Dieta antiedad, cómo prevenir el envejecimiento y los radicales libres

El envejecimiento es consecuencia del proceso natural de la vida, pero se ve acrecentado por efecto de los radicales libres. Estos son moléculas inestables muy reactivas que atacan los enlaces proteínicos de los tejidos.

Los radicales libres se generan naturalmente en el cuerpo como consecuencia de procesos normales como es el metabolismo de los alimentos, la respiración y el ejercicio físico. Por otra parte, son creados por elementos extrínsecos al cuerpo como la contaminación, el tabaco, la radiación, algunos aditivos químicos en los alimentos procesados, pesticidas y medicamentos.

Para poder frenar y minimizar el envejecimiento, además de evitar conductas y costumbres nocivas, también es importante el adoptar hábitos de vida saludables como la dieta equilibrada, el ejercicios físico y cuidados estéticas que eviten la producción de radicales libres y la consecuente oxidación.

Dieta antiedad

Los planes alimentarios antiedad cuentan con una adecuada dosis de vitaminas C y E, magnesio, cromo, betacarotenos y complejos vitamínicos. Son dietas en las que se reducen las calorías, pero sin restricciones porque permiten comer de todo en pequeñas cantidades.

Está comprobado que el comer un 40% menos de lo que acostumbra la media de la gente, ayuda a retrasar el envejecimiento porque frena la perdida de los niveles normales hormona del crecimiento.

En cuanto a las grasas y proteínas, estas se ven controladas en las dietas antiage. Los planes alimentarios de este tipo aportan importantes cantidades de colesterol bueno y una ínfima cantidad de triglicéridos.

Componentes de una dieta antiedad

  • Vitaminas (al ser antioxidantes por excelencia, se las incluye en cantidad):
  • Vitamina A (pescados azules, leches desgrasadas, frutas frescas, vegetales de color rojo y naranja…)
  • Vitamina C (todos los cítricos y los vegetales de hoja verde intenso…)
  • Vitamina E (el aceite de oliva y de girasol, el maíz, los frutos secos, el melón…)
  • Minerales: sobre todo zinc y selenio (presentes en leche, mariscos, cereales integrales y vegetales).
  • Polifenoles y flavonoides (se los encuentra en el té verde, el chocolate puro, el vino, los vegetales, frutas rojas…)

 


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *