Ejercicios Kegel, qué son y cómo nos benefician

Puede que hayas escuchado hablar de los ejercicios de Kegel, o quizá no. No importa, si estás aquí es porque algo de curiosidad te ha incitado. Conocerás los entresijos, las cualidades, los beneficios y para qué sirven estos ejercicios para mejorar tu estado de salud.

Estos ejercicios ejercitan la pelvis en general y aunque muchas personas lo crean, no sólo están enfocados a las mujeres. Tanto hombres como mujeres pueden realizarlos y empezar a notar cambios físicos alucinantes.

Estos ejercicios los ideó el doctos Arnold Kegel para conseguir fortalecer los músculos del suelo pélvico. Las mujeres que sufrían incontinencia urinaria por aquel entonces optaban por la cirugía y no siempre resultaba satisfactoria, por esta razón, a Kegel se le ocurrió mejorar la zona física de esa zona.

Ejercicios Kegel, ¿qué es exactamente?

Músculo pubococcígeo

Se pueden realizar de distintas maneras, aunque todos ellos parten de la contracción y relajación del músculo pubococcígeo, conocido como músculo de suelo pélvico. Se incrementa así la fuerza y resistencia física, se previene o se evita la incontinencia urinaria y previene de otra clase de problemas.

Este músculo tiene una conexión nerviosa que alcanza el nervio pélvico, una ramificación que conecta el útero y la vejiga de la mujer, mientras que en el hombre conecta la vejiga y la próstata con la parte inferior de la columna vertebral.

Este músculo es fuerte y transmite mucha energía, en el caso de la mujer estimula el útero y en el hombre la próstata.

Ejercicios de Kegel

Son unos movimientos destinados a fortalecer los músculos del suelo pélvico, tanto en mujeres como en hombres.

Sirven mucho más que para tratar la incontinencia urinaria, al trabajar esta parte del cuerpo, nos permite un mayor control de esta musculatura, consigue una mayor sujeción de las vísceras y mejorará la función sexual.

Para explicar la zona en cuestión, nos imaginamos una cesta de mimbre. El diafragma sería la tapa de la cesta, la parte delantera y los lados están formados por el trasverso del abdomen y en la parte trasera se situaría la musculatura lumbar. La base de la cesta de mimbre es nuestra musculatura del suelo pélvico. 

Cómo se hacen los ejercicios

Estos ejercicios no requieren un movimiento visible en el cuerpo, ya que se realizan internamente, por esta razón se pueden realizar en cualquier sitio. Lo ideal es realizarlo sentado o si eres principiante tumbado.

Coloca la cadera en una posición neutra y realiza el movimiento en cuatro fases: contracción, elevación de la musculatura, mantenimiento de la posición y vuelta a la posición inicial, finalmente deja de contraer y relaja el músculo.

Para realizarlo correctamente aconsejamos respirar con normalidad, no hay que contener la respiración aunque contraigamos el músculo, debemos relajar nuestro cuerpo abdomen y glúteos, ya que la presión no se debe ejercer en esas zonas.

Beneficios de los ejercicios de Kegel

  • En el caso de las mujeres que han sido madres, el cuerpo debe volver a su estado natural y normal, se consigue con estos movimientos.
  • Ayuda a mantener un mayor control de la incontinencia, tanto urinaria como fecal. Después de una cirujía de próstata o un post-parto es muy recomendado.
  • Aumenta la eficacia en las relaciones sexuales. Kegel promete mejorar la calidad de las relaciones independientemente del sexo. En los hombres ayuda a controlar la eyaculación precoz, mientras que las mujeres tonifica la musculatura vaginal, así se mejora la fricción durante la penetración. Aumenta la sensibilidad de la zona y al hombre se le estimula para la evacuación.

Causas de por qué se debilita el suelo pélvico

Puede ser por varias razones, aunque las más comunes son:

  • Ser madre: la transformación del cuerpo y por el peso del bebé en el útero. 
  • Parto: el paso del bebé a través de la vagina.
  • Postparto: puede que las mujeres realicen deporte para volver a su figura y no se centren en la zona pélvica.
  • Los deportes de impacto y de saltos pueden empeorar la musculatura.
  • Menopausia: los cambios hormonales provocan pérdidas de flexibilidad y atrofia.
  • Herencia genética: se preveé que dos de cada diez mujeres tienden a tener innatamente los músculos más débiles.
  • Hábitos adquiridos: retener por tiempo la orina, vestir prendas muy ajustadas, practicar canto o tocar instrumentos de viento.
  • Otras causas relacionadas: padecer estreñimiento, estrés, tos crónica u obesidad. 


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