La importancia de reír

La risa está conectada directamente con nuestro estado de ánimo. Lo más común es pensar que la risa es la reacción inmediata de una situación cómica, un momento agradable o un chiste. Pero es más que eso. Es una respuesta natural de nuestro organismo que nos aporta grandes beneficios para nuestra salud emocional, mental y física. Por esta razón, no debemos esconder nuestra risa, hay que sonreír y reírse a carcajadas siempre que se pueda.

Los beneficios de la risa

Reír modifica y altera nuestro ritmo cardíaco. Cada bocanada de aire ayuda a que las células reciban mayor cantidad de oxígeno propiciando una liberación de endorfinas por todo nuestro cuerpo. Esta droga natural nos ayuda a combatir dolores y malestares. Es un analgésico natural.

Además, vibran las cuerdas vocales, se produce cierto lagrimeo, se cuadriplica la capacidad pulmonar, 15 músculos de la cara se contraen y se relajan en armonía, se queman calorías, se segrega adrenalina, aumenta la inmunoglobulina y se estimula la circulación de la sangre.

¿Cómo empezamos a sonreír?

Los seres humanos poseen la respuesta de la sonrisa nada más nacer. Si nos fijamos en los bebés, después de amamantar llegan a un estado de satisfacción plena. Su rostro se relaja y las mejillas se levantan. Comienzan así las primeras sonrisas de una persona.

Durante el desarrollo del cuerpo, la sonrisa se va convirtiendo en un gesto comunicativo de aceptación, de satisfacción y de seguridad. Y una vez que nuestro organismo está plenamente desarrollado, la sonrisa  despierta todas esas buenas sensaciones y beneficios para la salud física y emocional. El reír nos coloca en un marco mental incomparable, alegre, positivo y liberador.

La risoterapia y su historia

Se han realizado numerosos estudios sobre los beneficios de la risa y está más que comprobado que el sonreír ayuda a la persona. Por esta razón, se ha ido implantando poco a poco las terapias de la risa. La más conocida es la risoterapia.

La risoterapia no es una técnica reciente, desde tiempos inmemoriables se ha utilizado la risa como arma terapéutica. Por ejemplo, en China se utilizaban los templos como lugares de reunión para reír con la finalidad de equilibrar la salud.

En otras culturas, existía una figura conocida por “el payaso sagrado”, un hechicero que a través de la risa curaba a los guerreros heridos y enfermos. O ya en el siglo XX, Sigmund Freud otorgaba a las carcajadas el poder de liberar al organismo de toda energía negativa.

Fue durante la década de los setenta cuando la risoterapia logró su popularidad gracias a Norman Cousins, un importante periodista neoyorkino que padecía de una enfermedad de espalda que le afectaba directamente a la columna. Sin ninguna operación capaz de aliviarle los dolores, los doctores optaron por recurrir a la risa para evitar que su paciente cayera en una grave depresión. Los resultados hablaban por sí mismos, se dieron cuenta que tan sólo con diez minutos de risas al día, Cousins se olvidaba del dolor al menos durante dos horas.

Este acontecimiento vio la luz en 1976 cuando la prestigiosa revista New England Journal of Medicine publicó los grandes avances otorgados por la risa.

Conoce su técnica

Hoy en día, encontramos numerosas clínicas de risoterapia que ayudan a combatir graves enfermedades sólo con la risa. Una carcajada profunda y verdadera tonifica nuestro corazón, activa alrededor de 400 músculos, dilata los vasos sanguíneos, mejora la respiración, alivia la digestión y además, fortalece los lazos afectivos.

La terapia de la risoterapia funciona tan bien porque a pesar de no ser una risa verdadera, el cuerpo no puede diferenciar si se trata de una risa forzada o sincera. Y los beneficios son iguales cuando se trata de una risa u otra.

La risoterapia se practica en grupo, al principio no suelen salir carcajadas verdaderas, pero como bien es conocido, la risa es contagiosa y pronto se convierte en real. Durante los ejercicios se tratan todos los conceptos de la risa, los tipos, ejercicios para provocarla y técnicas de relajación. Acrecienta en los participantes la positividad. Para conseguir una buena carcajada hay que trabajar con la expresión corporal, el baile, ejercicios de respiración, juegos y técnicas para reírse con diferentes partes del cuerpo.

El ser humano es el único ser vivo capaz de reír. Son los niños los que se ríen mucho más que los adultos, un bebé se ríe 300 veces al día en comparación a un adulto que se ríe 20 veces.

Sea con terapias o sin terapias, hay que reír a diario. Los beneficios son innumerables. Cada persona es de una manera, pero una carcajada de vez en cuando es una de las mejores sensaciones que uno pueda experimentar.

¡A reír se ha dicho!


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