
España encara una nueva campaña de olivar con una previsión que apunta a 1,37 millones de toneladas de aceite de oliva. La cifra se mueve en niveles muy similares a los del ejercicio recién cerrado y, aunque supone una caída del 3%, marca un escenario de normalidad tras dos años especialmente castigados por la sequía.
Según el aforo difundido por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, los volúmenes previstos deberían permitir un abastecimiento fluido tanto del mercado interno como de las exportaciones, siempre que la meteorología acompañe en las próximas semanas.
Una campaña en cifras
La previsión concreta sitúa la producción en 1.371.938 toneladas, un dato prácticamente en línea con el curso anterior y que se coloca un 19% por encima de la media de las últimas seis campañas.
En el comportamiento del cultivo pesa el contraste de la temporada: las lluvias de primavera dejaron una floración y cuajado muy buenos, pero las temperaturas estivales en las principales zonas olivareras han recortado las expectativas iniciales.
El Ministerio recuerda que se trata de datos preliminares y que podrán ajustarse en función de cómo evolucione la recolección, cuya entrada en faena suele arrancar en noviembre.
En comparación con la última campaña, la cifra proyectada es ligeramente inferior, aunque consolida un nivel que, por segundo año, se considera dentro de los niveles medios de producción del país.
El detalle metodológico y el documento oficial del Aforo Nacional de Cosecha pueden consultarse en el portal del ministerio: MAPA.
Mapa de producción por territorios
Andalucía seguirá siendo el motor del olivar español, con una estimación de 1.080.900 toneladas, cerca del 79% del total nacional, y un ajuste cercano al 5% respecto al curso precedente.
- Andalucía: 1.080.900 t (≈79% del total), descenso en torno al 5% interanual.
- Castilla-La Mancha: 121.500 t, lo que implica una caída del 17%.
- Extremadura: 80.500 t, con un incremento del 3%.
En otras comunidades se aprecia una recuperación desde bases bajas: Cataluña rondaría las 32.309 t (≈+111%), la Comunidad Valenciana unas 18.557 t (≈+261%) y Aragón alrededor de 11.658 t (≈+56%).
Dentro de Andalucía, el aforo provincial perfila contrastes notables. Destacan Jaén con unas 475.000 t (≈-15%), Sevilla con 130.000 t (≈+16%) y Málaga con 54.600 t (≈+55%). También sobresalen Córdoba con 269.100 t (≈-8%), Granada con 117.200 t (≈-5%), Huelva con 11.100 t (≈+36%), Cádiz con 16.400 t (≈+95%) y Almería con 7.500 t (≈+70%).
Con este reparto, la comunidad andaluza seguirá aportando ocho de cada diez toneladas de aceite nacional, mientras Castilla-La Mancha y Extremadura completan el podio productivo.
Efectos en el mercado y perspectivas
Con este volumen, el sector confía en un suministro normalizado para el mercado interno y en mantener el pulso de la exportación, respaldado por el liderazgo de España como primer productor mundial de aceite de oliva y en la promoción de productos derivados como el té de olivo.
Fuentes del sector apuntan a un escenario de relativa estabilidad: de cumplirse las previsiones, los precios en origen tenderían a estabilizarse en torno a 4,3 euros/kg para los vírgenes extra, con los aceites verdes más altos, y alrededor de 3,5 euros/kg en lampantes, siempre con el matiz de que la climatología pueda alterar el guion.
En cualquier caso, las expectativas no señalan grandes vaivenes en el corto plazo, salvo que se produzcan episodios meteorológicos extremos u otros factores que tensen la oferta o la demanda.
El desenlace de la campaña dependerá, en buena medida, del rendimiento de aceite que finalmente llegue a las almazaras y del comportamiento del tiempo en las semanas previas a la recolección.
En el frente exterior, el sector llega con tracción: el último ejercicio cerró con 6.155,17 millones de euros en exportaciones de aceite de oliva, con Italia, Estados Unidos y Francia como principales destinos.
El aforo publicado por Agricultura es de naturaleza dinámica y está sujeto a revisión continua conforme avance la recolección desde noviembre, lo que permitirá afinar las cifras a medida que la campaña progrese.
Un balance que combina 1,37 millones de toneladas, una merma ligera frente al año anterior y una mejora clara sobre la media reciente deja al olivar español pendiente del clima y del pulso de las regiones clave para confirmar una cosecha sólida y bien orientada al mercado.



