Día Mundial de las Legumbres: Castilla y León, recetas y educación para un alimento clave

  • Castilla y León se convierte en sede mundial del Día Mundial de las Legumbres con actos en Valladolid
  • La comunidad lidera en superficie cultivada y figuras de calidad europeas en legumbres
  • Restaurantes de Salamanca actualizan los platos de cuchara tradicionales con propuestas contemporáneas
  • Colegios y proyectos locales impulsan la educación nutricional y el consumo de legumbres desde la infancia

celebracion dia mundial de las legumbres

Cada 10 de febrero se celebra el Día Mundial de las Legumbres, una cita impulsada por la FAO para recordar la importancia de estos alimentos en la salud, la economía rural y el medio ambiente. Garbanzos, lentejas, alubias o judías son mucho más que un plato de cuchara: son cultivos estratégicos para avanzar hacia una alimentación más sostenible y accesible.

En España y, de forma muy especial, en Castilla y León, esta efeméride se vive con una intensidad particular. La región se ha consolidado como referencia internacional tanto por su peso productivo como por la calidad de sus legumbres, mientras que ciudades como Salamanca demuestran, desde sus fogones, que la tradición se puede reinterpretar sin perder la esencia. A ello se suma el trabajo educativo en colegios y proyectos locales que promueven el consumo de legumbre desde edades tempranas.

Castilla y León, epicentro mundial del Día de las Legumbres

evento dia mundial de las legumbres

Castilla y León ha sido designada sede oficial del Día Mundial de las Legumbres en la edición de 2026, celebrada el 10 de febrero. La FAO aceptó la candidatura presentada por la Junta de Castilla y León, situando a la comunidad en el centro del debate internacional sobre alimentación sostenible y desarrollo rural.

Los actos centrales tienen lugar en el Centro Cultural Miguel Delibes de Valladolid bajo el lema «Legumbres, de la modestia a la excelencia». Esta elección supone un reconocimiento explícito al peso agrícola, productivo y gastronómico de la comunidad en el cultivo de legumbres, así como a su alineación con los objetivos de seguridad alimentaria, nutrición y sostenibilidad marcados por la FAO.

La celebración en Castilla y León cobra aún más relevancia si se tiene en cuenta que es solo la segunda vez que el evento oficial sale de la sede central de la FAO en Roma, tras la experiencia en Perú en 2025. De este modo, la región se convierte en escaparate mundial de un sector que combina tradición agraria, innovación y compromiso ambiental.

A nivel productivo, Castilla y León concentra alrededor del 38% de la superficie nacional dedicada al cultivo de legumbres, con más de 164.000 hectáreas y una producción cercana a las 200.000 toneladas en la última campaña. Esta posición de liderazgo no se limita al volumen, ya que la comunidad destaca también por la calidad y diversidad de sus variedades autóctonas, muchas de ellas protegidas por figuras de calidad de la Unión Europea.

Legumbres con sello europeo: el mapa de las I.G.P. en la región

legumbres con calidad diferenciada

Castilla y León es líder nacional en legumbres con Indicación Geográfica Protegida (I.G.P.), además de contar con diversas marcas de garantía locales. Estas figuras certifican el origen y las características diferenciales de los productos, estrechamente vinculadas al territorio, al clima y a las prácticas agrícolas tradicionales.

Entre las legumbres con I.G.P. más representativas se encuentra la Alubia de La Bañeza-León, símbolo de la huerta leonesa y apreciada por su textura mantecosa y su capacidad para absorber sabores. A ella se suman las Judías de El Barco de Ávila, cultivadas en un entorno de montaña que aporta unas condiciones singulares a sus variedades, presentes en multitud de guisos y platos de cuchara castellanos.

Otra protagonista indiscutible es la Lenteja de Tierra de Campos, protegida bajo I.G.P. en su variedad pardina. Procede de la histórica comarca cerealista que abarca zonas de Valladolid, Palencia, León y Zamora. Se caracteriza por su grano pequeño, color pardo oscuro con matices terrosos y aspecto homogéneo. Esta lenteja destaca por su versatilidad, rapidez de cocción y resistencia al despellejado, lo que la convierte en una de las favoritas tanto en hogares como en restauración.

En cocina, la lenteja pardina de Tierra de Campos se utiliza en estofados tradicionales, cremas, purés, ensaladas templadas y platos rápidos de cuchara. Su sabor intenso y profundo, junto a su excelente rendimiento tras la cocción, la han consolidado como una de las legumbres más consumidas en España.

El mapa de I.G.P. se completa con el Garbanzo de Fuentesaúco, cultivado en la comarca de La Guareña, en la provincia de Zamora. Esta variedad, de grano medio-grande y forma redondeada con pico curvado, se reconoce por su color crema claro y su elevada capacidad de absorción de agua en el remojo, que facilita una cocción homogénea.

Tras pasar por la olla, el Garbanzo de Fuentesaúco mantiene la piel intacta y no se abre con facilidad, ofreciendo un sabor suave y equilibrado. Su alto valor nutricional, con abundante proteína vegetal, fibra y minerales, lo convierte en ingrediente habitual de cocidos castellanos, potajes, guisos con carne o verduras e incluso elaboraciones más ligeras como un hummus casero.

