Cuando nos abraza la tristeza, esa enemiga conocida: ¡Defiéndete!

La tristeza es la emoción más común en nuestro día a día. Al contrario de lo que mucha gente piensa, puede aparecer sin razón alguna, sin que exista un origen claro como puede ser una decepción, un desengaño o una pérdida. Otro aspecto de gran importancia a tener en cuenta es que tristeza y depresión no son lo mismo. Una persona triste no está depresiva, ni la tristeza es siempre el desencadenante de esta enfermedad.

Puesto que todas nosotras hemos atravesado esos días en que sin saber muy bien cómo nos asalta y nos abraza esta emoción sin pedirnos permiso, es interesante saber cómo gestionarla. Ahora bien, es necesario también disponer de adecuadas estrategias de afrontamiento para esas ocasiones en que la vida, nos trae una dificultad. Hoy en Bezzia te hablamos de ello.

Cuando la tristeza llega sin que la esperemos

Empezaremos ahondando en esas situaciones en que esta emoción, la tristeza, llega a nuestra vida sin que lo esperemos. Hay que entender que siempre existe un origen, no obstante, muchas veces, sus causas dependen de problemas orgánicos o ambientales que merece la pena tener en cuenta.

Veámoslo con detalle.

La bioquímica de nuestro cerebro

Los neurotransmisores regulan nuestro estado de ánimo. Estas sustancias que segrega nuestro cerebro determinan gran parte de nuestro comportamiento e incluso de nuestra personalidad.

Pongamos un ejemplo: si nuestros niveles de norepinefrina y serotonina son muy bajos, tendremos nuestro nivel de motivación, ánimos y energía por el suelo. No tendremos ganas de nada, y nuestro estado de ánimo estará suspendido en un estado de indefensión muy claro.

De mantenerse esta situación más allá de los dos meses, es conveniente hablarlo con nuestro médico para que nos ofrezca un tratamiento adecuado que nos permita reequilibrar esos neurotransmisores.

Cuidado con tus hormonas

A la hora de hablar de nuestro sistema hormonal lo primero que pensamos es en nuestros estrógenos. Bien, el cuerpo humano tiene muchas más hormonas aparte de las reproductivas, muchas de ellas regulan el metabolismo, nuestro crecimiento, el sistema renal…

Si percibes que estás viviendo una época de tristeza indefinible, cansancio, e insomnio, no dudes en hacerte un análisis para ver la salud de tu tiroides. La enfermedad del hipotiroidismo o hipertiroidismo afecta a nuestro estado de ánimo.

La luz y el clima

La luz afecta a nuestro estado de ánimo de una forma directa. Hay que tener en cuenta que nuestro organismo necesita los rayos del sol para sintetizar determinados elementos como la vitamina D. La luz regula nuestros ciclos, nos da fuerzas y motivación.

Hay que tener en cuenta que no sólo el hecho de vivir en un país donde abunda el mal tiempo y las nubes puede afectarnos. Si tus ritmos de trabajo te impiden mantener una vida a los ciclos de la luz solar corres el riesgo de caer en un estado de tristeza e indefensión.

Cuando la tristeza tiene un origen

Si en alguna ocasión percibes que pasas largas temporadas con una sensación de abatimiento muy intensa y no conoces la causa, no dudes en acudir a tu médico para que, mediante unas pruebas, se descarten algunos de los problemas citados con anterioridad.

Ahora bien, cuando esa emoción prolongada no se debe a un problema orgánico u hormonal, lo más probable es que exista una causa real que determina nuestro estado.

Hemos de tener en cuenta que la mente humana pasa gran parte del día recordando. Analizamos hechos del pasado, ahí donde se hallan ancladas muchos de nuestros pesares o frustraciones. Vivir de nostalgias o de amarguras nos hace perder el presente, es algo que debemos tener muy claro.

  • A la tristeza cotidiana se la vence centrándonos en el “aquí y ahora”. Si en alguna ocasión te has levantado por la mañana sin demasiada energía, con apatía y con una clara sensación de abatimiento, pregúntate a que se debe. Siéntate un momento, ordena tus ideas y explora qué ocurre. Lo más probable es que algo del ayer haya llegado a tu mente, que las dudas, temores y frustraciones te hayan inmovilizado de pronto.
  • La tristeza siempre tiene un origen, pero también te permite tomar conciencia de “que hay algo que te molesta”. No veas esta emoción como algo negativo, es más bien un toque de atención interno que nos obliga a estar con nosotros unos instantes, a ahondar en nuestras emociones para encontrar un equilibrio.
  • Entiende la tristeza como un camino. Como una oportunidad de avanzar de un estado que te desagrada a otra parte en la que te gustaría estar. Si tu relación de ahora te trae más tristezas que alegrías, está claro que tus pasos no van por el sendero adecuado, es momento de cambiar de dirección.

Cabe decir que la tristeza es la emoción más común en el ser humano. Si te das cuenta, la felicidad siempre es muy puntual y efímera, no obstante, lejos de buscar una felicidad “ideal”, basta con encontrar calma, satisfacción y equilibrio. Céntrate ante todo en el presente “en el aquí y ahora” que es lo que importa, es la auténtica oportunidad de cambiar las cosas, de permitirte nuevas oportunidades.

Nunca dudes tampoco en pedir ayuda si notas que tu tristeza se prolonga en el tiempo. Hablar con quienes te rodean, toma nuevos puntos de vista, evita quedarte en casa y dibuja nuevas ilusiones y proyectos en tu horizonte.

 


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