El problema de las macrogranjas

Macrogranjas o granjas intensivas

Últimamente se han puesto sobre la mesa debates muy importantes que han sido opacados por un enfrentamiento político. El último el de las macrogranjas, estrechamente relacionado con el modelo de alimentación de la mayoría de países desarrollados. Pero, ¿cuál es el problema real de este modelo de producción?

En Bezzia queremos ayudaros a entender por qué se esta hablando de las macrogranjas, cuáles son los problema medioambientales y sociales asociados a estas y qué alternativas a estas existen. Porque es un hecho incuestionable que la producción de alimentos de origen animal en macrogranjas está teniendo efectos nefastos para el medio ambiente

El modelo de alimentación

El consumo creciente de proteína animal en los países desarrollados y, de forma mas general, el modelo de alimentación que prima en estos ha propiciado la producción intensiva. Se ha impuesto así el producir mucho, el producir rápido y al menor coste.

Macrogranjas de porcino

Un modelo de producción que en el sector de la ganadería ha hecho que proliferen las granjas intensivas o macrogranjas. Grandes instalaciones altamente tecnificadas donde se hacinan animales con el objetivo de conseguir la máxima producción de carne en el mínimo tiempo posible. Generalmente, sin ninguna atención sobre la calidad de la carne producida ni sobre los impactos ambientales, sociales o sanitarios de esta forma de producción.

Derivado de esta demanda de carne, crece también la superficie necesaria para producir los 1.000 millones de toneladas de trigo, cebada, avena, centeno, maíz, sorgo y mijo consumidos anualmente en el mundo en alimentar al ganado. Hoy en día un 30% de la superficie terrestre es empleada para la ganadería que produce, a su vez, un 14,5% de los gases de efecto invernadero de las actividades humanas a escala mundial. Pero no es este el único impacto de la ganadería en el medio ambiente como tendremos tiempo de ver a continuación.

El problema de las macrogranjas

En los últimos años han proliferado los proyectos de ganadería intensiva en Europa en general y en nuestro país muy en particular. Por eso es necesario el debate, así como ahondar en el impacto ambiental, social o sanitario de esta forma de producción.

Bienestar animal y pérdida de razas autóctonas

Los animales se encuentran en estas granjas encerrados y hacinados, lo que provoca un gran estrés y graves riesgos por la proliferación epidémica de enfermedades. Una situación que obliga a la medicación sistemática preventiva de los animales dentro de las instalaciones a través de los llamados piensos medicamentosos.

Las razas utilizadas, además, no se seleccionan en estas macrogranjas por su capacidad de adaptación a las condiciones climáticas y ambientales de los lugares donde se crían, sino por su capacidad para crecer mas rápidamente. Por lo que un modelo así, podría provocar en el futuro, la desaparición de determinadas razas autóctonas.

Cerdos hacinados

Emisiones

La cría de ganado esta relacionada con la emisión de gases invernadero. De hecho, como ya hemos citado anteriormente, la ganadería produce alrededor de un 14,5% de los gases de efecto invernadero de las actividades humanas a escala mundial.

La producción ganadera representa la mayor parte de los contaminantes del aire generados por el sector agrario. Específicamente, el amoníaco, partículas y compuestos orgánicos volátiles no metánicos. Actualmente  la alta concentración de ganado hace imposible a nuestro país cumplir con la normativa europea sobre los límites de las emisiones de amoniaco. ¿Conocías este dato?

Uso y contaminación del agua

La hulla medioambiental de la ganadería intensiva también afecta a la explotación de recursos finitos como el agua. Agua que se devuelve al medio ambiente en forma de purines. Nombre este con el que se conoce a los desechos orgánicos formados por aguas residuales, excrementos, restos vegetales y de comida.

El incorrecto manejo de los desechos provoca la contaminación de los acuíferos y ríos con nitratos, siendo responsables del 80% del nitrógeno que infecta las masas de agua. Tal es su efecto que, la superficie afectada por la contaminación por nitratos alcanza ya casi a una cuarta parte del país.

Contaminación de agua y suelos

Contaminación de suelos

La alta concentración de purines afecta también a a la calidad de los suelos. Además, la ganadería provoca la asfaltización y sellado de tierras fértiles y, por tanto, la deforestacion.

Abandono del campo

El 74% de los municipios que acogen macrogranjas pierden población. Los malos olores producidos por los purines, la contaminación de los acuíferos de la zona y la proliferación de moscas no solo hacen difícil vivir en los alrededores sino que además suponen desaparición del turismo de naturaleza con las consiguientes pérdidas de empleo.

Las macrogranjas tampoco producen empleo. Su alta tecnificación hace que este tipo de instalaciones generen muy pocos puestos de empleo, del orden de un trabajador a jornada completa por cada 5000 cerdos.

macrogranjas de vacas

Además, la llegada al mercado de grandes cantidades de carne a bajo precio, unido a canales de distribución que dejan la mayor parte del beneficio en manos de los intermediarios y muy poco en mano del ganadero/a, han empujado a las pequeñas explotaciones a la quiebra.

Alternativas

Según datos del Ministerio de Agricultura, España avanza hacia un modelo de producción masiva de ganado vacuno y porcino. El número total de granjas disminuye, sin embargo, el de las macrogranjas crece en el paisaje rural español. El país es ya el primer productor de carne porcina de Europa, produciendo alrededor de tres veces mas de carne de la que consume.

Consumo de carne

La alternativa a este modelo que se impone ha de incluir por un lado la reducción del consumo per cápita de carne (tal como se aconseja en la pirámide alimentaria) y por otro, la apuesta por sistemas ganaderos extensivos. Y ambos deben potenciarse desde las instituciones para garantizar una mayor sostenibilidad ambiental, económica y social.

La ganadería extensiva es eficiente cuando se aprovechan superficies pastables para que los rebaños sean prácticamente autosuficientes, no dependiendo su alimentación de piensos importados y de un elevado consumo de combustibles fósiles. Además, en estas condiciones los animales facilita el desbroce de lindes, caminos y fincas, ayudan a la limpieza de montes y al control de incendios, regulan calidad de los suelos y ayuda a potenciar la biodiversidad, asegurando la permanencia de la población en el medio rural.

 


El contenido del artículo se adhiere a nuestros principios de ética editorial. Para notificar un error pincha aquí.

Sé el primero en comentar

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

*

  1. Responsable de los datos: Miguel Ángel Gatón
  2. Finalidad de los datos: Controlar el SPAM, gestión de comentarios.
  3. Legitimación: Tu consentimiento
  4. Comunicación de los datos: No se comunicarán los datos a terceros salvo por obligación legal.
  5. Almacenamiento de los datos: Base de datos alojada en Occentus Networks (UE)
  6. Derechos: En cualquier momento puedes limitar, recuperar y borrar tu información.