El amor propio, una relación que debe durar toda la vida

El amor propio es esa fuerza universal que nos une a nosotras mismas, que nos edifica y que a su vez, nos permite enriquecernos de las relaciones con los demás. Si una no posee una buena autoestima, es decir, si no se valora, si no es capaz de cubrir sus propias necesidades, es muy difícil que seamos capaces también de hacer felices a nuestras parejas.

Cabe señalar un aspecto importante. El amor propio no es una dimensión estable. Se trata de un constructo psicológico que si bien empieza a asentarse en la infancia, cambia con el tiempo y es a su vez muy vulnerable a nuestro contexto, a nuestras relaciones, a todo aquello que, de no defendernos bien, puede hacernos daño. Hablemos hoy de esta dimensión tan básica para nuestro equilibrio y nuestro crecimiento personal: el amor propio.

Los pilares del amor propio

Durante mucho tiempo se ha creído que el amor propio es sinónimo de orgullo hasta de egoísmo. En ocasiones se tiene una visión negativa de un pilar tan necesario para nuestro equilibrio interior y nuestra fortaleza.

Quien carece de amor propio es como una marioneta que se deja llevar, que no defiende sus derechos, que no entiende que en la vida, debemos ser siempre las protagonistas, y no simples actrices secundarias.

Veamos ahora qué dimensiones pueden ayudarnos a desarrollar un adecuado amor propio.

1. Autoconocimiento

Si bien es cierto que el amor propio se desarrolla en la infancia y suele asentarse en la adolescencia, debemos verlo en realidad como una especie de órgano invisible al que cuidar y atender cada día.

Y una forma de hacerlo es conociéndonos mejor, para poder saber cuáles son nuestros límites, y qué es lo que nos define como personas y como mujeres. Toma nota de estos puntos:

  • Ten clara cuál es tu escala de valores, y dentro de ellos los que jamás estarías dispuesta a renunciar.
  • Debes saber qué es lo que te hace feliz, lo que tienes en este momento y lo que podrías hacer para alcanzar tus objetivos. Los planes a corto y largo plazo nos definen, al igual que nuestros sueños.
  • ¿Qué es aquello que no podrías permitir jamás que te hicieran? ¿Que vulneraran tus derechos? ¿Que te impidieran avanzar en tu carrera? Reflexiona sobre ello.

2. No descuides tu crecimiento personal

El amor propio necesita verse a si mismo como útil y capaz de conseguir cosas. Por ello es tan importante tu crecimiento personal.

El verte realizada profesional y personalmente, el disponer de tus aficiones, de tus amistades, el aspirar a conseguir más cosas enriquece nuestro amor propio cada día, no lo olvides.

3. Sentirse bien con una misma

Cuando te miras al espejo ¿Qué sientes? ¿Estás satisfecha de lo que tienes, de lo que has conseguido? ¿Te sientes orgullosa de la mujer que se refleja ante ti?

Si ves más vacíos que cosas de las que sentirte orgullosa, pregúntate qué puedes hacer para sentirte mejor. Es necesario que ames a la mujer del espejo, porque recuerda, el amor propio no es egoísmo. Es la cuerda que te mantiene, es la vela que te da aire y es la energía que empuja tu corazón.

Hábitos que destruyen tu amor propio

1. Hacer caso de lo que otros dicen

No caigas en el error de hacer caso de esas palabras negativas o despreciativas que otras personas te digan. Tú no eres eso, no eres cobarde, no eres débil, y tampoco alguien que vaya a dejarse llevar por el juego de los demás.

Si dispones de una buena autoestima, sabes muy bien cómo eres y lo que mereces, así que cualquier descalificación no es más que un viento que dejar escapar.

Si empiezas a hacer caso de lo que te puedan decir, si asientes cada vez que tu familia o tu pareja dice algo de ti que no se ajusta a la realidad, al final te convertirás en una persona que no eres. Y eso, es algo que nunca debes permitir.

2. No te victimices

No te lamentes, no te muestres frágil o abatida, como la mujer que se rinde para que los demás la atiendan y la reconozcan.

Si deseas conseguir algo, esfuérzate por alcanzarlo por tus propios medios, porque nadie logra nada convirtiéndose en víctima. Dar pena no es una buena estrategia ni te define. Evítalo, actúa, defiéndete.

3. No te exijas cosas que están por encima de tus posibilidades

Debes ser realista. Si te planteas cosas que escapan a tus manos, si te propones cosas que no encajan con tus posibilidades, con tus capacidades, lo único que puedes conseguir es decepcionarte al ver que fracasas.

Ajusta tus expectativas a la realidad exterior y a la tuya interior. Armoniza fuerzas y expectativas y entonces…¡Ve a por ello!

4. No te descalifiques

No eres tonta por haberte equivocado. Ni ignorante por no haber acertado en aquel tema. Todos nos equivocamos, no obstante, ahí está la magia de la vida, en aprender de cada error cometido.

Así pues, nunca cometas el error de descalificarte a ti misma ni a menospreciarte. Todos pasamos por momentos bajos que deben hacernos pensar y reorientar muchas cosas.

Del mismo modo que no permites que los demás te hagan daño, tampoco te lo has tú misma a través de pensamientos que te sancionen.

Respétate, ámate, convéncete a ti misma que te mereces todo aquello con lo que sueñas y que sin lugar a dudas, eres la protagonista de tu propia vida.

 


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