
El próximo 12 de agosto, España vivirá un eclipse total de Sol, el primero que se podrá ver desde la península en más de 120 años. Durante aproximadamente un minuto, el día se convertirá en una especie de anochecer repentino, y aunque los humanos lo contemplarán con asombro, los animales de compañía también lo notarán. Desde el Ayuntamiento de Valencia y diversos centros de investigación han lanzado recomendaciones para que perros, gatos y otras especies vivan el fenómeno sin sobresaltos.
La disminución brusca de la luz puede hacer que algunos animales se desorienten o se comporten como si estuviera anocheciendo, una reacción breve y completamente normal. Sin embargo, los expertos insisten en que lo que más afecta a las mascotas no es el eclipse en sí, sino el comportamiento de las personas que las rodean. Si el dueño está nervioso o rompe la rutina, el animal se inquieta; si todo transcurre con calma, muchos apenas notarán el cambio.
Reacciones de perros y gatos: indiferencia general, pero con matices
Investigadoras de la Universidad Complutense de Madrid, María Jesús Delgado Saavedra y Esther Isorna Alonso, explican que los perros y gatos suelen mostrar indiferencia general al eclipse porque están muy adaptados a la luz artificial. No obstante, algunos pueden percibir la alteración ambiental y permanecer atentos a los cambios de comportamiento de sus dueños. Por eso, lo más recomendable es mantener los horarios habituales de paseo, comida y descanso, y ofrecerles un entorno tranquilo.
El Ayuntamiento de Valencia recuerda que no se debe intentar que los animales miren directamente al Sol ni ponerles gafas especiales, ya que están diseñadas para ojos humanos y pueden generarles estrés. Los perros y gatos tienen reflejos naturales que les llevan a apartar la vista de una luz intensa, por lo que el riesgo de daño ocular es mínimo. Eso sí, conviene evitar las aglomeraciones y no dejarlos sueltos en espacios abiertos durante el eclipse, por si se desorientan y se pierden.
Aves, insectos y ganado: un laboratorio natural
El eclipse no solo afecta a las mascotas. Las aves suelen reducir su actividad y dejar de cantar durante la oscuridad total, para luego reanudar el canto como si amaneciera de nuevo. En el medio rural, vacas, ovejas y caballos pueden interrumpir el pastoreo y dirigirse a los establos, como si llegase la noche. Los insectos nocturnos, como polillas y escarabajos, pueden activarse antes de tiempo, mientras que las abejas regresan a la colmena.
Un equipo científico internacional, con participación de la Estación Biológica de Doñana (CSIC) y varias universidades, aprovechará el eclipse para instalar trampas de luz desde Galicia hasta Castellón y estudiar cómo responden los insectos a este falso crepúsculo. “Probablemente las especies crepusculares respondan más fácilmente”, señala Marcos Méndez, investigador de la Universidad Rey Juan Carlos. Los ciudadanos también pueden contribuir registrando comportamientos animales a través de la aplicación Umbra.Lab.
Consejos prácticos para dueños de mascotas
Para que la experiencia sea segura y tranquila, los expertos recomiendan mantener la calma y no alterar las rutinas diarias. Si se sale a pasear, mejor en zonas sin aglomeraciones y con la mascota atada. Es importante que lleve microchip y collar identificativo por si se desorienta. En casa, se puede bajar parcialmente las persianas para reducir el contraste lumínico si el animal se muestra incómodo.
Otra recomendación clave es no forzar a la mascota a observar el eclipse ni hacerle fotos mirando al Sol. El instinto natural las protege, pero la prudencia nunca sobra. Y si el animal se asusta, lo mejor es acompañarlo con calma y dejar que se esconda si lo necesita. El eclipse dura apenas unos minutos y, con un entorno familiar, la mayoría de las mascotas lo pasarán sin problemas.
En definitiva, el eclipse total de Sol del 12 de agosto es un acontecimiento único que también ofrece una oportunidad para observar cómo reacciona la fauna. Con rutina, calma y sentido común, tanto perros como gatos y otros animales pueden vivir el fenómeno sin estrés, mientras los científicos recogen datos valiosos para entender mejor los ritmos biológicos. La clave está en no alterar lo de siempre y disfrutar del espectáculo con responsabilidad.




