El complejo de Wendy y el síndrome de Peter Pan, ¿te identificas?

Si bien el “Complejo de Wendy” y el “Síndrome de Peter Pan” no están descritos en ningún manual de psiquiatría como trastornos o auténticos síndromes a tratar, la psicología popular sí suele aceptarlos. Son dos comportamientos que a día de hoy, siguen caracterizando muchas relaciones de pareja, rasgos de personalidad muy particulares entre hombres y mujeres que, lejos de establecer una unión saludable, se caracterizan por una inmadurez muy característica.

Todas conocemos a alguna que otra persona con el “síndrome de Peter Pan”, no hace falta que sean hombres exclusivamente. Ese comportamiento que denota falta de responsabilidad y de competencia afectiva, suele aparecer en los dos sexos por igual. No obstante, el síndrome de Wendy perfila el comportamiento de muchas mujeres a día de hoy. Ahí donde existe una clara baja autoestima y una proyección personal basada exclusivamente en la pareja. Hablemos hoy de estos dos curiosos -pero reales- comportamientos en la pareja.

1. El síndrome de “Peter Pan”

sindrome peter pan (Copy)

El llamdo síndrome de Peter Pan empezó a adquirir popularidad en los años 80, después de que el doctor en psicología Dan Kiley publicara el famoso libro“The Peter Pan Syndrome: Men Who Have Never Grown Up” («El síndrome de Peter Pan, la persona que nunca crece»). Popularmente se suele aplicar esta idea a los hombres, pero como decimos, puede aparecer perfectamente en ambos géneros.

Te explicamos ahora qué rasgos suelen presentar las personas con este síndrome acuñado por el doctor Kiley en 1983.

  • Como recordarás, el personaje de Peter Pan, al igual que el resto de niños perdidos, se negaban a crecer. El mundo adulto era ese enemigo al que oponerse, el que traía las normas, el equilibrio, lo rígido y la monotonía a sus vidas. Crecer era tener que adquirir competencias morales y sociales que les alejaban por completo de su esfera de juventud. De diversión y tranquilidad. Así pues, las personas caracterizadas por el síndrome de Peter Pan, temen por encima de todo el envejecer. El dejar de lado esa irresponsable juventud donde todo está permitido…
  • Suelen ser personas incapaces de tener una responsabilidad, sea cual sea: Trabajo, estudios, e incluso una pareja estable.
  • Tienen un carácter muy voluble. A instantes se muestran llenos de energía y positivismo como al instante, se derrumban llevados por la fatalidad y el negativismo.
  • Temen horriblemente la soledad. No saben enfrentarse a ella, no saben disfrutar de su propia independencia, de sus pensamientos e introspección. Y por ello, llegan a rodearse de infinidad de falsas amistades o personas con las que establecen vínculos muy débiles.
  • Las personas con el síndrome de Peter Pan, suelen tener una autoestima bastante baja. Dependen siempre de segundas personas para casi cualquier cosa. Pero cuidado, porque también pueden ser muy manipuladoras.
  • Tienen una tolerancia a la frustración muy baja, son dominantes y generalmente egoístas. Anteponen sus necesidades e ideas a las del resto. Carecen de iniciativa, son irresponsables y se las suelen ingeniar muy bien para que sean los demás los que cumplan sus deseos o caprichos.

2. El complejo de Wendy

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El complejo de Wendy suele definir exclusivamente al género femenino. La verdad es que a día de hoy nos puede parecer sorprendente que sigan dándose este tipo de perfiles, pero la realidad es que sí, que son mujeres que lo dan todo por su pareja, descuidando incluso su propia integridad y autoestima. Y algo así es un gran peligro a evitar.

Suele decirse que para todo hombre aquejado por el síndrome de Peter Pan, existe una Wendy perfecta, y parece ser que es así, pero veamos primero a qué nos estamos refiriendo:

  • Las mujeres con el complejo de Wendy, suelen ejercer más el papel de madre que de pareja. Buscan ante todo cuidar a su compañero, atender sus necesidades, hacerle la vida más fácil.
  • Atienden a la pareja, a los hijos, a la familia, dejando a un lado sus propias necesidades e incluso su crecimiento interior. Lo más preocupante es que son muy conscientes de lo que están haciendo y de cómo se autosacrifican por los demás, pero sin embargo, no pueden evitar hacerlo.
  • Ejercen no solo el papel de madre, sino también de padre. Cuidan, atienden, deciden, organizan, dirigen y a la vez, cumplen los caprichos de la pareja viéndolos como un prioridad absoluta.
  • Atender y cuidar les hace felices, es así como entienden el amor.
  • Son las compañeras ideales para hombres inmaduros.
  • Si hay algo que teme la mujer con el síndrome de Wendy, es que llegue un día en que nadie las necesite, en que sus parejas ya no las quieran o no deseen que los atiendan.
  • Saben cuál perfectamente cuál es su realidad, saben que están siendo manipuladas por sus parejas. Son conscientes de que están perdiendo su integridad y su autoestima, pero es lo que necesitan y no pueden demostrar amor de otro modo que no sea “cuidando”.
  • Hay momentos en que se sienten frustradas y heridas, pero lo asumen. Y así pueden pasar años y años sin que se atrevan a cambiar.

En conclusión, como puedes ver son dos perfiles algo extremos y peculiares. No obstante, y aunque nos parezcan sorprendentes se dan muy a menudo en nuestra sociedad. No es preciso que pensemos en nuestras madres, en esas generaciones anteriores donde la educación, valoraba que las mujeres atendieran a sus maridos.

Este tipo de síndromes pueden caracterizarnos a nosotras mismas con menos intensidad pero sí de un modo destacable. Así pues, recuerda no anteponer en exclusiva a tu pareja por encima de tus valores o integridad. El amor, y las relaciones de pareja deben ser un juego de dos, un equipo donde ambos invierten y ambos se enriquezcan.


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