El primer día de colegio en un niño

Como todas sabéis el primer día de colegio ya está a la vuelta de la esquina. Este día es muy importante para los pequeños puesto que marca un objetivo en sus vidas como aprender a leer y escribir, sin embargo, también resulta una situación nueva que los puede asustar. Es por eso que en la puerta de entrada del colegio se produzcan situaciones de llantos, pataletas, jalones, hasta incluso situaciones violentas con las personas que los dejan y los recogen. Así, os damos algunos consejos para sobrevivir el primer día de colegio y los niños lo encuentren como algo satisfactorio. La entrada a la escuela o jardín de infancia es un periodo de transición para los pequeños puesto que están acostumbrados a estar en casa con sus progenitores y hermanos, y pasan a encontrarse en un lugar nuevo lleno de extraños. Por esta razón, hay que establecer una serie de pautas antes de comenzar el colegio para que el cambio no sea demasiado brusco. Antes de ir al colegio, los pequeños deben de ir bien desayunados para potenciar así sus energías durante todo el día. Además, deben de llevar un pequeño almuerzo alternativo para la hora del recreo, para que no haya tanto tiempo de ayunas entre el colegio y el almuerzo. Por otro lado, se debe preparar con antelación la ropa o uniforme que se vaya a poner, así como revisar el material que utilizará. Este momento es clave que los niños lo hagan para afianzar aún más la satisfacción hacia su primer día de colegio, facilitando que no se pierda demasiado tiempo en casa y no llegar tarde.

La entrada al cole

Cada niño tiene su propio temperamento por lo que la entrada al colegio la enfrentarán más o menos bien dependiendo de la experiencia previa. Es decir, los niños que han asistido anteriormente al jardín de infancia o están acostumbrados a diferentes ambientes sociales lo tomarán mucho mejor. En este primer día de colegio hay que estar tranquilos y demostrar empatía con los pequeños, dándoles palabras de aliento y siempre explicándoles qué es lo que hará en ese lugar nuevo. Si en su clase existe un amigo que también ve fuera del centro también es práctico nombrarlo, para que así no se sienta sólo, pero nunca compararlo con otro niño. Si el pequeño llora desesperadamente nunca hay que utilizar insultos, amenazas o introducirlos con fuerza a la clase y dejarlos solos. Hay que consolarlos un momento, dándole tranquilidad y serenidad con una actitud firme. En este momento el crío se siente inseguro, y vive un remolino de emociones donde experimenta una sensación de abandono por sus padres. De esta manera, hay que explicarles todo el proceso desde días anteriores con palabras claras y sencillas, y responder siempre a sus preguntas con toda sinceridad. Así, el sentimiento de soledad y rechazo no hará cabida en ellos al dejarlos en el colegio.

¿Cómo recibirlos a la puerta del cole?

Una vez que se ha pasado el mal trago de la entrada al colegio, viene la satisfacción de ver sus caras sonrientes al recogerlo. Este es un momento clave para mostrar un interés óptimo en lo que ha hecho durante su primer día de colegio, reforzándolos positivamente para que así vean que el colegio es algo bueno para ellos. En los días posteriores se debe fomentar este entusiasmo a la salida del colegio para ver reconfortada la llegada al mismo. Es muy frecuente que los niños queden fascinados o estén tranquilos el primer día, pero al siguiente no quieran ir. Esto dependerá de cada temperamento del niño, por lo que una buena y correcta adaptación creará un hábito positivo en este proceso. Por otro lado, antes de ir a recoger los niños al colegio, los padres no deben de realizar ninguna actividad o plan alternativo. Los niños se cansan mucho en el colegio, por lo que se debe ir a casa a tomar una buena merienda para recargar las pilas para el día siguiente. Además, hay que tener en cuenta que hay que establecer una rutina diaria en cuanto a deberes, horas de estudio, higiene y descanso.

Al llegar a casa

Cuando se llega a casa con los niños es recomendable tener la merienda preparada para que así no se desesperen demasiado y se entretengan a jugar con la consola u otros juguetes. Esta merienda debe de ser saludable evitando la bollería industrial, para evitar problemas de obesidad infantil. La mejor merienda es un buen bocadillo como los de siempre relleno de queso de untar, jamón serrano con aceite y tomate, jamón york y queso o, en determinadas ocasiones, chocolate. Además, no puede faltar nunca un gran vaso de leche o zumo de frutas natural. Otra alternativa que podéis administrar es la fruta fresca cortada en dados para facilitar su ingesta, quesos en porciones combinándolo con una pequeña cantidad de frutos secos. Todo lo que les guste pero de manera sana y equilibrado. Al estar merendando pueden ver mientras los dibujos, dejando un descanso de media hora o tres cuartos de hora para seguir viéndolos o jugar. Pero luego, deberán recoger su merienda y hacer sus deberes, y en el caso de que no tuvieran repasar lo que han dado ese día y leer un poco, para así crear un hábito de estudio cuando llegan a casa de al menos 1 hora. Esto debe producirse a la misma hora para que se adquiera de manera automática cuando sean algo más mayores. La hora del baño (20.00) y la cena (21.00) también debe de ser realizada a la misma hora todos los días, para así favorecer un descanso mínimo de 8 horas para que al día siguiente no les cueste tanto levantarse.


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Consejos mamás

Ale Jimenez

Me llamo Ale y soy Educadora Infantil. Colaboro en algunos blogs de AB relacionados con mis dos grandes pasiones, la cocina y los niños. No soy... Ver perfil ›

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