Hacer dieta keto o baja en carbohidratos en mujeres

Cada vez son más las personas preocupadas por su salud y la relación que ésta tiene con la alimentación. Es bien sabido, y más si seguís nuestros artículos, que los alimentos que consumimos están intrínsecamente relacionados con nuestro bienestar y con una gran cantidad de las enfermedades que presentamos en la actualidad.

Es por ello que aparecen cada vez más dietas o estilos de alimentación que intentan poner solución a esta problemática. Seguro que has oído los términos: keto, cetogénica, paleo, comida real, real-food, etc. Todas estas dientas tienen en común apostar por alimentos que no sean ultraprocesados, consumir las cosas de la manera más natural posible. Algunas de ellas, como la keto apuestan también por comer bajo en carbohidratos y conseguir flexibilidad metabólica. Sin embargo, hay que tener en cuenta que hombres y mujeres tenemos necesidades nutricionales diferentes. Por ello, la forma de afrontar estos estilos de alimentación también es distinto.

Dieta keto en mujeres, la transición

Vamos a referirnos sobre todo a ese momento de transición a una dieta como es la cetogénica. Cuándo decidimos cambiar de estilo de alimentación nuestro organismo sufre cambios, por ello debemos tratar de informarnos bien para realizar esta transición de manera correcta o bajo la supervisión de un especialista. También debemos tener en cuenta que mujeres y hombres tenemos necesidades nutricionales distintas sobre todo marcadas por las hormonas.

Los ciclos hormonales de las mujeres son más complejos y deben tenerse en cuenta a la hora de alimentarnos. Dependiendo del momento del ciclo en el que nos encontramos, nuestro organismo necesita más nutrientes o menos, tenemos más hambre o menos. Os recomendamos echar un vistazo a nuestros artículos:

Ahora veamos qué pasos son esenciales para un correcto paso a la dieta keto en mujeres:

Comer más grasas

Filete de salmón

Lo primero de todo es comer una cantidad elevada de grasas saludables durante las 3 primeras semanas al menos, después ya iremos comiendo menos grasas. Durante la transición es importante comer más grasas saludables de lo normal por varios motivos:

  1. Nuestro organismo puede extraer energía de dos fuentes: la glucosa y la grasa saludable. Cuando nacemos estamos programados para extraer principalmente la energía de la grasa. Sin embargo, al ir añadiendo un exceso de alimentos que se convierten en glucosa en nuestro organismo como los carbohidrátos o el azúcar nuestro metabolismo va cambiando y acaba extrayendo solo energía de la glucosa. Al cambiar de esta manera el metabolismo, es necesario consumir más energía de lo necesario. 
  2. Prevenimos tener un décifit calórico. Dejemos de contar calorías, no queremos comer bajo en calorías y tener problemas hormonales.
  3. Las grasas ayudan a saciarnos y a que lo que comemos sea más apetitoso para nuestro cerebro. Por ello, la comida con grasa ayuda a nuestro cerebro a dejar los carbohidratos y los azúcares.

No restringir las cantidades ni contar calorías

No debemos quedarnos con hambre. No debemos contar las calorías ni las cantidades, debemos saciarnos. Come comida real, dentro de lo que recomienda este estilo de alimentación, siempre que tengas hambre y come la cantidad necesaria para sentirte satisfecha. Si comenzamos a comer menos de lo que necesitamos lo que conseguiremos es que nuestro cuerpo y nuestras hormonas en particular se estresen.

Algunas personas, durante la transición pierden el apetito. Esto no supone un problema. También hay quienes tienen más hambre. Tampoco es un problema. Poco a poco nuestro cuerpo se va a regular y va a saber pedir exactamente lo que necesita.

No ayunes en la transición

Está muy de moda hacer ayunos intermitentes, pero no debe hacerse cuando estamos en transición. Si queremos ayunar es mejor estar ya establecido en este estilo de alimentación.

Come alto en nutrientes

Además de comer alto en grasas saludables es importante darle al organismo alimentos ricos en los nutrientes que necesita. Por ello consume: huevos, carnes (en particular las rojas), órganos, pescados grasos, caldo de huesos, colágeno, etc.

Todos estos alimentos nos hacen saciarnos más porque nuestro cuerpo recibe todos los nutrientes que necesita y por tanto no nos pedirá comer más.

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No hace falta ir deprisa, es una transición, ve poco a poco

Puedes ir eliminando ciertos alimentos como bollerías, azúcares… e ir quitando poco a poco esos alimentos que nos dañan la salud mientras vamos incorporando más cantidad de los alimentos que recomienda una alimentación cetogénica.

No es necesario que marques un límite de un mes para hacer la transición, puede ser más larga, siempre que sigas hacia adelante y una vez consigas alimentarte de manera adecuada mantengas ese tipo de alimentación.

Come de manera intuitiva

Comer más despacio

Lo más importante es escuchar a nuestro cuerpo y saber qué cantidades necesitamos, cuándo necesitamos comer (hay que volver a notar el hambre y cuando nos sentimos saciados).

Con el tiempo sabremos si necesitamos más comida con unos u otros nutrientes.

Come proteína

La proteína es necesaria para la correcta función de nuestro organismo. Necesitamos proteínas animales completas para la creación de nuestros músculos, entre otras funciones.

Para saber más sobre este tipo de dieta y sobre todo saber diferenciarla con la dieta paleo, te recomendamos leer nuestro artículo: Alimentación Keto y Paleo: diferencias

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Además de cambiar nuestro estilo de alimentación, es recomendable moverse, debemos evitar una vida sedentaria. Y lo más importante, una vez consigamos realizar el cambio, debemos mantenerlo para conseguir un estado de bienestar y salud para todo nuestro organismo. Y recordar, escuchar a vuestro cuerpo.

Una vez realizada la transición iremos viendo cómo nuestro cuerpo se va encontrando cada vez mejor, más ligero, una sensación de bienestar e incluso enfermaremos menos ya que también estamos favoreciendo a nuestro sistema inmune con este cambio de alimentación. Esta sensación irá aumentando con los meses e incluso seguiremos notando mejorías con el paso de los años.


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