El lenguaje de la seducción

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Comprender y dominar el lenguaje de la seducción no requiere excesivos secretos. Nuestro rostro, el cuerpo y cada uno de sus movimientos encierran por sí mismos todo un compendio de significados. Saber qué elementos tienen más peso en la comunicación no verbal será sin duda un buen aliado a la hora de seducir a nuestras posibles parejas, ahí donde cada mirada tiene en ocasiones muchos más significados que una palabra.

Pero, ¿cómo entenderlos? ¿Cómo lograr seducir a una persona a través de nuestros gestos o movimientos? Muchos estudios nos explican, por ejemplo, que la comunicación no verbal tiene un impacto en la seducción de casi un 60%, e interesante es saber también que a la hora de hablar es muy importante el tono con el que nos dirijamos a la persona que nos atrae: la modulación de la voz, la cadencia, la cercanía… es también un modo excelente en el que mostrar complicidad, y en esencia, seducir.

Seducir con la comunicación no verbal

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Los estudios existentes al respecto de la comunicación no verbal nos dicen que es precisamente el aspecto que menos dominamos, y que más escapa a nuestro control. Nuestros gestos y movimientos están a menudo guiados por el complejo mundo de las emociones donde, normalmente, no somos conscientes de lo que expresamos a través de las manos o nuestras cejas, o ese movimiento nervioso de las manos. El nerviosismo, la inseguridad y el azoramiento son ejemplos que podemos transmitir sin desearlo a través de nuestros gestos.

A la hora de seducir a esa persona que nos atrae es habitual que nos sintamos atrapado/as por un cúmulo de nervios e inseguridades, y son precisamente todas estas emociones las que suelen traernos algunos problemas a la hora de controlar las reacciones de nuestro propio cuerpo. Titubeamos, temblamos, nos enrojecemos… Lo primero será sin duda estar tranquilas y pensar que debemos ser nosotras mismas en todo momento, sin mostrar artificios. Pero veamos las claves más detenidamente.

  • Los primeros diez minutos: Muchos estudios nos demuestran que los primeros diez minutos son esenciales cuando conocemos a alguien. Un corto espacio de tiempo en el que valoramos si deseamos conocer a fondo a esa otra persona. Es ese instante en que analizamos su imagen, sus gestos, su actitud, su modo de hablar; un instante de tiempo en que obviamente también nosotros/as vamos a ser valoradas. Es imprescindible que mostremos naturalidad y sinceridad en todo momento, la atracción surgirá por sí sola si nos mostramos tal y como somos normalmente.
  • Juego de miradas y sonrisas: Tienen un peso fundamental en el lenguaje de seducción. En este caso, son casi siempre los hombres quienes dirigen la mirada con más seguridad y durante más tiempo hacia las mujeres. Nosotras, por nuestra parte, solemos ejercer un juego de “atención-evitación”, es decir, devolvemos las miradas si la persona nos atrae pero no la mantenemos durante tanto tiempo con el objetivo de mantener el “interés”. Es sin duda un mecanismo adecuado con el que desplegar la seducción. La sonrisa, por su parte, es también una pieza indispensable en el lenguaje de la seducción. Debe ser sincera, discreta y respetuosa, y si la acompañamos con una ligera inclinación de la cabeza mostraremos dulzura y apertura hacia la otra persona.

Seducir con la comunicación verbal

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Ya sabemos que la comunicación no verbal tiene una importancia esencial en el lenguaje de la seducción. Lo que mostramos y transmitimos a través de nuestros gestos y movimientos es básico, pero igual de importante es lo qué expresamos a la hora de conquistar a esa persona por la que nos sentimos atraídos. Veamos qué aspectos suelen ser los más relevantes:

  • Sentido del humor: Si sabemos reír con naturalidad y demostramos un buen sentido del humor, conectaremos con mayor facilidad con las personas. La alegría es una excelente arma de seducción, cautiva y hace que los primeros momentos sean más fáciles favoreciendo así el acercamiento. Además hemos de recordar que la risa eleva nuestros niveles de serotonina, consiguiendo que el cerebro produzca pensamientos y emociones positivas. Sonreír no cuesta nada y nos hace conseguir muchas cosas. Es una excelente arma de seducción.
  • Mostrar naturalidad: Seducir no significa meternos dentro de un personaje para mostrar algo que no somos. A largo plazo acabaremos encontrando problemas si nos empeñamos en seguir esta línea. No debemos actuar con artificialidad. El primer paso para seducir a una persona es sin lugar a dudas querernos a nosotras mismas, manteniendo siempre nuestra autoestima y nuestro autoconcepto bien protegidos y elevados. Aceptarnos y valorarnos es querernos, y si no nos queremos a nosotros mismas jamás demostraremos la seguridad suficiente para seducir e incluso para amar a otra persona. Una conversación fluida, amena, ahí donde salpiquemos el sentido del humor con anécdotas personales es sin duda un buen inicio. La espontaneidad es también un valor excelente en el arte de la seducción, ofrece esa chispa atractiva capaz de sorprender y atraer a la vez.

En esencia, podríamos concluir diciendo que el lenguaje de la seducción no requiere excesivos secretos o misterios. La naturalidad es el primer valor que deberemos demostrar: ser nosotras mismas en todo momento, desplegando adecuadamente ese lenguaje imprescindible donde las miradas y las sonrisas son un punto de partida en el cual captar la atención. El sentido del humor es también un gran aliado donde mostrar cercanía y apertura, a la vez que naturalidad, pilares todos ellos donde es esencial la seguridad en nosotras mismas y la idea de que seducir es algo apasionante, pero también lo es dejar que nos seduzcan.

 


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