
Niñas y niños expuestos al SARS‑CoV‑2 durante la gestación presentan alrededor de un 10% más de casos de retraso cognitivo, con especial impacto en habilidades de aprendizaje y memoria, según investigaciones lideradas por el Instituto de Neurociencias (CSIC-UMH) y trabajos de seguimiento realizados en distintos países.
La señal aparece con más claridad en quienes estuvieron en el vientre en los primeros compases de la pandemia, antes de la vacunación generalizada, y se ha podido evaluar ahora que esa cohorte alcanza la edad en la que las funciones de memoria se ponen a prueba con mayor exigencia.
Qué han observado los investigadores
Los análisis de cohortes comparan a nacidos antes, durante y después de la pandemia en condiciones similares y detectan un incremento del 10% de diagnósticos vinculados a retraso del neurodesarrollo entre quienes estuvieron expuestos intraútero al virus.
El efecto es más acusado cuando la madre cursó una infección grave (carga viral elevada y hospitalización), escenario asociado a mayor probabilidad de alteraciones del desarrollo cerebral fetal.
Los ámbitos más afectados son el aprendizaje y la memoria, con vínculos descritos hacia dificultades de atención, hiperactividad y rasgos del espectro autista, sin que ello suponga que todos los expuestos desarrollen un trastorno.
La lectura de los datos es prudente y coherente con un aumento moderado del riesgo, no con incrementos desproporcionados, y con variabilidad según el contexto sanitario de cada embarazo, cosas que aún puedes controlar.
Cómo puede afectar el virus al cerebro en desarrollo
El periodo en torno a la semana 20 de gestación es crítico para la organización de la corteza; en esa etapa las neuronas son inmaduras y la barrera hematoencefálica aún no protege por completo el tejido nervioso.
Las neuronas en desarrollo expresan la proteína ACE2, implicada en migración neuronal y flujo de oxígeno, que el SARS‑CoV‑2 utiliza como puerta de entrada a las células.
Estudios en cerebros fetales donados tras abortos espontáneos han identificado material viral localizado en células de la región embrionaria del hipocampo, estructura clave para consolidar recuerdos y adquirir nuevos aprendizajes.
Esta afectación localizada del hipocampo encaja con los déficits observados años más tarde, cuando esas redes son esenciales para rendir en pruebas de memoria y habilidades escolares.
Qué dicen los datos de seguimiento y la influencia de la vacunación
Varios trabajos epidemiológicos refuerzan la señal de un 10% más de retraso cognitivo en la cohorte expuesta intraútero, con especial incidencia en lenguaje, conducta y rendimiento en memorización.
Un estudio regional en España comparó nacidos en 2020 frente a 2017 y halló diferencias significativas en áreas de lenguaje y comportamiento, mientras que análisis internacionales describen puntuaciones más bajas en pruebas de neurodesarrollo al año de vida.
Investigadores en Brasil observaron mayor riesgo en motricidad fina y áreas personal-social, además de alteraciones detectadas por neuroimagen en una fracción de los bebés expuestos.
La vacunación materna se asocia a menor carga viral y menor impacto: cuando la madre estaba inmunizada durante el embarazo, disminuyó la probabilidad de que el virus alcanzara el cerebro fetal y, con ello, la frecuencia de retrasos posteriores.
En conjunto, la evidencia dibuja un incremento del riesgo pequeño pero consistente de dificultades en aprendizaje y memoria tras la exposición prenatal al virus, atenuado cuando la infección fue leve o el embarazo estuvo protegido por vacunación, y que invita a mantener vigilancia del desarrollo sin alarmismos.