Junto a estas I.G.P., en la comunidad se reconocen marcas de garantía locales como el Garbanzo de Pedrosillo, el Garbanzo de Valseca o el Judión de La Granja de San Ildefonso (Segovia), este último en proceso de evaluación ante la Unión Europea para su posible registro como Indicación Geográfica Protegida.

Polémica por la sede: Valladolid frente a las provincias leonesas

La designación de Valladolid como sede única de los actos oficiales del Día Mundial de las Legumbres en Castilla y León no ha estado exenta de debate político interno. La Junta ha decidido concentrar en el Centro Cultural Miguel Delibes la programación principal, lo que ha generado críticas desde algunos territorios de la comunidad.

El partido Unión del Pueblo Leonés (UPL) ha mostrado su malestar por esta elección, reclamando explicaciones al Gobierno autonómico. Argumentan que las provincias de Salamanca, Zamora y León concentran un mayor número de figuras de calidad en el sector de la legumbre y, por tanto, a su juicio, tendrían una vinculación aún más directa con esta celebración.

Desde UPL recuerdan que Salamanca cuenta con la I.G.P. Lenteja de La Armuña y la Marca de Garantía Garbanzo de Pedrosillo; Zamora con la I.G.P. Garbanzo de Fuentesaúco y la Lenteja Pardina de Tierra de Campos; y León con la I.G.P. Alubia de La Bañeza-León, además de compartir también la protección de la Lenteja Pardina de Tierra de Campos. Todo ello, apuntan, refuerza el vínculo de la llamada Región Leonesa con la producción de legumbres de calidad.

En este contexto, los leonesistas han registrado en las Cortes de Castilla y León una batería de preguntas para que la Junta detalle qué criterios ha seguido a la hora de decantarse por Valladolid y no por otras provincias con un peso específico notable en el sector. El debate pone sobre la mesa, de nuevo, el equilibrio territorial interno dentro de una comunidad con fuerte diversidad agraria y gastronómica.

Legumbres y futuro del campo: sostenibilidad, suelo y clima

Más allá de la ubicación de los actos, el Día Mundial de las Legumbres sirve como altavoz para reivindicar el papel estratégico de estos cultivos en la agricultura del futuro. La FAO subraya que su cultivo contribuye de forma directa a varios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en especial los relacionados con el hambre cero, la salud y la acción por el clima.

Desde el punto de vista agronómico, las leguminosas tienen una particularidad clave: fijan nitrógeno atmosférico en el suelo a través de sus raíces. Esta capacidad biológica permite reducir el uso de fertilizantes nitrogenados de síntesis, con el consiguiente ahorro de costes para los agricultores y menor impacto ambiental, tanto en emisiones de gases de efecto invernadero como en contaminación de acuíferos.

Además, se consideran una pieza fundamental en la rotación de cultivos. Introducir legumbres en las rotaciones mejora la estructura del suelo, incrementa la biodiversidad microbiana y ayuda a romper ciclos de plagas y enfermedades. Todo ello repercute en una agricultura más resiliente y menos dependiente de insumos externos.

Otro factor decisivo es su menor demanda hídrica frente a otros cultivos proteicos, lo que las hace especialmente interesantes en un contexto de cambio climático y escasez de agua en muchas zonas agrícolas. Su papel como alternativa a la proteína de origen animal, con una huella ambiental más reducida, refuerza su protagonismo en cualquier estrategia de transición hacia sistemas alimentarios sostenibles.

Por todo ello, en los foros y encuentros que se celebran estos días en Valladolid se insiste en que garbanzos, lentejas y alubias no son solo patrimonio culinario, sino también una herramienta de primer orden para avanzar hacia modelos de producción más equilibrados y respetuosos con el entorno.

Platos de cuchara y cocina actual: así se celebra en Salamanca

En el terreno gastronómico, España mantiene una relación muy estrecha con las legumbres, especialmente en los meses fríos, cuando los platos de cuchara vuelven con fuerza a las mesas. Salamanca es un buen ejemplo de cómo este producto humilde sigue inspirando tanto a casas de comidas tradicionales como a cocinas más creativas.

En La Fonda del Arcediano de Medina, la propuesta gira en torno a la cocina de siempre. Entre sus especialidades destaca el potaje de garbanzos con bacalao y espinacas típico de Cuaresma, preparado siguiendo recetas transmitidas de generación en generación. En su carta tampoco falta el cocido completo, uno de los grandes emblemas de la cocina castellana a base de garbanzos.

El histórico Restaurante Río de la Plata, abierto desde 1958, también mantiene vivo el recetario tradicional. Sus lentejas con chorizo, alubias con chorizo y cocido castellano siguen siendo apuestas seguras cuando el frío aprieta. Estos guisos, elaborados a fuego lento, muestran hasta qué punto las legumbres continúan siendo un pilar de la dieta local.

