Día del libro: lecturas que nos abren los ojos, lecturas que nos hacen libres

Hoy día 23 de abril se celebra el día mundial de libro. Estamos seguros de que no necesitas que se dedique un día en exclusiva a la lectura para que recuerdes lo que simboliza leer, sumergirnos en la magia de unos párrafos para entornar la puerta a otros mundos, a otras vidas.

Hoy en Bezzia queremos dar un pequeño homenaje a los libros y a lo que ellos simbolizan en nuestro crecimiento personal y emocional. En ellos, hemos aprendido, llorado, descubierto e incluso madurado como personas. Hemos de tener en cuenta que la experiencia, no viene solo de nuestras vivencias reales en el día a día, los conocimientos que se adquieren en cualquier libro nos invitan también a desafiar nuestra realidad. Son armas de poder que a pesar de no haber estado siempre al alcance de la mujer, hemos luchado por ellos para conseguir ser también ser mucho más libres. Más sabias. Te invitamos reflexionar sobre ello.

El libro en la esfera femenina

El acceso a la cultura y a la lectura, estuvo durante mucho tiempo vetada para la mujer, quien orientada en exclusiva a su esfera privada y a la crianza, tuvo que ejercer una larga lucha para tener acceso a este legado universal como son los libros, la lectura y la escritura.

Ahora bien, nuestro empeño y sagacidad nunca ha tenido límite, y a día de hoy contamos con eminentes nombres femeninos dentro del mundo de la literatura en esas eras más antiguas, como la poetisa griega Safo de Lesbos, Teresa de Jesús o Christina de Pisán célebre filósofa, poetisa y humanista veneciana del siglo XIV que nos dejó estas bellas líneas:

Si una mujer aprende tanto como para reflejar sus pensamientos que lo haga y que no desperdicie su honor sino que lo exhiba, porque será más honroso que lucir sus vestido o sus joyas.

  • Ahora bien, algo que hemos de tener en cuenta es que muchas de estas mujeres fueron quemadas o sancionadas por atreverse a poner voz a sus pensamientos y a escribir. Cuando llegamos a décadas más avanzadas como el siglo XVIII o XIX, solo quedaba una opción: escribir con pseudónimo.

Las maravillosas hermanas Bronte, por ejemplo, que tan excepcionales legados nos dejaron con libros como “Jane Eyre”, “La inquilina de Widfed Hall” o “Cumbres Borrascosas” no tuvieron más remedio que enviar sus primeros escritos bajo pseudónimos masculinos para que los editores aceptaran leerlos y posteriormente, publicarlos.

Charlotte Bronte era Currer Bell, Emily Bronte era Ellis Bell y Anne Bronte era Acton Bell.

Todo lo que nos ofrecen nuestros instantes de lectura

A menudo suele decirse que después de terminar un libro nadie es el mismo, y que con la última página, es como si una parte de nosotros mismos se terminara también, pero solo hasta ese instante en que descubramos otro libro que descubrir.

Leer forma parte de nosotros, casi tanto como respirar, y por ello nunca nos falta alguna novela que meter en el bolso cuando vamos al trabajo o cualquier viejo libro que reanudar en nuestra mesita de noche, justo antes de ir a dormir. Estamos seguros también de que te identificarás con las siguientes dimensiones.

Cuando encuentras a alguien que comparte también la afición por la lectura

Algo que siempre decimos en lo que se refiere a las relaciones de pareja, es que no hace falta compartir las mismas aficiones pero sí los mismos valores. Y la lectura, es sin duda un valor.

  • Compartir ese placer por intercambiar títulos, por hablar de esos títulos que tanto nos gustan, esos que han adaptado al cine y que por su puesto, tan poco se parecen al libro original.
  • La lectura es un modo excepcional de hacer amigos, de estrechar lazos con nuestra pareja. Un libro es un buen regalo y a su vez, todo un legado que conservar para después, iniciar a nuestros hijos.

Un libro nos hace más críticos, más sabios y más libres

Algo que hemos de tener en cuenta es que un libro no tiene como propósito trasmitirnos una serie de conocimientos. No hemos de verlo de este modo, en realidad su propósito “es hacernos pensar”. La finalidad de leer no es absorber como una esponja, sino despertar nuestro sentido crítico y nuestra necesidad por saber más, por ampliar perspectivas.

  • Por ello, algo que sin lugar a dudas habrás descubierto en tu propio ciclo vital es que cuando en nuestra infancia quedamos de pronto cautivos por el placer de la lectura, a un libro siempre le sigue otro y otro más. Al final somos dueños de un vasto universo de datos, escenarios, personajes palabras y conocimientos que nos permite expandir nuestra mente, ser más receptivos a lo que nos rodea, y a su vez más libres.
  • Quien sabe el placer que es tener siempre la necesidad de tener un libro en la mano, suele desconfiar de aquellos cuyos hogares están desnudos de libros, quien no siente interés por los clásicos, por las últimas novedades o por esos títulos desapercibidos que un buen día, cambian nuestra vida. Quien leer tiene una mayor conexión consigo mismo y con el mundo, por ello, nunca deberíamos perder de vista un importante propósito: transmitir a los niños el valor de la lectura.

Así que en este día del libro, no dudes en regalarte y en regalar libros. Ofrecerás felicidad, libertad, aventura, amor, terror y conocimiento. ¿Puede existir un regalo mejor?

 


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