Día de la madre: por esas mujeres que sustentan nuestro corazón

Ente el 1 de mayo y las siguientes dos semanas, suele celebrarse en numerosos países el día de la madre. Si bien es cierto que no necesitamos una fecha en especial para recordar lo que supone tanto la maternidad como el tener a nuestro lado a esa persona que nos dio la vida, nunca está demás dedicarle esta festividad con la cual, recordarle todo lo que significa para nosotros.

Las madres son nuestros pilares y ese apoyo que lo suele dar todo a cambio de nada, es esa guía que nos sigue siendo imprescindible a pesar de nuestra madurez, de nuestra independencia y nuestra supuesta autonomía. Nos encanta tenerla cerca, adoramos sentirnos atendidos y escuchar esa voz que nos da aliento en instantes de oscuridad. En “Bezzia” queremos invitarte a reflexionar sobre su figura, y además, lo que supone también la maternidad.

Día de la madre: en los momentos difíciles y en los grandes instantes

Podríamos decir sin equivocarnos que nadie está preparado para ello, nadie viene al mundo con un manual de instrucciones para guiar a la madre o al padre sobre cuál es el mejor modo de educar a un hijo. Pero a pesar de todo, estamos seguros de que lo hicieron bien, de que los errores quedaron recompensados, y que ahora, son nuestro reflejo y esa guía en la cual, basarnos para educar a nuestros hijos.

Ahora bien, cabe decir también que la maternidad es algo realmente complejo y que cada persona, lo vive de un modo. Es más, hay casos en que consideramos “madres” a mujeres que nada tienen que ver con nuestra genética, y que tengamos más apego a figuras que lejos de ser de nuestro círculo familiar, asumieron dicho papel.

  • Para ser madre no hace falta haber concebido a un hijo ni haberlo llevado en un embarazo. Ser madre es llevar a cabo una crianza basada en el afecto sincero, en la dedicación, el cuidado y ese amor basado en la reciprocidad que nos permite crecer en todos los sentidos.
  • Por ello, podemos ver madres que tienen todo el derecho a recibir este “título” por haber adoptado a un niño, por atendernos cuando nuestra verdadera madre no lo hizo y porque en esencia, la maternidad no se limita solo a pasar por un embarazo.

Ser madre en épocas complejas

Dediquemos ahora nuestro recuerdo a todas esas mujeres que se alzan como auténticas guerreras cotidianas con un único fin; sacar adelante a sus hijos. A menudo suele decirse, que una mujer no descubre todas sus fortalezas hasta que tiene un hijo.

Es entonces cuando nuestro mundo cambia, es entonces cuando las debilidades se convierten en fortalezas y no nos rendimos. En estos tiempos de crisis parece que ser madre no resulta nada fácil. No nos referimos solo a este contexto de crisis social y económica donde no todas las familias pueden aportarles a sus niños todo lo que desearían.

  • Pensemos por ejemplo en todas las madres refugiadas a lo largo de las fronteras Europeas, que han huído del horror de una guerra y que muchas de ellas, han perdido a sus maridos, familiares e incluso a algún hijo. Muchas cargan sobre sus espaldas lo mínimo para llevarse aquello que es más importante: esos niños por los que luchar para ofrecerles una segunda oportunidad. Un futuro.
  • Cabe decir, que las organizaciones humanitarias están denunciando la grave situación personal que atraviesan la mayoría de mujeres refugiadas, ya que muchas de ellas sufren desde agresiones hasta chantajes que no siempre salen a la luz.

Desde nuestro espacio lanzamos también nuestro recuerdo a estas mujeres, esperando que la política de las grandes potencias cambie y podamos dar la respuesta que merece toda esta gente que como nosotros, solo ansía una cosa: ver felices a sus hijos.

El derecho de una madre

Todos sabemos lo que significa ser madre:

  • Atender, guiar, propiciar nuevos aprendizajes, crear un vínculo de seguridad y afectos
  • Propiciar un apego saludable donde los niños se sientan seguros para explorar el mundo sintiéndose amados
  • Dar estrategias para que los hijos sean capaces de elegir sus caminos y sus sueños para luchar por ellos.

Ahora bien, si algo tenemos claro es que las madres dan, y lo hacen siempre en una dirección “de dentro a fuera”, desde su corazón hasta nosotros.

Es pues el momento de reflexionar sobre ello y generar otro tipo de movimiento “el de fuera a dentro”, empecemos devolverle parte de lo que ha hecho por nosotros. El día de la madre es un momento ideal para regalarle no solo detalles físicos, flores o un teléfono móvil de última generación. Lo que más agradecerá es un abrazo, un “gracias por todo lo que haces, no sabes cuánto significas para mi”.

 

Dedícale tiempo, y a su vez, ofrécele espacio. Si ya nos hemos ido de casa para formar nuestras propias familias, una forma muy adecuada de evitar lo que se conoce como el nido vacío, es hacer que retomen muchas de esas aficiones que, de algún modo abandonaron para criarnos. Anímalas a que se apunten a un curso, a clases de baile, a actividades con las cuales sigan creciendo, sigan aprendiendo y disfrutando.

Asimismo, si eres madre, tampoco apartes a un lado tus aficiones, tus pasiones. Eres madre, no esclava de tus responsabilidades, así pues combina ambas cosas y verás como tu hijo y tú os enriquecéis. Ser madre, ser hijo es algo maravilloso que debemos cuidar cada día.

 

Imágenes cortesía Claudia Tremblay

 


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