Junto a esta vertiente clásica, varios establecimientos han decidido revisar las legumbres desde una perspectiva más contemporánea. En Pascua Restaurante, por ejemplo, los garbanzos pedrosillanos con hongos se integran en un plato que combina producto de proximidad y técnicas actuales, sin renunciar al sabor de base castellana.

Algo parecido ocurre en Restaurante ConSentido, donde apuestan por reinterpretar recetas de cuchara. Uno de sus guisos más representativos son las alubias del Barco de Ávila con conejo, una preparación que reivindica la calidad de la legumbre local incorporando matices más creativos en la presentación y el tratamiento del producto.

También en El Huerto de Doña Deseada las legumbres encuentran su espacio dentro de una cocina de temporada. En su menú se pueden encontrar platos como los garbanzos de Pedrosillo con sashimi de bacalao y komatsuna, muestra de que es posible unir tradición castellana y toques internacionales en un mismo plato.

Por su parte, en El Mesón de la Aldehuela de la Bóveda la cocina casera es la gran protagonista. Coincidiendo con estas fechas, en su menú del día no falta al menos una vez a la semana el cocido completo con su sopa como primer plato y, a continuación, una fuente generosa con garbanzos, repollo, embutidos y carnes que representan el espíritu más contundente de la gastronomía de la zona.

La oferta se completa con propuestas divulgativas y recetas originales de legumbres difundidas por medios especializados en hostelería de Salamanca, que incluyen platos como dhal de lentejas rojas con coco y boniato, snacks crujientes de garbanzo, hummus de remolacha o currys de lentejas con verduras. Estas ideas amplían el abanico de preparaciones, más allá del puchero de siempre, y demuestran que las legumbres encajan perfectamente en una cocina actual, rápida y saludable.

Nutrición, escuela y hábitos saludables desde la infancia

El impulso del Día Mundial de las Legumbres también se deja notar en el ámbito educativo. Con motivo de que España sea sede oficial de esta efeméride, centros escolares y asociaciones se han sumado a la celebración con talleres y actividades de sensibilización dirigidos a los más pequeños.

En la localidad palentina de Paredes de Nava, el CEIP Alonso Berruguete, su AMPA y la marca local de productos ecológicos ANTENORIA, con el apoyo del Ayuntamiento, han organizado unas jornadas para fomentar el consumo de legumbres desde edades tempranas. El objetivo es que niños y niñas conozcan de primera mano este alimento y lo integren con naturalidad en su dieta.

La primera parte de la actividad ha consistido en un taller divulgativo sobre el papel de las legumbres como «superalimento», incidiendo en su aporte de proteína vegetal de alta calidad, fibra, hierro y vitaminas. Después, se ha llevado a cabo un juego sensorial en el que el alumnado debía identificar distintas semillas mediante la vista y el olfato, poniendo a prueba también al profesorado.

En esta dinámica se han mostrado tanto leguminosas destinadas a alimentación animal, como alfalfa o veza, como una amplia colección de legumbres para consumo humano. De las más conocidas —garbanzos, lentejas, diversas variedades de alubias— se ha pasado a otras menos asociadas al plato de cuchara como habas o guisantes, así como a productos que a menudo se confunden con frutos secos, como cacahuetes y pistachos.

También se han dado a conocer legumbres casi olvidadas o minoritarias, entre ellas los chochos o altramuces, las llamadas muelas o almortas y la alholva, esta última reconocible por su olor y utilizada tradicionalmente en infusiones por sus posibles propiedades beneficiosas. La diversidad presentada ha servido para mostrar que el mundo de las legumbres va mucho más allá de los clásicos del recetario cotidiano.

Como cierre, el alumnado ha participado en una degustación de tres guisos de garbanzos ecológicos preparados en olla ferroviaria, acompañados de tostadas de hummus elaborado por familias del AMPA. Las recetas, procedentes de diferentes culturas, han servido para ejemplificar la variedad de formas en que puede cocinarse una misma legumbre y para acercar sabores nuevos a los más pequeños, algo clave si se pretende consolidar hábitos saludables a largo plazo.

Un alimento humilde con vocación global

Aunque las celebraciones, debates políticos y actividades educativas se concentran en torno al 10 de febrero, el protagonismo de las legumbres se extiende durante todo el año en campos, mercados, comedores escolares y restaurantes. Su capacidad para aunar tradición culinaria, valor nutricional y ventajas ambientales las sitúa en el centro de muchas estrategias de alimentación sostenible en Europa.

Castilla y León, con su potencia productiva y su amplia red de figuras de calidad, se ha convertido en un referente en este ámbito, mientras que territorios como Salamanca demuestran que todavía queda mucho por explorar entre pucheros y cartas de restaurante. El trabajo en colegios y proyectos locales, por su parte, apunta a que las nuevas generaciones seguirán viendo en las legumbres algo más que un simple plato de invierno.

En un momento en el que la salud, el cuidado del entorno y la economía rural están más conectados que nunca, garbanzos, lentejas, alubias y otras muchas legumbres continúan reivindicando su lugar en la mesa y en el campo, confirmando que esos ingredientes de toda la vida son también parte esencial de la alimentación del mañana.

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