáncer, y esta proximidad podrÃa ser beneficiosa para ambos.
Además, se especula con que Meghan podrÃa volver a la actuación, incluso se ha mencionado una posible participación en la serie ‘The Gentlemen’ de Guy Ritchie, aunque no hay nada confirmado. Harry, por su parte, trabaja en la organización de los Invictus Games de 2027, que se celebrarán en Birmingham, y espera que su padre los inaugure como jefe de las Fuerzas Armadas.
A medida que pasan las semanas, el regreso se va convirtiendo en una realidad tangible. Sus hijos ya están escolarizados, su residencia en los Cotswolds se ha convertido en el hogar y, poco a poco, intentan retomar una relación con la monarquÃa que sigue siendo frágil. La pregunta es si esta vez será posible una verdadera reconciliación o si los resentimientos volverán a imponerse. Solo el tiempo lo dirá.






