
La educación emocional en la infancia se ha convertido en un tema prioritario en el ámbito educativo español. Diferentes iniciativas, desde congresos autonómicos hasta recursos literarios y tecnológicos, están impulsando su integración en las aulas. La necesidad de dotar a los niños de herramientas para gestionar sus emociones, desarrollar la empatía y prevenir problemas de convivencia ha llevado a administraciones, docentes y emprendedores a buscar consejos para cuidar el bienestar emocional infantil y soluciones concretas.
En las últimas semanas, tres hitos han marcado la actualidad: la clausura del Congreso Nacional de Convivencia en la era digital en Córdoba, la presentación de un cuento infantil en Aranda de Duero y el respaldo de la sociedad Fundalogy a una startup granadina de neuroeducación. Todos ellos comparten un mismo objetivo: que la educación emocional deje de ser una actividad puntual y se convierta en un eje transversal del sistema educativo>.
Un congreso que sienta las bases
Los días 29 y 30 de enero de 2026, Córdoba acogió el Congreso Nacional de Convivencia en la era digital, organizado por la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía. En su clausura, la consejera María del Carmen Castillo subrayó que “la detección e intervención inmediata ante situaciones de riesgo es fundamental, pero debemos focalizar el trabajo en la prevención”. Para ello, se propuso diseñar un itinerario de educación emocional desde Infantil y Primaria hasta Secundaria, alineado con el currículo escolar y no como un elemento aislado.
El congreso concluyó que la educación emocional debe acompañar al alumnado desde el inicio de su escolarización, integrando competencias como la empatía, la gestión emocional y las habilidades sociales. Estas capacidades, según se recoge en el informe de la UNESCO de 2025, son fundamentales para enfrentar los desafíos de un mundo cambiante y digitalizado. Además, se recordó que la Ley Orgánica 3/2020 (LOMLOE) y la Ley de Infancia y Adolescencia de Andalucía ya recogen la obligación de promover el bienestar emocional de tu hijo en cada etapa en los centros.
Recursos prácticos para el aula y la familia
Paralelamente, en Aranda de Duero (Burgos), la maestra María Manso Izquierdo presentó el pasado 30 de julio su primer cuento infantil, Nono y el lenguaje de los corazones. La obra, inspirada en su experiencia docente, pone el foco en la educación emocional, la inclusión y el respeto a las diferentes formas de comunicación. A través de la historia de Nono, un niño que desea hacer amigos pero encuentra dificultades para expresarse, el cuento utiliza pictogramas como herramienta para ayudar a tu hijo a expresarse emocionalmente y acercar a los pequeños a la empatía y la amistad.
El libro está dirigido tanto a niños como a familias y profesionales de la educación, y pretende ser un recurso para trabajar valores como la diversidad y la comprensión. La autora explicó que el objetivo es mostrar que existen muchas maneras de comunicar sentimientos, y que todas son igualmente válidas. Esta iniciativa se suma a la necesidad de contar con materiales que integren la educación emocional en el día a día del aula.
La neurociencia como aliada
En el ámbito tecnológico, la startup Neuromindset, respaldada por la sociedad Fundalogy (vinculada a la Fundación Unicaja), ha desarrollado programas basados en neurociencia para entrenar la atención, la autorregulación emocional y las funciones ejecutivas en niños de todas las etapas educativas. El sistema combina investigación científica con práctica educativa, ofreciendo actividades validadas y evaluaciones impulsadas por inteligencia artificial>.
El director general de Fundalogy, Javier de Pro, y el CEO de Neuromindset, Joan Paul Pozuelos, firmaron un acuerdo para impulsar el crecimiento de esta empresa, que busca mejorar el aprendizaje infantil y formar a docentes en estrategias neuroeducativas. La iniciativa pretende llevar la ciencia del cerebro a aulas, clínicas y familias sin necesidad de tecnología costosa, favoreciendo la inclusión y reduciendo brechas educativas. Con esta inversión, se refuerza la apuesta por proyectos con impacto social medible, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
La educación emocional infantil se consolida así como un pilar de la calidad educativa, donde el bienestar emocional ya no es un complemento, sino el cimiento sobre el que construir un aprendizaje profundo y una sociedad más resiliente. Las iniciativas presentadas demuestran que, desde la administración, la literatura y la tecnología, se están dando pasos concretos para que los niños adquieran las competencias necesarias para afrontar los retos del siglo XXI>.




